El pensamiento Powerpoint
Las primeras veces que ví usar el programa Powerpoint no me pareció gran cosa. Durante lo que me pareció bastante tiempo me resistí a utilizarlo, prefería la retórica simple y pura; el esquema en la mano y las armas de la oratoria me parecían más que suficiente. No se cuando ocurrió pero al cabo de un tiempo si no llevabas un pincho con un power a una presentación parecías un verdadero marciano. La mirada que te dedicaban acompañada de un ligero meneo horizontal de la cabeza de derecha a izquierda iviceversa me hicieron pensar que a lo mejor me estaba perdiendo algo bueno. Como ya me había equivocado en la valoración de que los móviles tampoco aportaban demasiado al género humano acabé por rendirme a lo que parecía una evidencia y me dediqué a aprender a manejar el programa y posteriormente a utilizarlo como herramienta básica no sólo de la exposición sino de la misma elaboración de mis intervenciones públicas. No es que no recibiera avisos. Debía ser el año 20...