martes, 21 de julio de 2015

Cambio de vida y suspensión temporal de actividades

Aprovecho este Espacio de Reflexión para haceros partícipes de una noticia que probablemente afecta a este mismo blog. El Consejo del Gobierno de Aragón me ha nombrado Director Gerente del Instituto Aragonés de Servicios Sociales, decisión que publicará mañana el BOA (hoy lo publicaban algunos medios, motivo por el que me animo a hacer pública ahora la noticia). Me siento honrado, ilusionado y responsabilizado (se que suena muy mal la reiteración de los ados pero falta me harán con hache) Se trata, para los que no lo sepáis, del Organismo Autónomo en el que desempeño mi trabajo como funcionario desde prácticamente su inicio.

Aprovecho igualmente este espacio para agradecer a los muchos y muchas lectores, amigos, colegas, compañer@s que me han hecho llegar su enhorabuena. He intentado responder uno a uno todos los mensajes pero seguro que en la vorágine se me habrá olvidado alguno. Esta entrada de blog quiere servir también para pagar esas deudas de agradecimiento.

Quizá la parte más negativa para este blog es que, debido a las nuevas responsabilidades, lo voy a dejar temporalmetne en suspenso. Debo valorar el tiempo del que dispongo que se que al principio será poco. Debo valorar también si quiero que la herramienta de la reflexión sea esta u otra más adaptada al nuevo rol que debo desempeñar, al fin y al cabo mi nuevo punto de vista se verá determinado por el puesto de responsabilidad.

Se que algunos en twitter deseabais que continuara en esta tarea. En realidad no la abandono sólo que ahora tiene otro destino prioritario. No es, por lo tanto, una despedida, es un hasta luego que no se cuanto durará porque ahora me siento incapaz de valorarlo.

Fiel al espíritu de este blog y de quien lo ha escrito, no puedo acabar este periodo sin un poema, una canción, sin la ayuda de la lírica y la belleza que encuentra también, aunque no únicamente, su esencia en la justicia. En este caso se trata de un poema/canción que un buen amigo, Andrés Esteban, me ha "dedicado"esta mañana en las redes sociales, que pese a estar distante en la distancia, ha querido estar a mi lado gracias a las redes (muchas gracias Andrés). Se trata de un poema de Eladia Blázquez interpretado en el video siguiente por la inmensa Mercedes Sosa.

Aquí va la letra:

No
Permanecer y transcurrir
No es perdurar, no es existir
Ni honrar la vida
Hay tantas maneras de no ser
Tanta conciencia sin saber
Adormecida.

Merecer la vida no es callar ni consentir
Tantas injusticias repetidas
Es una virtud, es dignidad
Y es la actitud de identidad
Mas definida.

Eso de durar y transcurrir
No nos da derecho a presumir
Por que no es lo mismo que vivir
Honrar la vida.


No
Permanecer y transcurrir
No siempre quiere sugerir
Honrar la vida
Hay tanta pequeña vanidad
En nuestra tonta humanidad
Enceguecida

Merecer la vida es erguirse vertical
Más allá del mal, de las caídas
Es igual que darle a la verdad
Y a nuestra propia libertad
La bienvenida.

Aquí va la interpretación



Y aquí, de propina, será que me queda cargo de conciencia, os dejo otra bella versión de la misma canción.

Un abrazo a tod@s y, tal vez, hasta muy pronto.

miércoles, 24 de junio de 2015

Propósitos de verano

El verano es una época especialmente indicada para hacer limpieza de los más diversos elementos que has ido acumulando a lo largo del año (que para mi realmente sigue teniendo un ritmo similar al escolar).

Lo curioso de esos procesos, si no se hacen a tontas y a locas, es que repasando lo que vas a tirar o reordenar, te acabas encontrando con cosas de lo más curioso. En estas estaba cuando me dio por repasar lo apuntes y notas que tomé mientras leía hace ya varios años un libro de Daniel Innerarity,  La democracia del conocimiento. Por una sociedad inteligente.  Me llamó la atención una nota en la que el filósofo considera que la característica de la sociedad actual es el desconocimiento y la incertidumbre.

Curiosa afirmación para una sociedad que se siente orgullosa de sí misma y se autodefine como una sociedad del conocimiento. Quizá lo que nos sucede es que confundimos desconocimiento con ignorancia. Es cierto que es posible que nunca en la historia haya habido tanta gente formada en tantas cosas, el problema es que el propio avance del conocimiento nos pone al descubierto, como ya advertía Sócrates, que no tenemos ni idea. Nuestro problema precisamente es que pretendemos saber lo que no sabemos y creemos estar en posesión de una verdad que siempre se ha manifestado como lo que es: escurridiza.

Pero nos pasa algo más todavía más grave. Vinculamos la idea de conocimiento con su inmediata utilidad. Creemos a pies juntillas que sólo necesitamos conocer lo que es útil. Estamos aquejados por la nueva fe científico-técnica. Nos hemos creído los dogmas de la nueva secta dominante y entregamos nuestra alma en el altar de lo pragmático. Sólo lo que es útil es digno de ocupar un espacio en nuestra sociedad, en nuestra vida y en nuestras preocupaciones.

Se tiñe esta proceso ideológico, profundamente emparentado con el ultraliberalismo porque coincide en sus valores y sus efectos, por el prestigio de lo científico; pero en realidad esta ideología aborrece lo verdaderamente científico porque en su estrecha consideración sólo tiene valor lo que tiene un interés inmediatamente práctico y la esencia misma de lo científico es que su única función es desentrañar los porqués de las cosas sin saber o plantearse cual es la utilidad de ese saber.

Nos vendría bien aprovechar el verano para hacer limpieza de todos estos lugares comunes que se nos han ido colando en la mollera y dejar espacio al verdadero motor del conocimiento y del saber que es la curiosidad. Dejarnos tentar por los retos de lo desconocido y dejar que entren por puertas y ventanas las inspiraciones de los hombres y mujeres sabios que nos precedieron y dejaron su impronta en las más variadas obras del saber humano.

A veces las más poderosas razones las encontramos en los libros de poesía, en las novelas y libros de historia que describen el mundo que vivimos y aún el que vivieron nuestros antepasados que no en vano cometieron los mismos errores que nosotros reiteramos fieles herederos de la sinrazón humana; en los libros de divulgación científica más alejados aparentemente de nuestro aparente interés inmediato que nos sorprenden con intuiciones que pueden ayudarnos a entender lo que nos sucede cada día; en todo aquello que no cogeríamos ni por casualidad porque nos parece un tocho infumable porque no es práctico ni para fugarse de la realidad cotidiana. En fin que el verano es un buen momento para desentumecer las meninges, liberarlas de la carga de lo inmediato y soñar con los mundos posibles y que nos hemos negado a reconocer que tenemos al alcance de la mano.


miércoles, 17 de junio de 2015

4 años de Espacio de Reflexión

Este Espacio está de cumpleaños y enhorabuena. Han pasado cuatro años desde que me atreví a comenzar a escribir estas reflexiones y dejarlas al amor de las ondas a disposición de quien las quisiera leer.

Las estadísticas hablan de más de 180.000 visitas, casi 1000 "me gusta" en la página que este blog mantiene en Facebook, 2.200 visitantes recurrentes en el último año. Visitas de todo el territorio español pero también abundantes visitas de otros países de habla hispana con los que tantas cosas me/nos unen, especialmente de Mexico, Argentina y Chile.

Cuando comencé a escribir estas entradas no podía imaginarme que ahora habría llegado a las 352. Ha habido épocas muy prolíficas y otras en las que los escritos han dejado espacio entre uno y otro pero en general, salvo periodos veraniegos, no he faltado a mi cita semanal que era la frecuencia mínima que me había recomendado a mí mismo.

Este blog me ha ayudado a concretar mis ideas, a contrastarlas con muchas otras personas y, si me permitís la osadía, a sentirme un poco como D. Quijote en la segunda parte de la obra de Cervantes. Le pasa a nuestro principal personaje literario que cuando sale en busca de aventuras se va encontrando con gentes que han leído la primera parte y lo saludan como si lo conociesen de toda la vida. Algo de eso me ha venido pasando los últimos meses en que me he encontrado, de forma inesperada y normalmente muy grata, con personas que han leído algunas de mis entradas y me hacían llegar sus opiniones, normalmente sus felicitaciones y, porqué no, alguna queja sobre lo cansino que puedo llegar a ser.

El blog ha venido acompañado de otras reflexiones, de un par de libros y un tercero que ya está en su fase final de elaboración, artículos de prensa y en revistas, colaboraciones en algunos documentos de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, conferencias, charlas y cursos. También de participación en manifestaciones, concentraciones, asambleas, etc. contra los recortes en Bienestar Social en general y en los Servicios Sociales en particular. Cuatro años muy intensos y de los que estoy satisfecho en lo que tiene que ver con este tipo de actividad. Sin embargo no puedo decir lo mismo de la suerte del Sistema Público de Servicios Sociales del que deberíamos hablar, en términos generales, de un cuatrienio negro, negrísimo incluso.

Pero esta es una entrada celebrativa y esperanzada. Llegan nuevos tiempos y creo que, consciente de las inmensas dificultades que existen y con las que vamos a tener que bregar, puede ser un buen momento para el Sistema. Una parte de los partidos que van a ocupar las posiciones de gobierno en los próximos años en muchas Administraciones Públicas (como es bien lógico me resulta especialmente grato que lo haga el partido en el que milito: el PSOE), han convertido los Servicios Sociales y los temas que le corresponden, en el centro de las políticas a desarrollar en los próximos años. Los objetivos de relevancia política y mediática de los que hablaba en El cuarto pilar parecen estar mucho más cerca que cuando lo escribí.

Ha habido personas que han dado pasos más allá y se han implicado en lo personal. Nunca había tenido un grupo tan numeroso de amig@s con este nivel de responsabilidad. Personas vinculadas a los Servicios Sociales y que o bien he conocido en los últimos cuatro años  o en algunos casos hace más tiempo, y a los que se les ha pedido entrar en listas electorales y han resultado elegidos en los últimos comicios como concejalas o como diputad@s. Estoy pensando (seguro que se me olvidan alguna@s, ya me disculparéis) en Covadonga en Teruel, en Carmen en Badajoz y en Pili Mar en las Cortes de Aragón por Zaragoza (todas del PSOE) y en Belén en El Ejido (por IU) A tod@s enhorabuena y ojalá podáis hacer lo principal de lo que os proponéis (nos proponemos) en aras del bien común y de los ciudadanos en general.

Es evidente que se que los próximos años no serán un camino de rosas pero al igual que hace cuatro años tengo la sensación de que se acerca un cambio de ciclo, que es bien posible que este Sistema recupere espacios para su desarrollo y, sobre todo, para cumplir el objeto para el que fue creado: generar una sociedad más justa en la que las personas concretas puedan desarrollar en igualdad sus propios proyectos singulares.

Ojalá dentro de otros cuatro años pueda hacer una entrada en este blog (o en otro) en la que celebre el cumplimiento de buena parte de nuestras propuestas. No será fácil, eso ya lo sabemos, pero si el ánimo nos ha acompañado hasta este momento estoy seguro de que no nos faltará en lo que queda por delante. Sea como sea ahora viene lo difícil: hacer realidad lo proyectado en los lugares en los que se pueda y tenga la responsabilidad de hacerlo.


martes, 9 de junio de 2015

Una firma chiquitita y personas que nos engrandecen

Desde hace unos meses  mi trabajo consiste en estudiar y valorar expedientes administrativos de una renta de inserción. Digamos que hasta el momento he evitado comentar asuntos relacionados con los casos que veo, prefería realizar otro tipo de reflexiones. No era una decisión especialmente premeditada pero tenía la sensación de que necesitaba mantener los dos ámbitos separados.

Hace unos días me sucedió algo que dió al traste con esa voluntad, tampoco demasiado férrea, todo hay que decirlo. Hace unos días un pequeño detalle se me clavó donde no esperaba y lo he llevado encajado en la mollera para ver por donde derivaba la cosa.

La cosa en sí, que no se como llamarla, podría pasar perfectamente desapercibida, incluso la esencia del asunto tiene que ver con la invisibilidad. Lo que me golpeó inesperadamente y tanto estoy demorando en presentar fue sencillamente el tamaño y la forma de la firma de un ciudadano. Una firma que percibía repetida reiteradamente en varios documentos que debía leer de forma sucesiva debido al orden del bastanteo administrativo. Una firma que debía comprobar para evitar devoluciones del expediente por parte de la Intervención. Hasta cuatro o cinco veces la misma firma. Una firma cuatro o cinco veces más pequeña de lo normal, una firma cuya rúbrica tachaba con saña el propio nombre del firmante.  No se decirlo de otra manera: me impresionó.

No soy ni psicólogo, ni grafólogo, ni nada semejante ni pretendo serlo. Supongo que buena parte de las cuestiones que circulan popularmente sobre el asunto son pura superchería, pero eso no puede limitar que haya visto en esa firma una metáfora de lo que es la vida de tantas y tantas personas.

Viene a coincidir el asunto (sigo con el argumento de alguna entrada anterior) con la reflexión que llevo realizando en torno al mito del Minotauro y el Laberinto. No le canso, estimado lector. Sepa simplemente que entiendo que muchas personas son obligadas por las circunstancias de la historia a vestir una máscara obligada, a desempeñar un rol en el teatro del mundo del que no se pueden desasir por más que insistan. En muchos casos esas personas se sienten pequeñitas, pequeñitas, tan pequeñitas que pueden llegar a a representarse a través de una firma minúscula. Quizá por eso me impresionó tanto esta sencilla anécdota. Aún más, son personas a las que se les reitera de tal forma el mensaje de que son los culpables de lo que les pasa que no debería extrañarme/nos que su rúbrica sea en realidad un tachón sobre sí mismo.

Por eso quiero acabar esta entrada de blog con el recuerdo de las personas que nos engrandecen. Son
las que luchan por la propia dignidad y al hacerlo nos ensanchan las aceras por las que caminamos y sobre todo por las que caminan los de las vidas estrechas. En estos momentos es eso lo que representa para mí y creo que para tantos, la vida de Pedro Zerolo, al que le agradezco su compromiso, su ejemplo y las palabras que le escuché y me sorprendieron.

Le reconozco que antes de escucharle en persona tenía de Pedro una imagen estereotipada. La propia que se recibe si sólo se siguen los medios de comunicación habituales. Pude escucharle y me impresionó la hondura que me transmitió. Por eso este pequeño homenaje es emocional y sentido y no un mero seguir la estela de lo que toca.

Sea. La tarea que tenemos por delante a los que nos quedamos por aquí, a los que todavía somos el tiempo que nos queda (que esa es al fin al cabo la materia de la que estamos hechos), no deja de ser la que se propuso Pedro: conseguir que si alguien tiene la firma chiquitita, chiquitita, sea por propia elección y no como consecuencia de la invisibilidad  y la culpabilización a la que algunos otros le condenan.


viernes, 5 de junio de 2015

Artículos

Esta semana, estimad@s lector@s, más que escribiros algo nuevo os proporciono el enlace a dos artículos que me han publicado sendos medios de comunicación, ambos sobre la desigualdad.

El primero El fenómeno invisible, ha sido publicado por The Economy Journal en su número monográfico sobre este tema y correspondiente al mes de junio. En el artículo recojo alguna de las ideas que desarrollé en El síndrome Katrina quizá expresadas de otra manera, no en vano ha pasado año y medio desde su publicación y más de dos años desde que acabé de escribirlo.

El segundo ¿Y si ya hemos salido de la crisis?, ha sido publicado por El Diario. es en su blog  (des)igualdad. En este artículo publicado como miembro de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, resumo uno de los principales argumentos del Informe sobre el Estado Social de la Nación 2015.

Como he compartido ambos artículos por las diferentes redes sociales por las que me muevo es más que probable que ya hayas leído los textos. Sea como sea me parecía interesante facilitar el modo de encontrarlos para aquellos que no los hayan leído o por si alguien quiere encontrar los enlaces más adelante. Pero ya que has llegado hasta aquí y para no dejar una entrada excesivamente plana te añado algunas reflexiones que no cabían en los artículos y que aprovecho para compartir con este motivo.

Me parece importante que el problema de la desigualdad vaya ocupando cada vez más espacios en los medios de comunicación y en los debates políticos. Cuando comencé a escribir "El síndrome" hace alrededor de cuatro años, el tema no estaba en la calle, al menos no de la forma en que lo está ahora, y de hecho el libro comienza con una reflexión sobre esa realidad.

Ahora se habla cada vez más de desigualdad y de pobreza. Ocupa el centro de las preocupaciones de los partidos de la izquierda y está presente en los medios, pero me preocupa sobremanera otra cosa; me da la sensación de que no estamos consiguiendo reflexionar ni comunicar con la suficiente eficiencia sobre este tema. Aquellos que no participan de los puntos de vista de la izquierda, incluso buena parte de ellos, siguen prisioneros de la narrativa neoliberal, al menos en sus aspectos más profundos. Se entiende el problema de forma abstracta pero no se percibe en la cercanía, no se toca ni su dimensión, ni su gravedad y, sobre todo, no se piensa o se reflexiona desde otro punto de vista, desde otro marco conceptual. Creo que nos ha hecho mucho daño el marco arriba-abajo porque no confronta o sustituye el marco neoliberal. Lo he dicho en otras ocasiones. Este marco es muy funcional desde el punto de vista electoral, pero lo es mucho menos desde el punto de vista de la transformación real de la forma de percibir la realidad que tienen la mayoría de nuestros compatriotas. Si no conseguimos abordar este problema de fondo que es de comunicación, pero sobre todo de conceptualización, no conseguiremos cambiar nada porque no se entenderá lo que queramos hacer y, fundamentalmente, no se compartirá emocionalmente. Parecerá exagerado o fuera de lugar.

George Lakoff explica muy bien este tipo de problemas en sus libros y yo he intentado concretar algo en los dos que he publicado y en varias entradas de este blog. Creo que conviene reflexionar sobre las formas de conceptualizar la realidad, sólo concibiéndolas de otra manera es posible cambiarlas desde su raiz. Precisamente por este motivo llevo ya más de dos años a vueltas con el valor de la libertad (creo que estoy próximo a acabar el trabajo de elaboración). Convendrá no perder de vista la necesidad de repensar y reflexionar sobre la forma en que entendemos este valor para ofrecer una forma de entenderlo que nos aleje del paradigma neoliberal que tanto sufrimiento provoca, pero al mismo tiempo nos impida caer en los muy diferentes errores del pasado de la izquierda.