sábado, 18 de mayo de 2013

Más temprano que tarde.

Sangüesa
Cabe advertir al comenzar esta entrada del blog que esta es algo distinta de lo que resulta habitual. He dudado si colgarla o no por ese mismo motivo. Suelo buscar un tono genérico y reflexivo y suelo huir de referencias a personas concretas o incluso a mí mismo. Es cierto que en algunas he dejado salir otras facetas o aspectos, pero no es lo más frecuente. Lo advierto como el que advierte al lector habitual de que el tono de lo escrito es distinto y, a la vez, el mismo. Hecha, pues, la advertencia, vamos a ello.

Hace un par de días Aurelia Jerez (@AURELIAJEREZ), una de esas grandes cuidadoras/luchadoras en favor de la Ley de Dependencia que he conocido gracias a la magia de las redes sociales, me envíaba un mensaje en el que me informaba de una buena noticia: El Ayuntamiento de Sangüesa/Zangoza había decidido poner el nombre de "Los cuidadores" a un nuevo parque que será inaugurado en el primer aniversario de la declaración del municipio como ciudad solidaria con el Alzheimer (noticia aquí).

La noticia me ha vuelto a poner ante los ojos a tantas y tantas (casi siempre sois mujeres) cuidadoras de personas en situación de dependencia que os merecéis este parque y muchas más cosas. Ayer tuve la fortuna de poder conocer en persona a Aurelia, a Eva y a otros amigos y amigas que luchan por la dignidad  en las plataformas de defensa de la Ley de Dependencia. Andaba yo en otras zarandajas, a punto de participar en un acto público, estaba a otra cosa, también se notaba que nos conocemos sólo por la red y la presencia física resulta complicada, especialmente si el marco no es el adecuado. Escribo esto porque las entradas de un blog, al menos este, tienden a lo genérico, pero tras tantas palabras hay personas y rostros concretos. Ayer vi algunos de los que dan sentido a la pelea en la construcción de un Sistema de Servicios Sociales eficaz para la justicia social. Así que ¡Gracias por estar ahí!

En el cruce de mensajes con Aurelia salió esa esperanza que nos acompaña en los malos tiempos, sin ella no sería posible continuar en esa pelea. A veces esa esperanza se nubla, se apesadumbra, incluso puede que dude, que juegue con nosotros al escondite.

Pensando en la necesidad de la esperanza me vino a la cabeza uno de esos testimonios que más me conmovieron de joven y que, pensándolo bien, llenan de inspiración cualquier lucha por una sociedad mejor. Se trata del último discurso de Salvador Allende.

Salvador Allende es una figura legendaria, mítica y, a la vez, entrañable, para los que tenemos una cierta edad. Pero no se si l@s más jóvenes, a los que de cualquier manera supongo que la figura histórica les suena, conocen el contexto.

Allende era el Presidente democráticamente elegido de Chile. Un hombre que intentó construir una sociedad distinta, más justa e igualitaria. Eligió abordar un camino hacia el socialismo por la vía democrática. Es conocido que el general Pinochet encabezó un golpe de Estado al que le siguió una durísima dictadura y la más cruel represión de los que pensaban diferente. Era 1973, en España muchos soñaban con la democracia, miraban al Chile democrático y llegó el golpe. Por suerte la primavera siguiente los portugueses volvieron a traer un soplo de esperanza.

Al Presidente Allende el golpe le cogió en la sede del Gobierno, el Palacio de la Moneda. Su actitud ante el golpe fue la de la persona íntegra que se dispone a defender con todas las armas de que disponga la dignidad de la democracia. 

Cuando Allende se sabía perdido, cuando posiblemente había decidido suicidarse para que un Presidente democrático no fuera hecho prisionero por los golpistas, escribió y leyó a la radio un último mensaje a los chilenos que por su contenido ha adquirido un valor universal. No se si sabía si ese mensaje sería escuchado. Del mensaje destaca su lirismo, su fuerza moral, la tranquilidad y la pasión de un hombre que sabía que su destino estaba firmado, la entereza y sobre todo, la esperanza.

Las últimas palabras del discurso han sido reiteradamente citadas, es posible que hayan sido leídas, no se si siempre se es consciente del contexto en el que fueron escritas y pronunciadas, en el momento más desesperado surge la esperanza como elemento constante que acompaña la dignidad humana. Estas dicen así:

Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
Os dejo con el mensaje completo tomado de la página de la Fundación que lleva su nombre  y que se puede encontrar aquí. Espero que esta entrada os haya alimentado, aunque sólo sea un poco. la esperanza.




jueves, 16 de mayo de 2013

Jaque al Sistema de Servicios Sociales.

Es hablar con compañer@s de todos los puntos de la geografía española y escuhar la misma cantinela. Incluso en los lugares en los que los gobernantes tienen más claro la necesidad del mantenimiento del Sistema, que haberlos haylos, las cosas se encuentran algo paradas en función de dos factores que pueden acabar asestando un golpe importantísimo al Sistema tal y como lo conocemos. 

El primero es el anuncio, hace pocas fechas, de la retirada de la mayor parte de lo que queda de financiación del Estado en materia de Dependencia. La incertidumbre que genera saber qué significa exactamente esa propuesta de recorte en Dependencia que el Gobierno de España remitió a Bruselas hace unas fechas, deja la ya maltrecha aplicación de la Ley de Dependencia a punto de volver a la casilla de salida (en el mejor de los casos) De hecho la sensación que va quedando, conforme las noticias se van reposando, es que caminamos, en la mayor parte del territorio, a un modelo que podría ser aproximadamente el existente antes de la Ley. Prestaciones básicamente graciables, en función de las disponibilidades económicas de las CC.AA. (escasas por cierto), con muchas personas que acaban falleciendo sin recibir apoyo, y con el agravante de que en la aplicación práctica, por el camino, en algunos sitios se habrá modificado las prestaciones para cubrir todavía a menos personas de lo que lo hacía antes: vease ayuda a domicilio, teleasistencia, centros para la discapacidad...

Desde mi punto de vista, ya lo he expresado en otras entradas de este blog, un golpe aún más importante, puesto que ataca a la estructura misma del sistema, a su contenido prestacional y a la forma de organzarlo, es el anteproyecto de Ley de Reforma de la Administración Local, que con la excusa del ahorro económico, puede llevar al cierre y a la privatización de cientos de centros de servicios sociales, ya sean de atención primaria, ya sean de atención especializada. Tal y como se lee el texto citado, si las CC.AA. se tienen que hacer cargo de todos los servicios que hoy gestiona la Admon Local con sus exclusivos presupuestos, es posible, diría seguro, que se ahorrarán presupuestos, pero no me quiero imaginar lo que va a suponer en cierres y despidos.

El problema de este jaque al Sistema, si se sigue comiendo nuestras piezas en el tablero, es que la sociedad que se va a configurar va a ser muy distinta a la conocida hasta ahora y las posibilidades de remoción de los obstáculos que impiden el desarrollo de las personas a las que queremos ayudar mucho más difíciles de mover. Nos encaminamos a un sociedad en la que sólo va a primar el individuo, en el que el Estado va a ocupar un lugar mínimo, irrelevante, en la configuración y consecución de una sociedad justa. Para eso sirve el Estado de Bienestar Social clásico, para contribuir a la igualdad de las posiciones sociales. El trabajo por la consecución de una mayor igualdad social tiene varias vias por las que puede avanzar: la igualación de los ingresos vía salarios, la igualación por creación de un sistema fiscal progresivo y la creación de una serie de prestaciones sociales que cubriendo las contingencias más importantes de la vida de las personas, garantice, pagado con dinero púbico, unos ingresos indirectos que tienen como consecuencia una mayor igualdad social.

En la primera pelea la existencia de unas organizaciones sindicales fuertes es imprescindible. La modificación de las normativas en materia de derechos laborales y sindicales y el ataque desabrido a estas organizaciones, se realiza para modificar la correlación de fuerzas en la negociación colectiva y torcer el brazo del lado del poder. Sólo por este motivo, aquellos que quieren cambiar el actual estado de cosas, deberían tener en cuenta la imperiosa necesidad de fortalecer las organizaciones sindicales y no debilitarlas. Fiscalidad y políticas sociales exigen otra política que debe ser reclamada de las mil formas concretas que se nos ocurran, dentro y fuera de los partidos establecidos.

Y ahora nos toca mover ficha. Hace dos entradas "El desmán perdido", compañero de la BlogSTsfera, me provocaba, amablemente, en un comentario para que concretara que entendía por eso de hacer compatible el cambio de las estructuras y el trabajo por la emancipación de las personas. Advierto que me voy a quedar corto, pero la tentación de ir dando ya alguna respuesta me ha podido. Creo que los problemas estructurales, por otro lado es evidente, sólo se solucionan modificando las estructuras. Por eso creo que el Sistema de Servicios Sociales, el Estado de Bienestar, son las estructuras sociales que históricamente hemos creado para asegurar unos mínimos de igualdad para las personas. Un Trabajo Social exclusivamente volcado en la promoción de las personas, olvidándose de que estas viven en sociedad y que las estructuras sociales les influyen enormemente y que hay que modificar las estructuras sociales para que las personas se pueden desarrollar, es ya algo más que una intuición de nuestras pioneras en los finales del siglo XIX. Ellas consiguieron crear una profesión y una disciplna en medio de las enormes dificultades sociales del momento. Tuvieron claro que debían participar en la modificación de la estructura social, tanto en las intervenciones, como en su compromiso personal social y político. La defensa del Estado de Bienestar y del Sistema de Servicios Sociales en particular es una condición sine qua non para avanzar, al menos ese es mi punto de vista..

En una sociedad más injusta el desempeño del Trabajo Social y de cualquier otra profesión de ayuda lo va a tener mucho más difícil para conseguir éxitos en la intervención, trabajar por una sociedad más justa es pura ética profesional. No hay más que mirar la definición de nuestra propia profesión recogida en el Código deontológico:

  • Artículo 5.- El Trabajo Social es la disciplina científico-profesional que “promueve el cambio social, la resolución de problemas en las relaciones humanas y el fortalecimiento  y  la  liberación  de las personas  para  incrementar  el  bienestar.  Mediante  la utilización  de  teorías  sobre  comportamiento  humano  y  los  sistemas  sociales,  el  trabajo  social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno

martes, 14 de mayo de 2013

Historias de conceptos. De Reinhart Koselleck

Reinhart Koselleck
(Advertencia previa: al final de esta reseña del libro encontrarás una aplicación concreta para los Servicios Sociales que espero que resulte de interés para los profesionales del sector)

El Cuarto Pilar es fruto de un proceso de reflexión, de formulación de preguntas y de búsqueda de respuestas, no sólo sobre el Sistema de Servicios Sociales o el Estado de Bienestar, sino sobre los fundamentos mismos de la política social, sobre la organización de nuestra sociedad.

En ese sentido es el comienzo de un proceso que está inconcluso y que, probablemente por su propia naturaleza, siempre lo estará.

Una de las tesis de El Cuarto Pilar consiste en mantener que el contenido de los grandes valores de la Modernidad ha sido modificado sustancialmente desde las propuestas de las ideologías ultraliberal y neoconservadora y que su éxito consiste en conseguir convencer a la mayor parte de la población de las bondades de esta nueva forma de comprenderlas.

Profundizar en esa tesis me obliga a seguir buscando e indagando tanto en los contenidos mismos de los grandes valores de la Modernidad, como sobre la Modernidad en sí misma, en su formación, en su novedad, en su vigencia, en los debates políticos sobre su contenido.

Portada del libro.
En ese camino he encontrado un estupendo libro del historiador alemán Reinhart Koselleck (wikipedia aquí): Historias de conceptos: Estudios sobre semántica y pragmática del lenguaje político y social, que editado por Trotta (web editorial aquí) recoge en un volumen algunos capítulos y materiales con los que Koselleck quería escribir un nuevo libro que quedó inconcluso a causa de su fallecimiento. Pese a todo el libro merece la pena y los contenidos recogidos resultan más que sugerentes.

Koselleck señala que los diferentes conceptos que utlizamos para analizar y construir la realidad van modificando su contenido. Para realizar su estudio el historiador acude al uso de herramientas lingüísticas: la pragmática y la semántica. En este sentido y frente a la abstracta historia de las ideas, Koselleck se dedica a analizar el uso lingüístico de los conceptos en la vida social, política y jurídica, comparando, en ocasiones, la aparición y evolución de los conceptos en algunas de las principales lenguas europeas (inglés, francés y alemán)

Varias son las conclusiones que me interesa destacar de lo planteado por Koselleck en el libro. La primera es la profunda importancia que para los planteamientos de la filosofía política supone la Ilustración y la Revolución francesa. El comienzo de la Modernidad viene acompañado por la aparición de un importante número de conceptos guía que dominan, desde entonces, el debate político occidental: revolución, utopía, crisis, emancipación. Estos y otros conceptos centrales para nuestra reflexión política son analizados por Koselleck con una claridad que resulta sorprendente. Con su análisis el autor ilumina una parte fundamental de nuestra propia historia intelectual ya que sus análisis esclarecen no sólo el origen de los conceptos estudiados sino las claves de su cambio y su incidencia en la vida social y política actual, ámbito en el que el autor interviene con frecuencia.

Pero llevemos las aportaciones de Koselleck al ámbito de los Servicios Sociales. Hace ya algunos años que me vengo preguntando, así lo recojo en el Cuarto Pilar, sobre la rápida evolución terminológica que hemos vivido en el Sistema a lo largo de los últimos treinta años. Hemos ido cambiando de denominación para llamar a las cosas y las personas con enorme rapidez. ¿Por qué sucede esto?

Koselleck señala que un término resulta útil para identificar un concepto siempre que sea capaz de hacer tres cosas:
  • Registrar las experiencias concretas.
  • Generar experiencias en el presente.
  • Generar expectativas de nuevas experiencias en el futuro.
Por eso dice textualmente: "Una palabra pierde la capacidad de representar la realidad cuando ya no es capaz de aglutinar lo suficiente las nuevas experiencias y de plasmarlas en un concepto común junto con las expectativas por cumplir" (pag 38)

Por eso el cambio que se produce en las siguientes evoluciones terminológicas:
  • Beneficiencia-asistencia social-acción social/bienestar social-Servicios Sociales (para denominar al Sistema)
  • Residencia de ancianos- Residencia de Tercera Edad- Residencia de Personas Mayores.
  • Subnormal-Minusválido-Discapacitado.
  • Asistente Social- Trabajador Social.
A todos estos cambios terminológicos se les puede aplicar este planteamiento de Koselleck. Pero lo que es más importante, esta evolución terminológica viene a significar la importantísima evolución que el Sistema y sus elementos han vivido en los últimos treinta años, en los que hemos generado, continuamente, nuevas experiencias y nuevas expectativas.


jueves, 9 de mayo de 2013

De la Caridad a la Ciencia, de Miguel Miranda

Lo primero que puedo decir del libro objeto de esta reseña es que me hubiera gustado tenerlo entre los de cabecera cuando estudié Trabajo Social hace ya... (vale me lo saltó que tampoco es cuestión de presumir de años)

El libro del profesor Miranda profundiza especialmente en el contexto historico, filosófico y científico en el que surge el Trabajo Social  como disciplina y como profesión.

Una historia apasionante y que, al menos a mí, ha conseguido atraparme. Debo reconocer que en esa primera mitad del libro estaba deseando leer más, como si fuera una novela en la que las protagonistas son las pioneras de mi profesión. De hecho creo que ahí hay materia más que suficiente para construir un auténtico best-seller. Si lo tuviera que escribir yo el personaje central del relato sería Jane Addams, una mujer de armas tomar, pacifista en medio de la primera guerra mundial, comprometida con la reforma social y los derechos de los trabajadores, sufragista, defensora de los derechos de los afroamericanos, defensora de los derechos civiles, en fin comprometida con todas las políticas de progreso norteamericano de aquellos años, pionera no sólo del Trabajo Social sino de tantas luchas que finalmente fueron enormes avances sociales. Recibió el premio Nobel de la Paz y tuvo una amplia influencia, hasta su muerte, en lo que luego fueron las políticas del New Deal, de hecho mantenía relación  con el matrimonio Roosevelt. En fín. Que aquí hay materia.


Todavía en esta primera parte el autor bucea en una amplia bibliografía para hacer un repaso por la historia de las pioneras de la profesión y las interacciones que establecen con los Departamentos e investigaciones en Ciencias Sociales que se van realizando en esos mismos años y con la propia realidad social a la que se enfrentan. De hecho rescata, al menos para mí, los nombres, semblanzas y experiencias de una auténtica pléyade de personas, la mayor parte mujeres, que nos precedieron y que son origen de lo que hoy hacemos.

En la segunda parte, que exige algo más de concentración en la lectura, el libro bucea en los orígenes científicos de nuestra profesión, en concreto en el pragmatismo y en el interaccionismo simbólico, conceptos ambos que forman parte del subtítulo de la obra. Detalla especialmente las influencias que Dewey y Mead tienen en los orígenes de la disciplina del Trabajo Social.

Por último en una tercera parte del libro Miguel analiza los origenes profesionales en Europa y en España.

Cabe advertir que esta clasificación en partes es puramente personal, consecuencia de la simple forma en que mi memoria, después de la lectura del libro, lo ha estructurado. Estamos ante un auténtico manual, editado por Mira editores (web editorial aquí) 479 páginas, en letra grande, bien editado. Debo señalar que existe otra edición realizada en Argentina por Espacio Editorial en dos volúmenes (web editorial aquí)

El libro, en su versión española, está dividido en seis capítulos:
  • Trabajo Social y Ciencias Sociales. 100 años de historia conflictiva.
  • Sobre los orígenes del Trabajo Social.
  • El desarrollo del Trabajo Social en los Estados Unidos. El contexto del proceso de profesionalización.
  • Pragmatismo, interaccionismo y Trabajo Social.
  • La faceta sociológica del pragmatismo: la Escuela de Chicago.
  • El Trabajo Social en Europa.
Y para finalizar otra posible novela. Esta vez alrededor del Toynbee Hall (página web aquí) un edificio situado en el distrito londinense de Whitechapel y que tiene mucho que ver tanto con los orígenes del Trabajo Social como con los del Estado de Bienestar.

Toynbee Hall fue fundado por un pastor  en 1884 en un barrio obrero. Un espacio en el que fue a vivir con su mujer y en el que puso en marcha una experiencia de desarrollo de las personas y de la comunidad partiendo de su propio espacio y realidad. Esta idea fue copiada por algunos norteamericanos que conocieron la experiencia y fueron fundando, en diferentes ciudades, lo que se conoce como Settlement Houses. Una de las más importantes sería la Hull House fundada por Jane Addams en Chicago en 1889 después de visitar en 1888 la sede de Londres.

Pero ¿Sabéis quien dejó de estudiar derecho en 1902 para ir a trabajar al Toynbee Hall, un lugar en el que formó su personalidad y, sin duda, le influyó para sus posteriores aportaciones? Nada menos que William Beveridge, el conocido autor de los informes de su mismo nombre y que sirvieron de base para el programa político de los laboristas, que con Atlee a la cabeza, dirigieron el Reino Unido de la segunda posguera mundial, alcanzando un indudable éxito y una más que apreciable influencia en el desarrollo del Estado de Bienestar europeo.

Una última idea. El Trabajo Social surge como respuesta a intentar conjugar dos pulsiones: la necesidad de cambiar las estructuras sociales y la necesidad de ayudar a las personas a sobreponerse a sus circunstancias personales y sociales. A menudo se nos plantea que hay que elegir entre una y otra. No se trata de elegir, se trata de conjugar lo que son dos facetas de una misma realidad.

martes, 7 de mayo de 2013

Los libros dan razón a nuestros sueños

Ahí tenemos lo que me ha parecido una preciosa foto. Lleva unos días asaltándome, aunque esta vez no me he dejado llevar y, por lo tanto, no he escrito lo primero que se me ha ocurrido. He dejado que la foto me hablara, que hablara con mis recuerdos, con mis sueños y mis fantasmas. 

Veo una siesta, una cabezada, no se si larga o de cinco minutos. Me da igual. Una siesta en un entorno sobrio, antiguo pero funcional. Debo reconocer que este tipo de decoración me recuerda el ambiente de las bibliotecas antiguas, repletas de libros que recogen el saber acumulado por la humanidad a través de los siglos. Esos espacios siempre me han producido una sensación de relajo a la vez que de inquietud por saber más. En la foto se escucha el silencio como que de otro tiempo, un silencio que se te hace carne y te posee, que te transporta a otro lugar sin moverte, que te muda la piel y el personaje sin dejar de ser tu.

¿Os habéis dado cuenta de que detrás del sofá se adivina una celosía tras la que se debe esconder un radiador? Un calor que transmite también el color de la madera oscura, haciendo juego con el libro que arropa los sueños. Y a ambos lados dos puertas, cerradas, pero que se pueden abrir, no en vano se perciben sendos picaportes dispuestos para cuando acabe ese momento de recogimiento que todos deseamos tener cuando estamos agotados de tanta pelea cotidiana.
 
Calor, felicidad, sueños, sabiduría, silencio, relajo...Tal vez algo más, quizá porque todo eso está hoy en riesgo. La foto, indudablemente, contrasta con la realidad cotidiana. Los libros nos protegen de esa realidad. Nos proporcionan la fuga necesaria cuando ya no podemos más y son el combustible que alimenta el fuego eterno del porvenir. Nos arrullan con el sonido de los versos o nos impulsan a alcanzar los objetos deseados..
  

La fotografía señalada, que se podría titular "Los sueños arropados por la razón producen felicidad", tiene su contrapunto en la obra de Goya "El sueño de la razón produce monstruos". Es algo así como su antítesis. Goya lo pintó en 1799, diez años después de la Revolución Francesa, y el mismo año en el que Francia aprobaba una nueva Constitución que llevaba al poder a Napoleón Bonaparte con la intención de salvar a la República e impedir la llegada de la Monarquía Constitucional. 

Supongo que un ilustrado como él  no podía sentir otra cosa que desazón por los acontecimientos que se produjeron esos años en el mundo que le rodeaba.. Algo o mucho de ese sentimiento se transmite en sus obras.

Pero ¿Adónde me lleva todo esto? Supongo que me preocupa que estos tiempos que vivimos se parezcan en algo a los de Goya. Me preocupa que no sepamos discernir entre monstruo y utopia, que la pasión desasida de razón nos conduzca por el camino equivocado. Ya ha pasado en otras ocasiones a lo largo de la historia Supongo que me preocupa que volvamos a ver el mundo en blanco y negro, puros y sin matices, será que me preocupa que se pueda imponer la idea de que "los otros" son el enemigo, que hay que hacer las cosas por testosterona.

Me preocupa el alejamiento que muchos sienten ahora hacia la política y la democracia representativa. La última vez que ambos conceptos se debilitaron los monstruos salieron a la luz y parieron un mundo horroroso. Superar la situación supone un esfuerzo de la razón, no un abandono de la misma y en las conversaciones habituales percibo muchos posicionamientos poco meditados, poco claros y, sobre todo, que finalizan con un "todo da igual" "todos es igual" "todo da lo mismo". No creo que ese sea el camino, al contrario creo que es una puerta por la que se nos pueden colar visitantes poco deseables.

El abrigo de la razón, por denostada que esté, es la única protección que tenemos para construirnos como personas y como sociedad.