martes, 10 de abril de 2012

Políticas de familia (3) reflexión final.

Hace unos meses comencé una serie de entradas sobre las políticas de familia que quedó inconclusa cuando comencé a reflexionar sobre el miedo. Escribí una entrada sobre las políticas de familia de tipo neoconservador (aquí) y otra sobre las políticas neoliberales (aquí). Retomo con esta entrada y concluyo la serie que había previsto en su momento.

Siempre me ha sorprendido que la mayor parte de los que más hablan de política de familia son los que menos recursos reales de apoyo a las familias procuran con sus políticas. Ya expresé una parte de mis opiniones al respecto en la entrada sobre la asignatura de "educación para la ciudadanía" (aquí). Hablan de familia pero exclusivamente desde un posición ideológica muy estrecha y muy firme. Alrededor de la defensa de su idea de familia construyen buena parte de sus posiciones políticas. Para ellos defender la familia es igual (en sus versiones más recientes) a no al aborto y no al matrimonio homosexual. Posiblemente acompañado de otras fórmulas como: abstinencia como mejor anticonceptivo, apoyo a las madres adolescentes para que no aborten, quizás alguna ayuda económica a las familias numerosas. Pero no incluyen, al menos con la misma intensidad, medidas de apoyo a la compatibilidad de la vida laboral y familiar, o apoyos reales económicos o de servicios para que las familias se puedan hacer cargo de sus "cargas" familiares. La familia se  concibe como una obligación "sagrada". Desde mi punto de vista la política novedosa que más ha apoyado a las familias en los últimos 10 años ha sido la Ley de Dependencia, que ha procurado una ingente cantidad de recursos económicos a las familias para que puedan continuar ayudando a sus miembros en situación de dependencia.

He de reconocer que tampoco tengo especialmente claro que se pueda hablar en puridad de política de familia. Sinceramente no creo que la familia sea una entidad de derecho. Los derechos los tienen las personas, los ciudadanos. De hecho nuestra sociedad y nuestra cultura basada en el derecho se ha construido contra el concepto de tribu, clan y familia por ese orden. Estructuras que siendo protectoras en entornos muy hostiles acaban siendo esclavizantes para sus miembros al obligarles a determinados comportamientos sociales obligatorios, impidiéndoles la libertad. El éxito del concepto de Estado es que el sujeto de la acción política y del derecho es el individuo, liberado de las obligaciones familiares.

Oriol Farrés, en el libro coordinado por Victoria Camps Democracia sin ciudadanos lo expresa magníficamente en la siguiente cita:
"Es harto revelador el hecho de que, desde el punto de partida de las organizaciones políticas griegas, la capacidad humana para la ciudadanía no sea sólo diferente, sino que esté en oposición directa con la familia (...) Como explica Aristóteles, la fundación de la política anduvo precedida por la destrucción de las comunidades que estaban basadas en lazos de parentesco, como las frotarías y las tribus. Este dato histórico es muy significativo: los vínculos de la ley comenzaron a superar y sustituir a los vínculos de sangre"

Desde la Ilustración los humanos (al menos los occidentales) hemos emprendido una tremenda lucha por las libertades individuales que han tenido en contra, la mayor parte de las ocasiones, un concepto cerrado de autoridad patriarcal: primero los matrimonios "por amor·" frente a los de conveniencia (en el siglo XIX) (evidentemente sigue siendo un problema en muchos países), después el voto y la liberación de la mujer (finales del XIX y principios del XX) (e incluso bien entrado el siglo XX con la aparición del feminismo y las luchas por el divorcio, el aborto, la igualdad de género, llegando a nuestros días en la lucha contra la violencia machista), después el auge del concepto de autonomía juvenil y los derechos de los niños y niñas(años 60), finalmente la liberación de gays y lesbianas... Todas esas luchas tienen, en el fondo me lo parece así, una lucha por la libertad de las personas en contra de la autoridad establecida, del "Pater familias", del patriarcado.

No creo que exista un único concepto de familia en los movimientos progresistas, pero creo que en el fondo de la mayor parte de ellos existe este concepto de libertad individual. No deja de ser curioso que frente al concepto neoconservador, quien defiende las libertades individuales que se invocan por parte de los conservadores en materia del binomio mercado/Estado, sean en este caso sus adversarios políticos.

Me llama la atención la continuada intención de poner el apellido familia a Departamentos, Consejerías, Ministerios, Secretarías de Estado. Suelen ser órganos administrativos sin contenido porque no tienen políticas propias. Han venido a inventar estructuras que se han acabado encuadrando en muchos casos en el marco de los servicios sociales: puntos de encuentro, mediación familiar... Servicios interesantes, pero que no justifican, ni por presupuesto, ni por presencia y necesidad social la creación de estructuras administrativas, ni siquiera nombres de políticas. Se trata de hablar de defender a la familia pero sin hacer nada real por ayudarlas. Pura palabrería (intuyo que decir esto resulta poco "polítcamente correcto")

Estamos ante un ámbito muy ideologizado. Quienes reclaman con más insistencia políticas de defensa de la familia lo hacen exclusivamente como defensa de una determinado modelo de familia que nadie pretende hacer desaparecer, simplemente se quiere que cada uno pueda elegir con quien vivir. La libertad de elegir, mantra de los neoliberales, compartido por los neoconservadores para regir la vida social, no tiene cabida para la mayor parte de ellos cuando hablamos de la célula familiar.

Las políticas progresistas en torno a la familia, para serlo, deben tener como centro el concepto de libertad individual y como objetivo el apoyo con dinero y con servicios para que las personas puedan ser más libres en su marco de convivencia.

La familia para cada uno, si así lo considera, es fundamental. Pero la familia no es el ámbito de la obligación, si no el ámbito del afecto, del crecimiento personal. Esas familias son tremendamente satisfactorias. Las obligadas. Como la larga trayectoria histórica viene a demostrar han acabado cayendo una tras otra porque acaban siendo espacios de opresión. De hecho hoy nos conmueven con fuerza las películas en las que el padre obliga a los miembros de su familia: mujeres, hijas e hijos (por ese orden) a cumplir su voluntad.

Hace unos años me llamó la atención un artículo de Ignacio Sotelo que se titulaba (creo recordar bien) de la familia obligada a la familia elegida. Y venía a explicar que en los últimos decenios del siglo XX se comenzó a producir una importante mutación en el concepto de familia. Si a mitad de siglo se había pasado de la familia extensa a la nuclear, ahora se pasaba de la familia obligada (por sangre) a la elegida, con la aparición de las familias mixtas (distintas etnias y países) tanto por matrimonio como por adopción, familias homosexuales (con y sin hijos), familias reconstituídas (procedentes de divorcios anteriores), parejas que deciden no tener hijos, etc.

No quiero alargar más la entrada pero vuelvo a reiterar la importancia de las reflexiones de George Lakoff respecto a los modelos familiares y los marcos conceptuales en los que se mueve el debate político de la actualidad comentado en la siguiente entrada (aquí)







2 comentarios:

  1. Joaquín, esta entrada, sin desmerecer lo ya escrito, me parece interesantísima. Esto que dices: "La familia para cada uno, si así lo considera, es fundamental. Pero la familia no es el ámbito de la obligación, si no el ámbito del afecto" me ha encantado y me hace pensar sobre los continuos problemas que tenemos en cuanto a los cuidados de las personas mayores, en el momento en el que los hijos lo entienden como una obligación saltan chispas. Cuando es una cuestión de afecto, todo fluye. Un abrazo desde Almería

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  2. Me parece también una frase maravillosa, la familia el ámbito del afecto.. y de la libertad, sin comportamientos sociales obligatorios. Los crímenes del honor, llevan al extremo la obligación familiar en tantos países, fuera del ámbito de protección del desarrollo de las libertades y derechos humanos. Gracias por el blog..

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