martes, 24 de abril de 2012

"El desajuste del mundo" Amin Maalouf

Imagen del autor.
Hace unos veinte años me regalaron el primer libro de Amín Maalouf (wikipedia español aquí, vilipendia francés aquí)). Se trataba de León el Africano. La historia novelada del último rey "moro" de Granada. Me pareció magnífico. Desde entonces he leído casi todo lo que ha publicado. Novela, relato autobiográfico y ensayo.

El autor libanés, nacionalizado francés, tiene una visión de la realidad muy distinta a la habitual. Nació y ha vivido durante muchos años en varios países árabes (espacialmente Líbano y Egipto) para acabar residiendo en París donde ha triunfado como escritor e intelectual. El año pasado lo eligieron miembro de la Academia francesa. En 2009 se le otorgó el premio Príncipe de Asturias (el video al final de la entrada recoge una entrevista de 8 minutos con motivo de la publicación del libro que ocupa esta entrada y del propio Premio)

Su punto de vista se caracteriza por comprender, mejor que ningún otro autor que haya leído, la perspectiva del mundo árabe. En su punto de vista integra una perspectiva a la vez crítica e integradora de las virtudes de los mundos occidental y árabe.

Es una amante de ambas culturas y sus escritos siempre resultan tremendamente integradores. Su perspectiva del mundo árabe es, quizá resulta algo extremado, imprescindible para acercarnos a ese mundo desde nuestra perspectiva europea-occidental.

Esa perspectiva aparece claramente en el libro que comento en esta entrada del blog. Creo que es un libro que puede venir muy bien a todos aquellos que desde el mundo de los servicios sociales, aunque no únicamente, tenemos una relación con personas de origen inmigrante, especialmente aquellos procedentes de países de lengua y cultura árabes. En realidad todos los libros de Maalouf ofrecen una visión distinta de este mundo que resulta sorprendente, que rompe prejuicios, que nos enfrenta con nuestra mirada, a menudo despectiva. Para los profesionales que estamos en contacto con ellos creo que resulta imprescindible leer desde otros puntos de vista cercanos y críticos a la vez tanto con el mundo árabe como con nuestra mirada hacia ellos.

Desde una perspectiva más global me interesa destacar que el libro aporta no pocas ideas significativas a la difícil tarea de entender el mundo actual. El libro lo he leído en edición de bolsillo en francés, de la editorial Grasset. En esta edición el libro tiene 315 páginas y su tamaño es muy pequeño, con la letra legible aunque demasiado abigarrada. El libro para aquellos que os atreváis con el francés no es demasiado exigente. La ventaja de leer ensayos en lengua extranjera es que, al menos a mi, me resultan menos exigentes que las novelas con el vocabulario. En general el vocabulario técnico o conceptual tiene más similitudes entre las diferentes lenguas y suele utilizar palabras que se suelen aprender en los cursos de idiomas extranjeros. Creo que es una buena idea intentarlo (si tienes un mínimo nivel) Exige algo más de tiempo pero al final matas dos pájaros de un tiro. En edición española he consultado la edición de Alianza, publicada por Círculo de lectores, traducido por Maria Teresa Gallego Urrutia en 2009. El original es del mismo año. (la traducción de las citas está tomadas de esta edición)

Portada del libro en español
La experiencia de la lectura no es especialmente exigente ni por dimensión, ni por vocabulario, ni por redacción, ni por contenido.

El libro tiene tres capítulos. Uno primero Las victorias engañosas en el que pone en cuestión la victoria del capitalismo occidental tras la caída del muro. En realidad, y eso es evidente, muchos datos han hecho que esa aparente victoria se haya convertido en el principio del fin del dominio de occidente sobre el mundo, o eso parece ahora. En un segundo capítulo desarrolla la idea de Las legitimidades extraviadas  es el capítulo más dedicado al análisis de la realidad del mundo árabe, su situación en el contexto actual (antes de las revoluciones de la primavera pasada, lo cual no le quita actualidad) y la equivocada relación que occidente y, especialmente Europa, establece con el mundo árabe y sus inmigrantes. Es interesante cómo propone que de la actuación de Europa con sus inmigrantes depende el futuro de la propia Europa y de la cultura de la Modernidad occidental que propone no perder sino recuperar. Y por último un capítulo dedicado a las certidumbres imaginarias en el que analiza las falsas seguridades de nuestro mundo actual.

Quizá uno de los elementos que se puede destacar de su contenido es que aborda de forma acertada, a mi juicio, la necesidad de encajar el hecho religioso en el mundo actual. Se trata de buscar que pueda seguir siendo vivido por aquellos que así lo deseen a la vez que impida que sea utilizado por el poder político para imponer determinadas formas de actuar de origen totalitario. Se trata de intentar impedir que las identidades de las personas se formen o se conciban exclusivamente desde el punto de vista de la religión, siendo que las personas tienen más que esa única dimensión.

Para acabar como siempre algunas citas significativas:

"El navío en que nos embarcamos va ahora a la deriva, sin rumbo, sin meta, sin visibilidad, sin brújula, por un mar embravecido, y que sería menester reaccionar urgentemente para evitar el naufragio. No nos bastará con seguir avanzando con el impulso inicial, a trancas y barrancas, navegando a estima, rodeando unos cuantos obstáculos y dejando que el tiempo solucione las cosas. El tiempo no es nuestro aliado, es nuestro juez, y ya estamos con un aplazamiento de condena"
"Si occidente no ha podido sacarle todo el partido posible a su victoria sobre el comunismo, ello se debe también a que no supo dilatar su prosperidad más allá de sus fronteras culturales"
"Una de las grandes lecciones del siglo que acaba de concluir es que las ideologías pasan y las religiones permanecen. No tanto sus creencias, por lo demás, cuanto la pertenencia a ellas, pero sobre el zócalo de la pertenencia vuelven a edificarse las creencias.
Lo que hace a las religiones virtualmente indestructibles es que les brindan a sus adeptos el ancla de una identidad duradera. En varias etapas de la Historia pareció que prevalecían otras solidaridades más nuevas, más "modernas": la clase, la nación. Pero, hasta ahora, la religión ha tenido siempre la última palabra" 



2 comentarios:

  1. Hola buenas

    Yo no definiría León el Africano como la historia novelada de Boabdil "El Chico".

    Realmente es la biografía novelada de Juán León el Africano, viajero, comerciante, erudito y polígrafo, que apenas contaba con 4 años cuando se convirtió en exiliado en 1492, año de la expulsión de los musulmanes de Granada.

    Por otro lado este polifacético personaje histórico es uno de los que mejor ilustra en la obra de Maalouf ese lazo integrador entre Oriente y Occidente que aparece mucho en la obra de Maalouf.

    Un saludo.

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