viernes, 14 de junio de 2013

Nómadas

Me dicen que lo mismo me he pasado un poquico con las últimas entradas, que me he puesto un poco estupendo, abstracto, que la última entrada me ha salido densa, una forma elegante de decir que es un auténtico ladrillo. Lo malo es que creo que tienen razón. A ver si lo enmiendo en esta de hoy.

Sea como sea lo cierto es que esta semana se me han cruzado varios cables, aparentemente inconexos, pero digamos que tengo la necesidad imperiosa de emparejar lo que me encuentro porque por experiencia se que a veces salen chispas..

Si algo nos caracteriza a los humanos es que somos, por naturaleza, nómadas. Sí ya se que somos sedentarios desde hace varios miles de años, pero durante muchos miles más, en el periodo en el que se formó nuestra especificidad animal, fuimos y nos hicimos como somos por ser nómadas. Un concepto material que, por nuestra propia naturaleza, hacemos filosófico.
Esta semana he conocido a Petra, mi protagonista especial, la fuí a visitar para entrevistarla porque había cumplido nada más y nada menos que 104 años. Me encantó su permanente sonrisa. Mantenía intacta no la cabeza, que es lo que popularmente se pregunta siempre cuando se habla de alguien muy mayor, sino la lucidez del humor, la capacidad de reirse de sí misma y del mundo. ¡Ahí es nada!

Intenté hacerle una entrevista (me ayudó mucho el personal del centro porque Petra oye poco) en tono algo desenfadado. Le pregunté la típica tontería de qué podemos hacer los más jóvenes para llegar a esa edad y me contestó: ¡Haced lo que podáis! En realidad Petra quería decir que hay que mantenerse activo, nómada, pero no me digáis que no tiene coña la respuesta si se toma por lo literal.

También le pregunté qué quería ser de mayor, se rió y luego me dijo que hacía 10 años que estaba de más. Somos nómadas y somos conscientes de que estamos aquí de paso, que estamos de paso por todos sitios aunque nos empeñemos en el sendetarismo.

Al hilo de estas preguntas/respuestas me vino a la cabeza el empeño que tienen algunos en buscar la inmortalidad. Existe de hecho un debate científico sobre si existe un límite biológico en la vida de las personas de nuestra especie. A veces el debate científico se ideologiza y hay quien utiliza los resultados para meter miedo con las pensiones. Pero yo creo que somos nómadas, que estamos de paso, que lo sabemos, que sabemos que tenemos que dejar el sitio a otros que deben vivir su vida. Esa es la gracia de la vida al fin y al cabo, saber que se acaba, aunque tenga contenidos más que trágicos en algunas ocasiones.

De hecho el concepto del nomadismo me asaltó mientras leía el libro de Sergio del Molino, La hora violeta. Este paisano (es zaragozano) escribe en su libro su experiencia personal con la enfermedad y fallecimiento de su hijo Pablo causada por una leucemia. Esa experiencia que todos los que conozco indicamos como la experiencia de la muerte que nadie deberíamos tener, ver morir a tu hijo, por ser la más antinatural de las experiencias. En un momento determinado el autor dedica unas páginas a la experiencia del nomadismo humano, un nomadismo filosófico y vital. Un nomadismo obligado para soportar, como se pueda, la dura experiencia vital que relata con maestría y generosidad.

Y todo esto pasa justo cuando estoy leyendo, igualmente,  El sello indeleble, el último libro de Juan Luis Arsuaga y Manuel Martín, investigadores del equipo de Atapuerca; un libro en el que detallan las características que nos hacen humanos. Ahí me vuelvo a encontrar con el nomadismo. Somos nómadas de corazón, somos como somos por miles de años de vagar. De esta forma conquistamos el planeta y lo poblamos. Siempre buscamos más allá. Sabemos que estamos de paso, de paso por todos sitios, por todas las experiencias. Eso es lo que nos hace grandes como especie y eso es lo que hace grandes a l@s grandes. Saben que no hay nada inmutable ni defnitivo y viven desde ese convencimiento.

A raíz de esta reflexión me ha venido a la cabeza, rápidamente, el estribillo de una canción de Aute: De paso, el pensamiento es estar siempre de paso. Conviene recordar, en medio de la pelea cotidiana, de la desazón, de los rompimientos de cabeza, de la sensación de pérdida, de la depresión, de la dureza de la vida diaria, que eso que vivimos es lo único que tenemos, que nada es inmutable, que no hay mal que cien años dure, y que si permanecemos de paso, aparte de disfrutar el momento, estaremos mejor preparados para afrontar el futuro. Saber que estamos de paso nos hace, paradojicamente,  más resistentes y fuertes.

Así que con Petra os propongo esta máxima:: ¡Haced lo que podáis!

Os dejo con la letra y la canción de Aute que espero os sirva de "solaz y diversión" para este fin de semana

Decir espera es un crimen,
decir mañana es igual que matar,
ayer de nada nos sirve,
las cicatrices no ayudan a andar.

Sólo morir permanece
como la más inmutable razón,
vivir es un accidente,
un ejercicio de gozo y dolor.

Que no, que no, que el pensamiento
no puede tomar asiento,
que el pensamiento es estar
siempre de paso, de paso, de paso...

Quien pone reglas al juego
se engaña si dice que es jugador,
lo que le mueve es el miedo
de que se sepa que nunca jugó.

La ciencia es una estrategia,
es una forma de atar la verdad
que es algo más que materia,
pues el misterio se oculta detrás.

Hay demasiados profetas,
profesionales de la libertad,
que hacen del aire, bandera,
pretexto inútil para respirar.

En una noche infinita
que va meciendo a este gran ataúd
donde olvidamos que el día
sólo es un punto, un punto de luz.


Os dejo con la versión original (o eso dice el que lo ha colgado el you tube)

3 comentarios:

  1. Efectivamente, comparto contigo el concepto de nómadas en la vida y en la medida que esta idea está en nuestro presente, construimos nuestro futuro, un futuro inmediato, de hora, minutos, segundos en libertad, sin miedos, felices.
    Pero no me gusta pensar que seamos nómadas en el espacio. Fuimos y somos nómadas por la necesidad de encontrar espacios que satisfagan nuestras necesidades. Así nos encontramos con los grupos de nómadas libres, que voluntariamente buscan estos espacios.Pero ¿y los grupos que se ven avocados? jóvenes obligados a partir, adultos y familias obligados a volver, inmigrantes que van y vienen, obligados.
    Nuestra sociedad debe caminar hacia el bienestar personal y la libertad a decidir si soy nómada o sedentario, si voy o vengo, EN LIBERTAD.
    ¿Tanto le cuesta entender a la especie humana que la forma de organización social idónea es que tiene como eje central a LA PERSONA?
    Creo en nuestro sistema porque nuestro sistema de Servicios Sociales se construye desde esta perspectiva. Creo en vosotros porque sois los grandes defensores de este sistema y deseo vivir y compartir mi convencimiento de ser una nómada ideológica ,.......de paso y una nómada (o sedentaria) espacial libre.

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  2. Qué buena reflexión! A mi me ha dado fuerza en un día 0, domingo anodino, día después de la marcha de las mareas de ayer en Madrid. ¡Gracias!

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