sábado, 1 de diciembre de 2012

Hay que armar un Tiberio

Será que me estoy haciendo mayor pero últimamente me ha dado por volver a ver algunas series de mi infancia/juventud. Viene al caso porque tengo la sensación de que los conceptos que circulaban detrás de los principales valores de la Modernidad (libertad, igualdad y fraternidad) se entendían de otro modo y me interesa investigar en los productos televisivos si mi intuición está más o menos cerca de la realidad.

De ahí que acabara viendo Yo Claudio, una miniserie televisiva basada en la novela homónima de Robert Graves y que hizo tremendamente popular al actor británico Dereck Jacobi. Una historia de la familia imperial romana de los Julio-Claudios. Tiberio es retratado en la serie como un alfeñique en manos de su madre, un hombre moralmente débil, un gobernante despiadado y distante, frío y cruel. Seguramente esa es la imagen literaria más extendida sobre este emperador romano. La expresión armar un tiberio, según los entendidos, viene a señalar el follón, el ruido, la algarada que se crea tanto en los festejos como en las protestas. Su origen parece provenir de las formas de gobierno de este emperador que precedió a otros que mejoraron netamente su capacidad en este sentido como Calígula y Nerón.

De ahí mi extrañeza cuando he leído un párrafo en un libro bastante curioso sobre el tema que me tiene intrigado u ocupado últimamente: la igualdad. Se trata de Los que tienen y los que no tienen. Una breve y singular historia de la desigualdad global de Branko Milanovic, editado por Alianza. El fragmento que me interesa recoge un texto de Los Anales de Tácito y dice así:

"El decreto que exigía la compraventa de tierras (...) tuvo el efecto contrario, ya que cuando los capitalistas recibieron los fondos, los atesoraron para comprar tierras a su propia conveniencia. Estas transacciones masivas redujeron los precios, pero los grandes deudores tuvieron muchas dificultades para vender. Por lo tanto, muchos de ellos fueron expulsados de sus propiedades, perdiendo no sólo sus fincas sino también su estatus y su reputación. En ese momento, Tiberio acudió al rescate. Distribuyó cien millones de sestercios entre bancos establecidos especialmente a tal efecto, para que repartieran préstamos del estado a tres años libres de interés, duplicando el valor de la propiedad inmobiliaria como garantía. Así se restauró el crédito y los prestamistas privados fueron reapareciendo progresivamente"
Vamos que uno de esos villanos de la historia, conocido por sus poco respeto a la vida humana, tuvo la inteligencia de  intervenir en la economía para conseguir que volviera a funcionar. No soy economista, pero Tiberio, ante la dificultad de los prestamistas privados para prestar, creó sus propios bancos públicos para que volviera a funcionar el crédito. ¿Necesitamos una banca pública? Merece la pena reflexionar sobre ello.







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2 comentarios:

  1. Yo veo necesaria una banca pública por algunos aspectos que serían largos de explicar, pero, lo que me preocupa es la manera en que es gestionada. Si es con los mismos gestores que tenemos ahora, al fin y al cabo nos va a ir igual de mal.
    Por esto, primeramente, deberían cambiarse ciertas cosas de funcionamiento del sistema público (valores predominantes sobre todo) y entonces, quizá, la banca pública nos sea útil.

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  2. Es cierto. Coincido. El problema es la gestión de lo público, evitar la corrupción y los usos partidistas e irracionales. Parece que hay ejemplos de éxito tanto de banca privada en espacios muy regulados (el problema de la banca privada actual ha sido la terrible desregulación) como de banca pública bien gestionada. No soy un experto y no me atrevo a valorar, pero lo seguro es que la actual desregulación nos ha llevado a este desastre. Los gobiernos deben intervenir en la economía y evitar tanto los oligopolios como los actuales expolios que las grandes corporaciones ejercen sobre la población. Hay economistas que lo explican muy bien, desde Stiglitz hasta Juan Torres López o Alberto Garzón. Lo que busco en la entrada es generar debate y reflexión. En este tema no tengo claras las respuestas.

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