lunes, 18 de mayo de 2015

Curiosidades y casualidades

En la anterior entrada os reconocía que llevo ya un par de años enfrascado en el esfuerzo de escribir un tercer libro, esta vez abordo el valor de la libertad. No me está resultando fácil. Parto del concepto del laberinto en que nos sentimos encerrados. Será por culpa de la metáfora pero la propia escritura se ha tornado un continuo ir y venir por pasillos que se repiten o parece que se repiten. En medio de esos pasillos el nombre de Romain Rolland se ha repetido reiteradas veces. A lo largo de estos dos años y pico de esfuerzo, lectura y escritura he aprendido a fiarme de los encuentros casuales. Si algo se repite y repite y vuelve a repetir, será que merece la pena seguir por ese camino aunque parezca que te aparta del destino escogido. Algunas veces te pierdes pero hay otras que compensan con creces a las primeras, en las que la recompensa es inmensa.

En la anterior entrada también hablaba  de Rolland y hablaba de Tolstoi. ¿Sabéis lo curioso? Rolland escribió una magnífica biografía de Tolstoi y me la encontré sobre el anaquel de una librería en la siguiente visita que realicé a una. No me quedó más remedio que llevarme el libro a casa (previo pago, por si las moscas lo digo). Editado por Acantilado es una glosa de la lucha del autor ruso consigo mismo, la búsqueda de la propia perfección, y sobre todo el encuentro de algo que acabó encontrando como inspiración y que me resulta tremendamente sugerente para futuros empeños: la fraternidad humana. (ese será el tema del cuarto libro, en realidad para finalizar la trilogía sobre los valores de la Modernidad que me he propuesto como objetivo)

Pero no acaban aquí las casualidades. Suelo leer varias cosas a la vez. Hace varios meses que tenía pendiente comenzar la lectura de un libro largamente recomendado por todos los que se que se lo han leído. Se trata de Limonov de Emmanuel Carrere, editado por Anagrama. Sin saber muy bien porqué comencé a leerlo a la vez que el de Rolland hace unos días y al poco tiempo me di cuenta de las muchas relaciones que se pueden establecer entre ambos libros. Son dos biografías, las dos escritas por autores franceses y las dos versan sobre autores rusos.

Ambas lecturas, realizadas entrelazadas, ofrecen un contrapunto sorprendente y lleno de matices que te acaban dando una profundidad diferente a lo leído. Es como estar leyendo el haz y el envés de la misma hoja, la cara y la cruz de nuestra propia historia europea encarnada en dos personajes formidables y vista desde sus márgenes orientales.

Jugando con los personajes y sus obras más significativas se podría decir que la relación que existe entre ambos, en realidad en nuestro propio ser, no es otra cosa que "Guerra y paz", no sólo entre ellos sino incluso dentro de ellos.

El libro de Carrere, como todos los que he leído de su pluma, es vibrante. Siendo una biografía se hace interesante como si leyeras una novela. Escrito con gusto y gracia es una buena forma de entender lo sucedido al otro lado del telón de acero y sus consecuencias en las que hoy que vivimos. Entendernos como europeos pasa necesariamente por entender la experiencia de los ciudadanos del Este y el libro sobre Limonov es una buena forma de entrar en ese mundo.

Pero leer este libro en contraste con la pluma de Rolland, con un escrito de hace más de cien años, en un libro que intenta desentrañar los esfuerzos racionales y emocionales de uno de los gigantes de la literatura e incluso de la ética universal, es un choque que multiplica los efectos de la lectura en solitario. No he acabado, estoy a medias, pero me resulta tan interesante que avanzo rápido y me ha llevado a escribir esta inusual entrada. 

Para ilustrar ese juego de contrastes una anécdota: El libro de Rolland acaba con la reproducción de una carta que Tolstoi le remitió a Ghandi el 7 de septiembre de 1910 cuando el líder de la no violencia indú, mucho antes de que iniciara su campaña por la independencia de La India, aún vivía en Sudáfrica y no era en absoluto conocido (tampoco lo era para Rolland que escribe su libro en 1911). La carta se considera una de las inspiraciones del credo político de la no violencia. De Limonov existe un video en el que aparece junto a Radovan Karadjic en plena guerra de Bosnia y más tarde disparando su Kalashnikov en dirección al sitiado Sarajevo. 

Podemos tender a engrandecer a uno y denigrar al otro. Independientemente de que esto sea posible  e incluso lógico, me interesa más quedarme con la idea de que ambas figuras surgen de las raíces mismas de nuestra cultura, ambas están en todos nosotros, ambos son hijos, como tu y yo, lector/a, de la historia de nuestro continente, de nuestra esencia cultural, que más allá de las fronteras nacionales, habita en nosotros y en todos los europeos por antieuropeistas que sean.

Permite que concluya la entrada con varias reflexiones a modo de corolario:
  • No está nada mal guiarse por las intuiciones y las casualidades. A veces en lo inesperado está la respuesta a lo que buscas hace tiempo (en el lugar equivocado evidentemente). 
  • Leer cosas entrelazadas es una curiosa experiencia que enriquece, siempre que no despiste, la lectura. Es una especie de diálogo que se amplifica ya que le das entrada a una tercera persona, convirtiéndose en tertulia.
  • Ambos libros son estupendos e interesantes (aunque el de Rolland exige cierto interés por el personaje de Tolstoi)
  • Emmanuel Carrère es una absoluta revelación. Este es el tercer libro que leo de su pluma. Cada uno no puede ser más distinto del anterior. Géneros distintos, temáticas distintas, pero todos increíblemente interesantes. Así que si no sabes qué leer, este autor, que suele escribir ficción, es una apuesta segura (aunque tampoco me lo he leído todo, claro, pero los que conozco que han leído otros libros suyos loan su capacidad)
  • Por último, la editorial Acantilado me sorprende cada vez un poco más. Suele ser también una apuesta segura. Gracias a ella se editan en castellano autores desconocidos en nuestra lengua y se reeditan libros perdidos en el baúl de los tiempos.





1 comentario:

  1. Excellente y muy original esta lectura conjunta de los dos libros. Carrère habla de novela de no ficcion y no de biografía para calificar su LIMONOV.
    El verdadero Eduard Limonov es bastante diferente como lo explico en el site TOUT SUR LIMONOV , con mucha informacion inedita :
    http://www.tout-sur-limonov.fr

    José-Dominique (desde Paris)

    ResponderEliminar

A continuación puedes dejar tu comentario sobre esta entrada.