jueves, 3 de mayo de 2012

Los enemigos íntimos de la democracia. de Tzvetan Todorov

Tzvetan Todorov
Tzvetan Todorov (Wikipedia español aquí, francés aquí ) es el autor del libro que ocupa la entrada del blog de esta semana: Los enemigos íntimos de la democracia (página editorial aquí).

El libro, de recientísima publicación, se lee con cierta facilidad, tiene 206 páginas y tiene una dimensión propia de un libro de bolsillo. De cualquier manera el contenido es intenso y exige cierta concentración en la lectura.

El autor aporta como elemento muy significativo a tener en cuenta su visión del mundo a partir (al menos en parte) de la experiencia personal de haber vivido bajo un régimen totalitario de corte comunista. En este caso concreto Bulgaria. Suele ser una perspectiva que no forma parte, o al menos eso creo, de nuestro acerbo cultural común. Tengo la sensación de que las gentes que nos consideramos más o menos de izquierdas tenemos una cuenta pendiente con ese punto de vista, independientemente de lo que hayamos estado más o menos de acuerdo con el socialismo real. Entender el punto de vista de las personas que vivieron esos regímenes dictatoriales es imprescindible, desde mi punto de vista, para poder construir una nueva alternativa al mundo que hoy vivimos. Y desde luego es una obligación si de lo que se trata es de construir Europa.

Todorov juega con varios conceptos que pueden resultar muy interesantes. Es curioso que parte de un debate teológico que le sirve de referencia para encuadrar el resto de su exposición. Se trata del debate entre Pelagio y S. Agustín, entre la fe absoluta en la voluntad humana y la capacidad humana limitada (Dios en el caso de S. Agustín, la naturaleza humana en el contexto actual)

Todorov, vista la experiencia de los últimos dos siglos se decanta del lado agustiniano, entendiendo que la mera voluntad humana, sin tener en cuenta los límites propios de su naturaleza, nos lleva irremediablemente al desastre, estando este convencimiento en la base de todos los totalitarismos que la sociedad occidental ha construido en los últimos siglos.

Portada del libro
Todorov señala tres grandes enemigos de la democracia: El mesianismo, defecto en el que incurren los revolucionarios de todo género que creen en la construcción del mundo perfecto cueste lo que cueste, pero defecto en el que caen también los últimos neocon convencidos de la necesidad de salvar al mundo desde su fe absoluta en estar en posesión de la verdad que creen que deben imponer a toda costa. En este contexto Todorov es claramente contrario a toda intervención extranjera en los países.

El individualismo. Defecto en el que hoy incurren claramente todos los neoliberales que en el mundo son, señalando que la libertad debe encontrar límites en las leyes, en la regulación de las sociedades.

Y el populismo corriente cuya deriva actual pasa claramente por la tentación nacionalista y xenófoba.

Como casi siempre para acabar este tipo de entrada una cita:

"En lugar de una revolución política o tecnológica, buscaría el remedio a nuestros males en una evolución de la mentalidad que permitiera recuperar el sentido del proyecto democrático y equilibrar mejor sus grandes principios: poder del pueblo, fe en el progreso, libertades individuales, economía de mercado, derechos naturales y sacralización de lo humano" (página 190)




OTROS ENLACES

Enlace a una entrevista de una hora de Radio Nederland Internacional (en español) aquí



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