domingo, 13 de mayo de 2012

El sentido de la justicia forma parte de la naturaleza humana.

¿Nos diferenciamos tanto de los primates?
Frans de Waal es un científico que me resulta especialmente interesante. Sus investigaciones con primates,  especialmente bonobos, chimpancés y capuchinos resultan muy significativas para comprender la naturaleza humana, para comprender quienes somos, cómo somos.

Con anterioridad he dedicado una entrada a uno de sus últimos libros ¿Somos altruistas por naturaleza? (ver entrada aquí). Pero la pregunta que es bien posible que te estés haciendo es: ¿Qué tiene que ver la investigación con primates con los servicios sociales?

Yo creo que mucho, muchísimo de hecho. El propio De Waal en el libro citado señala, y creo que estarás de acuerdo, en que en nuestra cultura se ha extendido la idea de que los seres humanos tenemos incorporado por naturaleza, en nuestro código genético, el instinto de supervivencia, y que este instinto nos obliga a ser competitivos para sobrevivir.

De Waal explica que esta idea procede de una mala interpretación del concepto de evolución de las especies de Darwin. De hecho Darwin habla de que sobrevive la especie, o la evolución de la especie, que mejor se adapta al medio. A través del concepto simplificado de que sobrevive el más fuerte se ha querido y, de hecho, se han construido teorías sociológicas y políticas que trasladan estrictamente este contenido a la convivencia social entendiendo que sólo los más fuertes pueden sobrevivir y de ahí llegar a que sólo los más fuertes deben sobrevivir. Está en nuestra naturaleza y lo lógico es seguir nuestra naturaleza.

Las investigaciones de De Waal, entre muchos otros científicos, vienen a demostrar que no somos sólo competitivos o agresivos por naturaleza. Somos también seres empáticos por naturaleza, tenemos en nuestra naturaleza un profundo sentido de la justicia y de la igualdad. De ahí que como dice Paul Krugman en su último libro ¡Acabad ya con esta crisis! las personas son más felices en la sociedades más igualitarias, siendo la desigualdad un importante factor corrosivo de la convivencia y del crecimiento económico.

De Waal demuestra que ese concepto de justicia nos pertenece como especie no ya desde nuestros ancestros antropoides, sino desde mucho antes en la cadena de la evolución y que compartimos ese rasgo con algunas especies de primates. Y para ilustrarlo qué mejor que este video de dos minutos.


En el video aparece el propio de Waal en una conferencia de TED (por cierto esta es una página web bien interesante www.ted.com. Son conferencias de un cuarto de hora o veinte minutos en las que personas muy relevantes de las diferentes ramas del saber explican diferentes aspectos que les interesan. Está en inglés, pero muchas están subtituladas en español)

A lo que vamos. En el video vas a ver dos monos capuchinos en dos jaulas. Los dos ven lo que sucede con el otro. A los dos se les propone un juego, se les da una ficha por un agujero, si la devuelven reciben un premio. Uno de ellos recibe una uva (las uvas les gustan mucho), el otro recibe un trozo de pepino (los pepinos les gustan mucho menos). A ver si adivinas la reacción del que recibe un trozo de pepino (tienes que ser un poco paciente porque la primera vez se traga el pago diferente)

Después de ver este video, entre otras muchas cosas, encontrarás una clara justificación a la existencia de los sindicatos y los conflictos laborales.

Y por supuesto creo que se puede entender que el trabajo por la justicia y la igualdad no es una cuestión de algunos "ingenuos" que se creen que el ser humano es mejor de lo que es. Como explica De Waal en su libro. Los humanos somos por naturaleza competitivos, agresivos, pero también colaboradores, empáticos, compasivos y muchas cosas más.


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