martes, 20 de agosto de 2013

Las fotos y Rosell atacan de nuevo.



Es que es hablar el Presidente de la Patronal (declaraciones aquí) y se me queda la cara como a este batracio. No es que no estemos acostumbrados al agua, para eso somos anfibios que navegamos en las procelosas corrientes de la crisis y de las ocurrencias de los verdaderos privilegiados, pero es que cada vez que abren la boca, sencillamente te aco--- (rellenar al gusto del lector).

Ahora resulta que los que tenemos empleo fijo, que cada vez somos menos, somos unos privilegiados y no nos habíamos enterado. Vamos que me he agarrado a la primera hoja que he encontrado por el camino y se me ha quedado este gesto digno.

Los que seguís este blog con cierta frecuencia sabéis que de vez en cuando me asaltan fotos y me pongo algo más raro de lo habitual. Cuando las fotos se mezclan con declaraciones de privilegiado, y en esto Rosell se merece una categoría propia, la cosa se pone especialmente especial.

Me da la sensación de que los batracios, fijos y eventuales, deberíamos ser sencillamente conscientes de que están cambiando los héroes y los villanos de la historia que explica como es el mundo; apuntando a que el común de las ranas somos, sencillamente, unos privilegiados. Oye, y es que comemos todos los días, e incluso, nos da por cogernos unos días de vacaciones en verano, y encima nos queda algo de tiempo libre tras el trabajo y, por si fuera poco, nos da por descansar un ratito a mitad de jornada, y todo ello a cuenta del empresario. Si es que... ¡Cómo somos!

A mí se me ocurre que debemos recuperar el relato tradicional y requerir que le eliminen los privilegios a los privilegiados, pero no a los privilegiados de pacotilla, es decir, al común de los mortales, sino a esas gentes a las que les sobra tanto que no saben dónde meterlo y se ven obligados, pobrecitos ellos, a llevárselo a otros lares, algunos más lejos y otros más cerca (a Gibraltar sin ir más lejos)

Yo creo que hay que quitarles los privilegios fiscales a todas estas gentes, y los privilegios que les generan las leyes laborales injustas que les favorecen, y .... (a partir de aquí te sugiero que seas tu mismo quien pienses los privilegios que realmente tienen los verdaderamente privilegiados)

Supongo que no te dejas engañar, pero por si acaso, sólo por si acaso, piensa en quien es verdaderamente privilegiado, que muy probablemente no estará ni en la toalla de la playa que tienes a tu lado, ni en el pedazo de verde montañoso en el que has caído, ni en la piscina pública de tu pueblo/barrio. Por cierto, ¿has visto alguna vez a Rosell o similar en alguno de los sitios a los que sueles ir? Pues eso, será que eres un privilegiado y ellos no se lo pueden permitir.

1 comentario:

  1. Suscribo tus palabras, Joaquín. Yo también he estado a punto de dedicarle una entrada en mi blog al personajillo este, pero he pensado que sería ya la tercera vez que lo hago y esta vez paso. Estos de la CEOE se retratan sólos y tienes razón, manda co... (rellenar al gusto) que un señorito con el pelo engominao, corbata y con cara de lelo nos hable a nosotros, los currelas, de privilegios.

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