viernes, 9 de agosto de 2013

Comentario de una frase indigna." Los responsables de dar de comer a sus hijos son sus padres"

Le recomiendo al Sr. Hernando que mire detenidamente la fotografía que acompaña a esta entrada de blog. Algunos de esos pordioseros que buscan alimentos caducados en la basura son, probablemente, padres en busca de comida para sus hijos. Ya ve, después de todo, hay algunos padres responsables. No todos iban a ser unos cabezas locas.

Viene este comienzo de entrada en que la frase que sirve de título a esta entrada ha sido pronunciada (más o menos así, noticia La Sexta aquí) por el portavoz adjunto del PP en el Congreso de los Diputados, D. Rafael Hernando.

Llevo algún tiempo analizando las frases del nuevo relato neoliberal, hay unas cuantas entradas de este blog dedicadas al asunto. El problema es que el nivel de indignidad en los contenidos y las formas es cada vez más elevado. Decirles hoy a las personas que se quedan sin ningún ingreso, muchos de ellos tras muchos años de trabajo ininterrumpido, para sacar adelante sus vidas y las de sus familias, que son los responsables de dar de comer a sus hijos es, sencillamente, una canallada. De ahí el desacostumbrado tono de esta entrada, Sencillamente Sr. Hernando, le reconozco que me ha tocado usted las narices. Utiliza usted en esta frase, como suele ser habitual en muchas de las que se gastan, una verdad incontestable. ¡Pues claro que los padres son los responsables de dar de comer a sus hijos son los padres! ¡Faltaría más! ¿Conoce usted a alguien que no piense así? Yo no.

El problema de la frase no está en su contenido estricto y literal. El problema es que lo que usted está haciendo es otra cosa. Lo que usted está diciendo es que usted no es responsable, que no lo es el Gobierno, ni el Estado, que los que están así se lo merecen. Que los pobres son responsables de serlo. Pero claro, usted no puede decir exactamente esto porque no se atreve, así que lo que dice es una obviedad con muy mala leche detrás. Esta frase se caracteriza también porque criminaliza a las víctimas, esta frase deja caer otra que sale como consecuencia: ¡Hace falta ser mal bicho para no cumplir con la responsabilidad de dar de comer a sus propios hijos! ¡Ellos son los culpables, no yo!

Esos padres a los que usted alude saben que son responsables de dar de comer a sus hijos, lo saben y lo han hecho siempre. Es más, le anticipo que están de acuerdo en la literalidad de la frase. Vivimos en un país en el que a nadie le gusta ir al Centro de Servicios Sociales, se lo digo yo que se de que estoy hablando, se lo pueden decir muchos miles de trabajadores sociales y educadores. La gente pasa mucha vergüenza si tiene que ir a pedir nada, y menos comida, y menos para sus hijos. ¿Sabe la sensación que tienen estas personas? Creo que ni se lo imagina. Ahora, muchas de estas personas ven, con desesperación, que no pueden seguir dando de comer a sus hijos. ¡Cómo van a hacerlo los que ingresan exclusivamente los dichosos 400 euros! ¡Me quiere explicar el Sr. Hernando hasta dónde le llega al mes con 400 €! ¿Y los que no tienen ni eso?


En realidad esta frase ejemplifica bien el nuevo relato ultraliberal, el que verdaderamente se creen ustedes. Se que no se ha equivocado, que no es un error, que es eso exactamente lo que piensa, lo que ha pensado siempre, usted y tantos que le apoyan: Cada uno es el exclusivo responsable de cómo le va en la vida. Las estructuras sociales, el hecho de que tengamos un 25% de paro, no tiene nada que ver con esto. Ustedes a lo que se ve tampoco, claro, es la arbitrariedad del mercado. Además, la responsabilidad es exclusivamente individual. El Estado está para otras cosas.

Pero veamos una pequeña representación teatral para poner esta frase en situación, una diálogo en el que no le pongo a Usted de participante, sino a un representante de la corriente ultraliberal, con alguien que piensa, digamos distinto, un diálogo como los que se usaban en la narrativa de otros tiempos.
  • Hay niños que pasan hambre.
  • Eso es responsabilidad de los padres, no del Estado.
  • Oiga, es que esta pobre gente está en paro, y no hay empleo a la vista, y con lo que se les paga de subsidio, no llega
  • ¡Qué se hubieran hecho empresarios! - dicen algunos- 
  • Si algunos, o muchos, de los que están en esta situación, fueron empresarios, autónomos, que arriesgaron para crear riqueza, -reparan otros-
  • ¡De cualquier manera se lo tienen merecido! ¡No eran los suficientemente buenos! ¡Qué se hubieran esforzado más! ¡El mercado descarta y decide los que se quedan y los que se van!
  • Oiga! ¡Que a ese autónomo le tumbó la Administración que tardó en pagar, el banco que dejo de darle línea de crédito, el cliente que no le pagó!
  • ¡Qué no se hubieran fiado, que no hubieran arriesgado tanto! Lo dicho. El mercado pone a cada uno en su sitio.
  • Oiga, no nos deja salida. De cualquier manera el Estado debería estar para moderar las bestias que desencadena un mercado sin control, o una situación catastrófica como la que vivimos. 
  • No, el Estado sólo está para garantizar la propiedad privada, la seguridad en las calles, y la seguridad de la patria.
  • ¿Y lo que han hecho con los bancos salvándoles el culo? ¿No pueden hacerlo por mucho menos con esta gente?
Parece ser que no. En el nuevo relato ultraliberal el culpable es siempre cada uno de su situación por no haberse sabido adaptar a las condiciones de la nueva autoridad: el mercado. Cada uno somos responsables de nuestra vida ante la autoridad, no por lo que hacemos. Los bancos son parte del sistema que no puede desaparecer, los demás somos daños colaterales, piezas prescindibles.


La meritocracia ha desaparecido. Nuestra situación social no depende de lo que nos esforcemos, aunque la palabra esfuerzo salga continuamente en el relato ultraliberal, porque nunca nos esforzamos lo suficiente, siempre hay que esforzarse más, renunciar al 10% del salario, trabajar a media jornada si lo prefiere el empresario. La nueva autoridad no se ajusta a una norma concreta, es arbitraria. 

El discurso del Sr. Hernando, el del relato ultraliberal, recupera una ética irresponsable, la misma que la que se ha utilizado en los totalitarismos del siglo XX. La persona no importa, no somos responsables por lo que hacemos o por lo que dejamos de hacer, sino ante la nueva autoridad competente. En ese marco, si el mercado ha dictado sentencia, yo ya no debo pensar en ese asunto, no soy responsable.

Curiosamente de eso va el libro Hannah Arendt que comentaba en la entrada anterior. Eichman en Jerusalén, sobre la banalidad del mal. Cuando abandonamos la responsabilidad por, por la responsabilidad ante, especialmente si es ante una autoridad arbitraria, cuando dejamos de pensar, nos hacemos cómplices de una situación injusta, insoportable. Eso es lo que hace exactamente el relato ultraliberal que se manifiesta en nuestro mundo actual a través de esta y muchas otras frases tóxicas, que nos generan miedo, que pretenden que cambiemos nuestra forma de entender el mundo que nos rodea. Si estoy en el lado adecuado de la situación que plantea esta frase, es decir si no tengo problemas para dar de comer a mis hijos, tampoco soy responsable de nada. ¡Qué se lo curren esos vagos!

Sin embargo las cosas no son así. Piense Sr. Hernando, dése cuenta de que usted es también responsable, es más, es más responsable que el resto de ciudadanos por ser Diputado, por ser representante del pueblo, por ser miembro destacado del partido del Gobierno, que tiene la responsabilidad de construir las condiciones de la vida común, y que las que están creando están haciendo imposible que los padres puedan dar de comer a sus hijos. No escurra el bulto. Eso es lo que hacía Eichman y muchos otros, bajo los regímenes totalitarios. Usted tiene una responsabilidad política por lo que hace, y no está haciendo nada ni para evitar que se de esta situación, ni para paliarla. 

Le recuerdo el artículo 1.1. de nuestra Constitución:

España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Puede que no comparta mi interpretación de este artículo, lo que le puedo asegurar es que esas personas a las que usted criminaliza y sus hijos (por cierto la normativa española garantiza que el Estado debe velar siempre por los menores por encima de cualquier otra cosa) no son libres, porque no tienen ninguna posibilidad real de ejercer la libertad. Esos niños no tienen la más mínima oportunidad, en igualdad, de construir su futuro.



5 comentarios:

  1. La verdad es que es dificil aguantar tanta provocacion de esta gentuza. Enhorabuena por la entrada.

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  2. Buenooooo, os cuento. Este impresentable es de Valladolid pero es diputado en el congreso POR ALMERÍA (no entendemos por qué). Aquí estamos acostumbrados a sus salvajadas y a verlo en los pubs más de moda de la costa, poco más.

    Centrándome en el artículo, hay una reflexión que haces que me parece CENTRAL y es que se ha perdido la meritocracia. Da igual lo que te esfuerces, sea estudiando, buscando empleo...eso es DEMOLEDOR y es un importantísimo obstáculo para nuestro desempeño profesional ¿qué les decimos a nuestras familias para que no bajen los brazos? Sinceramente, a veces no lo sé.

    Magnífica entrada, como siempre, pones palabras donde otros solo esbozamos ideas.

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  3. Gracias por los comentarios. Un abrazo a los tres.

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