viernes, 27 de diciembre de 2013

El sueño de la aldea Ding. De Yan Lianke

La sensación de que el tiempo se nos acaba merodea a nuestro alrededor; para que esto sea así se produce una curiosa alineación de fenómenos: la crisis con toda su intensidad social y el fin de año.

Os propongo una lectura que acompasa perfectamente su ritmo con este sentimiento. Se trata de la novela de Yan Lianke (wikipedia aquíEl sueño de la aldea Ding. Un libro prohibido en China porque se atreve a adentrarse en el escándalo político de la venta de sangre en la provincia de Henan y el contagio de miles de personas de VIH. El libro tiene 368 páginas y está bellamente editado por la editorial automática (web aquí)

Una extraña enfermedad de la fiebre visita la aldea Ding. Las personas enferman a decenas. Todas las familias tienen a alguien enfermo. Muchos van muriendo.

Hace unos años, debido a presiones del gobierno, comenzaron a vender sangre. En ese proceso muchos acabaron contagiados de Sida. Ahora las autoridades los han abandonado. Algunos aprovechan para hacer fortuna con la desgracia ajena... Salvando las diferencias ¿Os suena el cuento?

¿Qué más puedes encontrar en este libro? 

  • La novela tiene una extraña belleza. Es elegante, inquietante y sorprendente a los ojos de un occidental. En sus páginas se puede apreciar el choque de la cultura tradicional china con las nuevas formas culturales que se van imponiendo en los últimos decenios. El alto nivel de corrupción provocado por el propio sistema. La miserable vida de los campesinos en contraste con el incipiente alto nivel de vida de las ciudades


  • Resulta destacable la vivencia de la cultura tradicional y su interpretación de la realidad de la vida y la muerte, de la forma china de entender la familia, el matrimonio, los hijos, las lealtades familiares y vecinales, la autoridad y el poder...


  • Sueños de riqueza, sueños premonitorios, sueño de una vida mejor, sueños truncados. El sueño está, de muchas maneras, bien presente en el texto


Yan Lianke
  • Siendo un relato profundamente chino tiene un importante valor de universalidad en todo lo que tiene que ver con el actual ansia de enriquecimiento que emponzoña toda la vida social en el conjunto del planeta, en todo lo que tiene que ver con el abandono y el menosprecio de lo común, lo de todos


Es un libro distinto, lo que lo hace así tiene mucho que ver, desde mi punto de vista, con el hecho de que la cultura china es, para Occidente, lo absolutamente otro. Es otra forma de entender la experiencia humana que ilumina y enriquece la nuestra. Sin embargo, más allá de las diferencias culturales, como seres humanos y más allá de los procesos de globalización que padecemos por igual, compartimos en buena medida las mismas desazones. Ahí es donde el libro de Yan Lianke tiene, en mi opinión, más cosas que decirnos.

Por último señalar que el autor, en un curioso y poco habitual epílogo, acaba reconociendo que cuando acabó de escribir el libro quedó varios meses completamente derrotado. Escribir había sido una necesidad y una experiencia doliente. Al mismo tiempo acaba pidiendo disculpas por el sufrimiento que esta lectura despertará en el lector.  Ese sufrimiento es el que, como señalaba en las líneas iniciales de esta entrada, entronca con el sentimiento de final de era. Quizá por eso Lianke acaba el libro con una particular versión del mito chino de la creación, imagino que en la esperanza de un nuevo comienzo que enlaza perfectamente con los deseos universales de Año Nuevo.

Feliz lectura y feliz 2014.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

A continuación puedes dejar tu comentario sobre esta entrada.