viernes, 17 de febrero de 2012

Miedo a la igualdad (entrega 1)

Pasta, pasta, pasta...
Imagínese que es uno de esos ricos muy ricos. Uno de ese 1% de la población que posee el 50% de la riqueza del país. 

Venga, no es tan difícil imaginarlo. 

¿Ya? 

Y ahora hágase una pregunta 

¿A qué le tendría miedo, pánico más bien? 

Exacto. A que el resto de la población se mosquease y considerase que su situación era un privilegio inaceptable. 

Exacto. Le han visto el plumero y han detectado que usted es uno/a de esos que manejan el cotarro, que especulan en los mercados financieros porque es donde se mueve el dinero de verdad y donde se gana el dinero de verdad y sin esfuerzo.

Exacto. Le han pillado metiendo su "pasta" en los paraísos fiscales, o pagando un miserable 1% (como mucho) por sus rendimientos utilizando esos productos de ingeniería fiscal que esos chicos tan majos de las financieras le preparan a la carta para que no tenga que escamotear demasiado.

Exacto. Usted tiene un interés de clase que tiene que defender a toda costa. Esos desarrapados son capaces de montar una movida que te... y quitarte todo o parte A lo mejor hasta tienes que pagar un pastado en impuestos. ¡No puede ser! Lo mismo descubren que tienen mucho en común, van y se organizan.

Usted ahora tiene pánico a la igualdad. Usted se está ganando esa pasta porque se lo merece, por su esfuerzo y no está dispuesto a compartirlo con nadie.

¿Qué hace ahora?

Exacto. Convencer a esa gente que está ahí debajo de que su miedo a la igualdad es lo más racional del mundo. Que ellos también tienen que tenerle miedo a la igualdad. Que los que están por debajo de ellos también les pueden quitar lo poco o mucho que tengan. Que los sistemas de protección ante los riesgos de la vida son injustos, favorecen a los de abajo que no se lo han ganado.

Exacto. Tiene que convencerlos para que piensen y valoren la vida como usted. De esa forma. Si comparten sus valores sus riquezas y sus privilegios usted está a salvo.

Cartel de los Muppets
En una situación así a usted le parece peligrosa hasta la película de los teleñecos (los Muppets). No, no estoy exagerando. En diciembre pasado, en el momento de la presentación de la película de los teleñecos en USA (Sí, la rana Gustavo, la cerdita Peggy, etc) la cadena Fox Business, en uno de sus informativos, acusó a la película de los Muppets de lavar el cerebro a los niños para dirigirlos contra el capitalismo. De estar manejados por los indignados de Occupy Wall Street, y de estar al servicio del lobby liberal de Hollywood. Vamos que eran unos "liberales" de... (liberal en norteamérica es sinónimo de "rojo" peligroso)

No, no estoy exagerando. La noticia es real y los vídeos están colgados en you tube, incluído uno en el que los productores de la película hacen contestar a la mismísima rana Gustavo. Hicieron bien y mal. Se lo tomaron a risa.

Pero ¿Cual era el pecado de los Muppets? He de reconocer que fui a verla el domingo pasado en familia (un tanto preocupado por el efecto que la visión de semejante film revolucionario pudiera provocar en mi hija y en la concurrencia)

Vaya, fue una decepción. Ni de lejos se acercaba a la temática del Acorazado Potemkin. Los adultos se aburrieron como ostras (la madre del niño que tenía al lado se pasó la película entera chateando con el móvil) 

¿Cual era el peligro de la película? Bueno, es verdad. El malo se llamaba Richman (hombre rico) ¡Vaya osadía! Y su maldad consistía en querer hacerse con el teatro de los Muppets porque debajo había un pozo de petroleo. Bueno, algo de contenido tenía, pero de ahí a la revolución de octubre hay un tramo. En el fondo era una guerra entre el show business y el petroleum business.

Y ese es el miedo. Se identifica al malo con el rico. Vamos como el mismísimo Dickens (lo mismo habrá que prohibirlo) (Y a Cervantes, Shakespeare, Lope y Calderón). Vamos no va a quedar títere con cabeza. Incluso habría que censurar los mismísimos evangelios porque anda que decir eso de que los ricos, el paraíso y el ojo de la aguja no tiene tela, parece un chiste, pero no, no lo es. A ver si se lo van a tomar en serio.

El otro peligro de la película tal vez sea más sutil. Vuelve a los años 80. Entonces la gente estaba menos dispuesta a tragarse las verdades de la fe neoliberal. Incluso se estaba dispuesto a actuar colectivamente, a contestar a los poderosos, a aborrecer los privilegios, a defender el Estado de bienestar. 

¡A ver si se van a acordar y la liamos! Nada ustedes piensen que son unos privilegiados y quédense en casita. Especialmente el domingo por la mañana. (si no sabe que pasa el domingo por la mañana es que estás empezando a pasarse al lado oscuro, o lo mismo es uno de esos privilegiados, (en ese caso enhorabuena, está ganando la batalla) si no hagaselo mirar)


2 comentarios:

  1. ¿qué pasa el domingo por la mañana?¿a qué te refieres? :)

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    Respuestas
    1. Era una referencia al momento en que se publica la entrada y se refería a las primeras manifestaciones contra la reforma laboral. La verdad es que leído fuera de esa fecha esa referencia despista.

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