martes, 21 de febrero de 2012

La indefensión adquirida y la acción colectiva.

"Hay una situación que produce una tremenda sensación de impotencia a muchas personas. Se da cuando las dos posibilidades -actuar o no actuar- producen malos resultados" (José Antonio Marina) (entrada libro aquí)

Hay alternativas al miedo y la indefensión.
Los que seguís el blog con asiduidad sabéis que llevo unas cuantas entradas dedicado a reflexionar sobre el miedo, una vivencia que creo que domina el panorama social de la España actual. Combatir el miedo va a resultar imprescindible para encontrar salidas alternativas a la actual situación y su deriva neocon.

No he entrado todavía en los antídotos del miedo, pero está claro que el antídoto principal del miedo es la esperanza. Entender que hay una puerta abierta para salir. Estar en una situación en la que sientes que no tienes salida sólo puede provocar dos tipos de reacciones: la violencia extrema, el ataque a muerte o la parálisis absoluta.

La peor situación que puede vivir una persona o una sociedad es aquella en la que piensas que si actúas el resultado es malo, y si no actúas también. Es una situación en la que juegues como juegues tienes la sensación de que tus opciones son perder o perder. Esta es la sensación de buena parte de los europeos ante esta crisis tan profunda que estamos viviendo. De hecho la crisis ha provocado una profunda parálisis. 

Uno de los efectos físicos del miedo es precisamente ese: la parálisis. Los animales que se sienten acosados en un ambiente hostil, que perciben la presencia de un depredador quedan parados, inmóviles, congelados. Moverse es dar ventaja al adversario. Pero al mismo tiempo la reacción física comporta igualmente un aumento de la tensión arterial y del ritmo cardíaco que prepara el cuerpo para la lucha o la huída.

El problema es que si se está en una situación de total acoso, rodeado de adversarios, y no es posible ni la huida, ni la lucha, lo que se produce es una tremenda depresión, un decaimiento generalizado. 

La situación en la que creemos que no tenemos alternativa puede crear un fenómeno psicológico que definió Seligman hace ya más de 30 años: la indefensión adquirida (su libro está agotado) El autor explicó como funcionaba un curioso proceso por el que los humanos asumimos la derrota, asumimos que estamos indefensos ante las dificultades de la vida, nos detenemos y asumimos que tenemos la culpa de lo que nos sucede.
"La desesperanza es el gran aliado del miedo (...) cuando un animal o una persona llega al convencimiento de que haga lo que haga no podrá cambiar la situación dolorosa en que está o que los intentos que hace producen efectos imprevisibles, se retrae de actuar, adopta una actitud de retirada ante una realidad que le supera, que no controla, y puede derivar hacia la depresión. Todo lo que hace que una persona se sienta acorralada, todo lo que vuelva imprevisible el mundo, o todo lo que convenza de la incapacidad para controlar la situación implanta, el miedo" (José Antonio Marina pag 54) 
Tuve la oportunidad de participar en un grupo de investigación dirigido por la profesora Mercedes Baillo, de la universidad de Zaragoza, en la que se vino a corroborar que este fenómeno provocaba y retroalimentaba el fracaso escolar en determinado grupo de alumnos.

Esta es una realidad que he tenido la ocasión de constatar en más ocasiones en mi vida. Cuando los demás te convencen de que no puedes, de que eres malo, de que eres culpable, de que eres inferior... acabas asumiéndolo

Una compañera (Rosa Gómez Trenado) colgó este video estupendo em facebook para explicar cómo podemos llegar a asumir una situación de indefensión aprendida o adquirida. Cómo funciona. Te recomiendo encarecidamente la visión del mismo para comprender de que estamos hablando (dura cinco minutos y aunque está en inglés está subtitulado en español)


Algo de esto está pasando con la actual crisis. Nos están convenciendo de que no hay alternativas. De que no hay salida. Una de las frases que caracterizan al pensamiento neoliberal y puesta de moda por Margaret Tatcher es "There is no alternative" (no hay alternativas). Un paso más en el avance de la conquista cultural que los neoliberales y neocon necesitan para imponer sus soluciones ideológicas.

En estos momento hemos casi aceptado esta realidad. Estamos casi dispuestos a dejar que alguien haga lo que haya que hacer para salir de la situación. Estamos casi dispuestos a aceptar una alternativa autoritaria que nos indique el camino adecuado. Estamos casi dispuestos a tirar por la borda libertades y redes de protección tejidas con esfuerzo por generaciones completas de personas que han luchado por un mundo más justo. Los poderosos y representantes de la moral de los privilegiados están casi a punto de convencernos de que hemos vivido en una fiesta y ahora toca pagar los platos rotos. No hay alternativa. ¿No hay alternativa? Pienso y creo que esa consigna es falsa. Hay alternativas (ese es el título de un libro publicado recientemente por un grupo de buenos intelectuales que ya he comentado aquí)

La indefensión adquirida es uno de los medios utilizados por el poder para generar miedo a la gente para que no se mueva. Para que acepte la realidad que nos van imponiendo. Como has visto en el video generar esa sensación es fácil. En estos años los grandes grupos de poder han dispuesto de medios excepcionales y de una situación completamente extraordinaria. Pero en el fondo todo sabemos que no tienen razón.
"La  posibilidad de control y la posibilidad de prevenir son dos grandes antídotos. Cuando desaparecen aumenta la vulnerabilidad"(Marina pag 54) 
Urge por lo tanto hacer todo lo posible para retomar el control de nuestras vidas,  de nuestra convivencia y de nuestro futuro. Hay que retomar el control de la situación desde una perspectiva colectiva. A eso sí que no hay alternativa. Sólo junto a otros podemos construir la esperanza, superar la indefensión y el miedo y construir el tejido de la convivencia, la protección y la seguridad.
Urge crear esperanza y respuestas colectivas a los problemas de las personas y de la sociedad desde un planteamiento comunitario, desde un perspectiva social que ofrezca seguridad real y social a las personas, a todas las personas. Hay que reforzar al Estado de bienestar y a las organizaciones sociales. 

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