martes, 5 de marzo de 2013

La izquierda necesaria. De Josep Ramoneda

Acabé de leer hace ya unas semanas un interesante y recomendable libro de Josep Ramoneda (wikipedia aquí, artículos El País aquí): La izquierda necesaria. Contra el autoritarismo posdemocrático. publicado por la editorial RBA.

Es un libro corto (219 páginas) de formato pequeño. Al menos la edición que he utilizado está muy cuidada (tapa dura, letra de tamaño aceptable) que se lee fácil, de corrido salvo que te pares a pensar las muchas cosas que te hace pensar, que te pide más y a menudo te obliga a detenerte.

Vamos que, si te fias de mi criterio, es un buen libro para tener en "cola de lectura". Plantea los grandes temas políticos del momento actual y los analiza con agudeza.

Comienza su libro Ramoneda con una afirmación contundente e inquietante, que profundiza en las expuestas en sus obras anteriores: La democracia se muere como consecuencia de la hegemonía conservadora. "El Primer Mundo se encamina hacia la cultura de la indiferencia y el autoritarismo posdemocrático". Por eso la recuperación de la izquierda resulta hoy tan necesaria, tan imprescindible.

Esa izquierda, según Ramoneda, debe remover sus bases culturales, recuperar la gran tradición liberal (Adam Smith, el primer Marx, Stuart Mill) en buena medida secuestrados por la derecha y recuperar el impulso de la filosofía moral.

Como señala

"El propósito de este libro es triple: a) defender una idea de la izquierda como afirmación y no como negación; b) describir el carácter nihilista del modo de organización social que está minando los fundamentos de nuestras sociedades; c) advertir acerca del crecimiento de la cultura de la indiferencia que favorecer la evolución de la democracia hacia el autoritarismo posdemocrático"
A veces la lectura de un libro te provoca reflexiones personales que puede parecer que tienen poco que ver con lo leído, por extraños vericuetos hay corrientes que ponen en relación cosas aparentemente inconexas, en este caso en mi reflexión persona. En este caso, aunque no únicamente, una de las cosas que me ha sugerido su lectura es la reflexión sobre el daño que la centralidad del pensamiento conservador ha supuesto para el conjunto de la sociedad, el nihilismo y la indiferencia nos acaban afectando a todos, y mucho más de lo que nos parece a muchos de los que se ponen detrás de dedos acusadores en estos tiempos convulsos.

De la misma forma, y no se porqué motivo, la lectura del libro me lleva a pensar que defender el Estado de Bienestar exige reflexionar y defender la necesidad de un Estado fuerte, de una cultura social que defienda una interpretación de unos valores comunes que establezcan la necesidad de estrechar nuestros lazos sociales como comunidad

Y metiéndome en un jardín complicado todas estas reflexiones me sugieren plantear que también es necesario que la propia derecha se libere de los pensamientos que la tienen atenazada en las últimas décadas. En otros momentos de la historia ha habido líderes conservadores que han sabido tener una visión de Estado, de futuro y de convivencia social que facilitó la construcción del modelo social europeo. Ese proyecto necesita que también en ese ámbito del espectro político se produzca una reflexión del camino al que nos llevan las actuales políticas que nos suicidan como sociedad. También ellos deben desembarazarse de los mantras Thatcherianos. Posiblemente eso sólo sucederá si la izquierda se recupera a sí misma y defiende un proyecto de reparto del poder y de la riqueza sin complejos.

Un comentario añadido para los que les pueda interesar sobre los comentarios de libros en este blog.
Si eres un lector habitual de este blog ya te habrás dado cuenta de que sólo suelo comentar los libros que me gustan, los que creo que aportan cosas, al menos los que me las han aportado a mí. No es que todos los libros me gusten, muchos "se me caen de las manos". Desde hace ya unos años he aprendido a leer sólo aquello que me atrapa de una u otra manera. Me interesan muchas, muchas cosas, tengo una fila enorme de cosas que me gustaría leer, así que si no he acertado, si el título y el índice me han engañado, los dejo; a veces con la sensación de que el abandono será definitivo, otras con la sensación de que simplemente no es el momento, de que hay otras cosas que había dejado detrás que en este momento toman la delantera en la carrera del interés y el apetito lector.

Tampoco todo lo que leo y me gusta lo traigo al blog. Digamos que traigo lo que creo que le pega más a la temática alrededor de la que intento escribir en estos espacios virtuales por eso de intentar decepcionar lo menos posible a sus lectores más asiduos. A veces dejo que se asomen libros más alejados de la temática central. Creo que la sorpresa es un elemento imprescindible en la vida humana, que debemos abrir espacios a los "cisnes negros", que debemos dejar que ocurran, es una bella forma de darle giros a nuestras rutinas tranquilizadoras.

3 comentarios:

  1. Es un libro fácil que se te queda en segundo plano en la cabeza, sin duda. Lástima que quizás no se sientan interpelados por él quienes debieran.

    Un saludo

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  2. Del comentario de Joaquín sobre este libro quiero destacar una idea que viene repitiendo él con frecuencia y es: "el daño que la centralidad del pensamiento conservador ha supuesto para el conjunto de la sociedad, el nihilismo y la indiferencia nos acaban afectando a todos, y mucho más de lo que nos parece a muchos de los que se ponen detrás de dedos acusadores en estos tiempos convulsos." Esto me preocupa, por eso quiero subrayarlo, porque nos creemos que eso les pasa a los otros, a los de la derecha. Y no, nos puede pasar a todos...

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  3. Aún no he leído el libro, pero desde ya parece interesante y oportuno para estos tiempos, cuando se confirma que el capitalismo no es una panacea. Al margen del PSOE, el PP o IU, en España, partidos que -como ocurre en el mundo- enarbolan ideales decrépitos y la bandera de la hipocresía, falaces en su definición y su acción, la izquierda, la izquierda auténtica, digo, siempre ha sido necesaria. De lo contrario, ahora mismo estaríamos regidos por un sistema feudal, sin el maquillaje del capitalismo.

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