viernes, 26 de julio de 2013

Hoy puede ser un mal día. ¿Cómo te lo puedes plantear?

Parece ser que hoy (26/07/2013) puede ser un mal día, puede que penséis ¡Uno más! En parte tendréis razón, en parte no. Hay días malos y días peores, hoy puede ser uno de los pésimos. Me refiero a que hoy parece ser que el Gobierno de España va a aprobar el proyecto de Ley de Reforma de la Administración Local. 

Esto sumado a las modificaciones en la Ley de la Dependencia, a las miles de vicisitudes que el Sistema de Servicios Sociales sufre en cada una de las Comunidades y Municipios españoles, hace que no hagan más que surgir voces de denuncia, queja, alarma. 

Hacía ya unas cuantas semanas que no dedicaba una entrada a un tema de actualidad, a la realidad que atraviesa el Sistema. Necesitaba pensar, leer y escribir sobre otras cosas; sin abandonar esta realidad, pero sin dejar que me monopolice el pensamiento. Pero hoy, día naranja, creo que merece la pena dedicar unas líneas y unos minutos a darle vueltas a este asunto.

Los recortes son un problema, un grave problema, pero las modificaciones normativas, la destrucción de las estructuras, que parecen, a primera vista, menos importantes, lo son, para mí, mucho más. Los recortes en prestaciones se pueden recuperar en un futuro. Incluso se puede reconstruir mejorando. Las estructuras que distribuyen las funciones en el Sistema. La destrucción del nivel de atención primaria, la privatización de muchas estructuras de atencion, el posible cierre de muchos centros y el despido de muchos profesionales valiosos, experimentados, es un problema que nos costará mucho más recuperar en un futuro, cuando el futuro nos depara la oportunidad de volver a construir. Para mí ese es, realmente, a largo plazo, estratégicamente, el mayor problema. Junto con este, aunque ahora no toca, el avance de las posiciones ideológicas ultraliberales en campo propio es otro, pero esa reflexión merece otra entrada.

Hoy publica El País (aquí) un artículo que denuncia el riesgo de pérdida de miles de empleos. Merece la pena leerlo.

Como todas las monedas, esta realidad, tiene dos caras. Por el otro lado en el Sistema se vienen produciendo interesantes reacciones que, por lo menos a mí, me resultan históricas. La Marea Naranja, con sus fuerzas, muchas o pocas, junto con otras organizaciones, entre las que destaca (por lo que a mí me toca y conozco) el Consejo General del Trabajo Social y la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, se están movilizando con valentía y convicción. Lo lleva haciendo desde el comienzo de los recortes. Es muy de agradecer. Much@s compañer@s se mueven, mucho o poco, pero se mueven. Creo que ya lo he comentado otras veces. Me parece histórico porque nunca antes se había producido una respuesta similar, una salidad a la calle, una visualización del Sistema de la forma en que ahora lo es. La presencia en los medios de comunicación, la entrada, aunque sea poco a poco, en la agenda política (nos queda muchísimo)

La semana pasada, en Zaragoza, se produjo otro acontecimiento que hay que observar con mucha atención, es una de esas cosas que crees que nunca se producirá, y se produjo. Unos cuantos usuarios del IAI, la Renta de Inserción aragonesa, (tienes una foto en la cabecera de la entrada) convocados por la Marea Naranja Aragón, se manifestaron a las puertas del Gobierno de Aragón para exigir SUS DERECHOS. Reclamaban que tenían un derecho subjetivo que se estaba incumpliendo por parte de la Administración, que demora muchos meses sus respuestas, incluso en caso de renovación de la prestación. 

El avance conceptual en las Leyes de Servicios Sociales, aunque incumplidas en la práctica, tiene efecto en la conciencia de ciudadanía de personas que hasta hace poco recibían estas prestaciones como una gracia del Estado. El avance en las estructuras legales facilita el avance en la conciencia de ser ciudadanos. Crea ciudadanía. Una ciudadanía que comienza, timidamente, a ser activa. No me digáis que no es un avance histórico.

Hoy puede ser un mal día, la única forma de planteárselo es mantener la lucha por una sociedad más justa y una vida digna para todas las personas. Creo que no hay otra forma. Meter la cabeza debajo de la tierra para no verlo, no actuar, es perder un poco o un mucho de dignidad personal.

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