jueves, 6 de febrero de 2014

El mundo rural sólo se puede desarrollar si se le transfiere poder (Reforma Admon Local IV)

Los urbanitas, que somos una clara mayoría demográfica en la España actual, tendemos a mirar al mundo rural con el desdén que ofrece el desconocimiento. Nos asomamos al campo con los superficiales ojos del turista, pasamos por encima y confirmamos nuestros tópicos más acendrados. Hablo así, en primera persona del plural porque, aunque me lo llevo mirando hace ya unos cuantos años, no estoy seguro de haberme desprendido del todo de los prejuicios que sobre el mundo rural compartimos los que casi sólo pisamos asfalto.

Por suerte, para compensar que no es que no tuviera pueblo sino que tampoco lo tenían mis padres, urbanitas como yo (lo que ya es decir), he tenido la suerte de conocer a muchas personas muy comprometidas con el mundo rural del que están profundamente enamorados. Digamos que he aprendido a mirar la realidad desde sus ojos, al menos todo lo que uno puede mirar una realidad con los ojos de otro.

Sirva todo esto para justificar que se muy bien de lo que hablo cuando hago la siguiente afirmación:  la Ley de Reforma de la Administración Local está hecha desde el más puro corazón de un urbanita prejuiciado respecto a las capacidades del mundo rural. Se cree que cuanto más alejado del corazón del poder central, en realidad de Madrid (en el sentido político del término), más "mamoneo" o "más debilidad para la gestión de la cosa común". Es un prejuicio que comparte espacio con otro que se nos va colando todavía más y que es profundamente traicionero además de antidemocrático (cuanto más pequeño es el territorio en el que se ejerce el poder menos técnico y más político, y parece ser que cada vez más somos de la opinión de que eso es malo). Soy de la opinión de que quien, en general, piensa esto es que no se ha mirado en el espejo y no lee demasiado las estadísticas sobre dinero público mal gastado. 

La Reforma de la Administración local rezuma desconfianza y se caracteriza por hurtar mucho poder a las comunidades que desarrollan su vida en el entorno rural. Eso y no otra cosa es lo que pasa cuando se les quita tantísimas competencias y se les ata tan corto al dictado de un funcionario dependiente de la Administración Central. 

Digo esto desde el punto de vista del que se ha caído del caballo camino de Damasco. Digamos que hace ya muchos años pude comprobar que muchas de mis previsiones prejuiciadas se daban de bruces con la realidad. Lo que pasó es que conocí a muchas gentes que han gestionado su realidad de una forma mucho más adecuada a como antes lo hacían desde centros teóricamente más preparados.

La España que está alejada de los grandes centros económicos, la España interior, la España rural, está aquejada del mal de la despoblación, de la desertización, del aislamiento, del envejecimiento. España, y muchas de sus Comunidades Autónomas, se caracterizan por un profundo desequilibrio territorial que compromete el bienestar de muchos millones de ciudadanos y el propio desarrollo de España entendida como espacio común. Por eso entiendo que cualquier planteamiento sobre lo que queramos que sea España en los próximos decenios debe dar respuesta a esa realidad. Millones de españoles que viven en ese medio, entre convencidos y resignados; orgullosos de ser "de pueblo", de "su pueblo"; están convencidos de que la tierra en la que viven, la de sus padres y abuel@s merece una oportunidad. Para tenerla necesitan que el resto les demos una oportunidad, nos acordemos de ellos más allá de nuestras "escapadas de ocio".

La Reforma de la Ley de Administración Local va en la dirección contraria. Lo que hace es hacer todavía más difícil el equilibrio territorial sencillamente porque le quita poder a los pequeños nucleos. Soy de la opinión de que las comunidades sólo pueden avanzar si tienen dinámica interna, si son capaces de generar sus propios proyectos. Es muy probable que en muchos casos se precisen también apoyos externos porque esa dinámica propia no sea suficiente, pero en todo caso, siempre, será necesaria. La Reforma de la Administración Local, al quitar poder a los Ayuntamientos, con el prejuicio de que se utiliza mal (aunque a veces pueda ser cierto) pone más difícil crear la adecuada dinámica comunitaria, conformar los liderazgos que resultan necesarios para avanzar. Independientemente de que sea necesario un debate más profundo, lo cierto es que el mundo rural sólo podrá avanzar si tiene poder, si se descentraliza una parte, incluso buena parte, del poder del Estado hacia esas comunidades.

1 comentario:

  1. Completamente de acuerdo contigo en la necesidad de dotar de poder a la administración local....o sea recursos económicos, entiendo, para hacer frente a las competencias propias.
    El maltrato hacia el mundo rural es tan grave que las competencias sobre temas de interes capital, como territorio, recursos disponibles en el mismo,aorovechamientos de todo tipo (minero, forestal....) recaen sobre administraciones supramunicipales, basicamente diputaciones y gobiernos autonomos, que son a su vez los que planifican las politicas a aplicar en estos territorios, con una mentalidad a la hora de planificar puramente urbanita.
    Y ya tenemos el circulo vicioso perfecto en el que nos movemos los que desde el mundo rural venimos denunciando este grave problema.
    Las politicas se crean en los centros de poder autonomicos y provinciales, alejadisimos de la forma de ver el mundo en el que luego se han de aplicar. Y se desarrollan por actores que tampoco son propios a este mundo en una gran proporcion.
    Lo mejor encontrar Espacios de Reflexion desde donde aunar ideas y esfuerzos.

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