lunes, 7 de abril de 2014

El extraño caso de Dña Esperanza (entrada de ficción)

Era la hora de la siesta. Leía y escuchaba entre divertido y curioso las declaraciones de Dña. Esperanza Aguirre sobre su altercado con los agentes de movilidad madrileños. En un determinado momento la mente me hizo un extraño, las neuronas hicieron de pronto uno de esos luminosos cruces sorpresivos y la intuición cobró cuerpo. Estaba claro que aquel extraño suceso tenía que tener una explicación que se saliera de los márgenes habituales de la realidad palpable y yo la había encontrado.
 
Al principio intenté encontrar los puntos débiles de la teoría que acababa de trazar en rasgos generales, pero cuanto más profundizaba y analizaba la realidad desde este punto de vista más se confirmaba la idea que acababa de cobrar cuerpo. 

Después de un buen rato me tuve que rendir a la evidencia: acababa de encontrar la explicación no ya de esos sucesos específicos y concretos que habían provocado la iluminación sino que estaba seguro de haber dado con la explicación de muchas otras cosas de nuestro pasado reciente: Doña Esperanza es en realidad Superwoman.

Ya lo sé, se me debió secar el cerebro leyendo comics de Marvel en la juventud. En realidad otros leían muchas más que yo y no parecía pasarles nada, pero ya se sabe, tal vez es que esas historietas tengan efecto retardado o algo así.  No tengo muchas esperanzas (no va con segundas, o sí) de ser entendido. Es más, se que me expongo al escarnio público, pero eso no me va a detener. Cuando uno llega a una conclusión así tiene el deber de hacer públicas sus conclusiones por el bien del pueblo.

Mi teoría está, como podrá comprobar a continuación, sólidamente amparada por los hechos y por las propias declaraciones de Dña. Esperanza. Aunque lo ha intentado no ha conseguido que picara y me tragara su versión. Era tan extraña que tenía que ocultar algo. Creo que en general ha conseguido salir bien librada, ha conseguido despistar al respetable, pero yo me he dado cuenta de lo que hay realmente detras de tan extraño suceso. Pero veamos sus declaraciones y leyámoslas a partir de mi teoría. Verá como cobran un nuevo significado.

  • "Un taxi delante de mí paró. Pensé: mientras se baja el pasajero me da tiempo a mí a sacar dinero". Es evidente que esto sólo es posible teniendo superpoderes. Me imagino a la Sra. Aguirre en una de esas escenas de aceleración máxima. ¡Fiuuuuuuuuuu! ¡Zas, cataclás! Dicho y hecho. Pero claro, como en todas las historietas los superheroes luchan contra los malvados. En este caso disfrazados de agentes de la movilidad, que también tienen superpoderes; de ahí que también pueden superacelerar ¡Fuiiiiiiiiii! ¡Cataclás, zas! (como verán el sonido es distinto, los malos no pueden hacer los mismos sonidos que los buenos) y cuando Superwoman vuelve ya la están esperando.
  • En realidad no sólo es rápida sino que consigue que el tráfico se detenga. Por eso dice que cuando se detiene apenas hay tráfico y sin embargo, cuando aparecen los contrincantes el tiempo vuelve a tomar su dimensión habitual y el tráfico vuelva a fluir. Por eso: "... Después de bastante tiempo transcurrido, ahí sí que estábamos interrumpiendo el tráfico"

  • Los contrincantes, todo el mundo lo sabe, son más débiles y cobardes que los superhéroes, por eso, a menudo, atacan en grupo: "A pesar de que yo soy una señora de 62 tacos allí había seis agentes de movilidad que en Madrid les llaman de inmovilidad claro" Los malos hacen el mal, esos agentes de movilidad son en realidad de inmovilidad, son los causantes de los problemas del tráfico madrileño. Y qué me dicen del disfraz de superwoman. Sencillamente genial.
  • Pero quizá la prueba más irrefutable de que tengo razón es que las leyes físicas dejan de tener validez. Fijense en lo que declara Dña. Esperanza:: "Una moto que estaba mal aparcada en el carril bus rozó mi coche. Y la prueba de que me rozó, lo dirán los peritos si es que esto llega a un juicio es como una marca de un clavo que está en el coche" u otra versión: "Al irme yo, se ha caído la moto" En presencia de la superheroina los objetos detenidos golpean contra los que están en movimiento o bien se caen por pura presencia, sin fuerza física que los mueva. Está claro que estamos ante seres de otra dimensión espacio-temporal.
  • En medio de la trifulca Superwoman sabe que tiene que irse. Los contrincantes están a punto de conseguir la criptonita (foto). Pero ella cuando lo explica asegura que no ha huído. Sólo se ha ido de allí. Pero los malos son malos y modernos además. Ahora atacan con la estrategia de los medios "Ellos convocaron a la prensa para denunciarme a mí. Yo que soy la máxima defensora de la Policía Nacional, que acabo de escribir un artículo para defenderlos de todas las barbaridades que les han querido hacer el día 22" Doña Espe ha dejado bien claro que ella siempre ha estado con los buenos. Lo quiere dejar meridiano, pone de testigo a la Guardia Civil, loa las excelencias de la Policía Nacional, tan atacada últimamente por los malos, e incluso agradece las gestiones de la Policía Local y el Servicio de limpieza municipal que le devuelve la cartera que le robaron. Ella está siempre con los buenos. Esos malos que iban disfrazados de buenos son eso, malos y contrincantes, prepotentes que retienen sin motivo a los ciudadanos, que se aprovechan de los beneficios que se les asigna en las muevas normas legales a las personas a las que se les otorga la consideración de autoridad y que, por lo tanto, disponen de presunción de veracidad en el ejercicio de su cargo.
Desperté de pronto. La cabeza se había caído hacia adelante. Estaba sentado en el sofá y alcancé a escuchar la última pregunta que Mariló Montero le hacía a Doña Esperanza ¿Por lo menos esos agentes que la rodearon serían apuestos? Sí, eso sí, contesto la Sra. Aguirre. Ya saben ustedes como son estos duermevelas, cuando te despiertas no estás seguro de lo que es realidad y lo que es ficción. Esta última pregunta me sumió aún más en la duda.

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