miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cuestión de ejes.

Acabo de leer un muy interesante artículo en El diario.es firmado por Joseba Zalakain (@zalaka11) que creo que puede iluminar buena parte de los debates políticos de actualidad (acceso al artículo aquí).  Digamos que su punto de vista me resulta muy interesante porque se mueve fuera de lo trillado, del debate muy superficial en el que solemos entrar. El artículo da para mucho. Os recomiendo su lectura completa.

Debo añadir que me interesa también el artículo porque en cierta medida me obliga a enmendar la plana a algunos de mis propios planteamientos y porque con su opinión me ha ayudado a articular ideas a las que llevaba dando vueltas hace algún tiempo.

Joseba Zalakain viene a plantear que en el actual debate político se está imponiendo una serie de falsas dicotomías: arriba/abajo, ricos/pobres, élite/ciudadanía, casta/pueblo. Y se están obviando otras dicotomías que serían: dentro/fuera, protegidos/precarios, excluidos/incluidos, derecha/izquierda. 

Si se llevan las diferentes dicotomías al ámbito de las políticas concretas, a poco que reflexiones y nos alejemos de la corriente de moda, nos daremos cuenta de que las primeras obvian la estructura de clases de nuestra sociedad (que sigue existiendo) y pueden acabar favoreciendo más los intereses de las personas de clase media que se sienten empobrecidos y perjudicados por la actual situación social y menos a los más empobrecidos.

Se está estableciendo el debate en el marco de la lucha por el poder político y se obvian, ya desde lo conceptual, muchas de las fracturas económicas de nuestra sociedad que no se producen únicamente entre los muy privilegiados y el resto, si no en el interior de ese resto. Meter a todos en el mismo saco puede llevar a políticas que busquen la igualdad formal en el acceso a la capacidad de decisión política (que es el ámbito en el que se están centrando últimamente los debates sociales y que favorecen más a unos que a otros) y no la igualdad real que es también e incluso más de carácter económico y de acceso cultural que otra cosa.

Lo cierto es que es distinto plantearse la lucha por la igualdad desde un tipo de dicotomía que desde otra. Con las primeras, posiblemente, buscaremos antes, como de hecho se está haciendo, objetivos que nos lleven a radicalizar los procesos democráticos (ojo, no digo que no haya que hacerlo) que los objetivos que nos lleven a construir una sociedad más igualitaria en lo socioeconómico. Incluso corremos el riesgo de pensar que hemos alcanzado la igualdad si todos pueden participar más activamente en política, sin darnos cuenta de que ese tipo de igualdad acaba siendo, como enseña la historia, más formal que realmente transformadora, si no va acompañada de las medidas que generen igualdad también en lo económico.

Mantener el Estado de Bienestar exige, entre otras cosas, pero esta es fundamental, una modificación de la fiscalidad que no se agota en cobrar más a las grandes fortunas (algo que evidentemene hay que hacer) si no que muy probablemente pase por incrementar la aportación al erario común de muchas personas de ingresos medios que hoy se pueden sentir decepcionadas e indignadas por la actual situación de las cosas..

El eje arriba/abajo, desde la perspectiva de la frase "somos el 99%", que yo mismo he propuesto con anterioridad, crea una imagen de igualdad real entre ese 99% que es falsa, olvidando que existe una situación absolutamente insoportable para muchas personas que están muy abajo en la escala social, que ese 99% no es en absoluto homogéneo. La frase puede servir para contrarestar el ataque neoliberal, puede ser que describa una parte de la realidad, pero corre el riesgo de establecer un marco conceptual erroneo al no realizar un correcto análisis de la situación social y, por lo tanto, puede estar ciego a los objetivos de una verdadera democracia, que pasan por la concreción del valor de la igualdad en las formas de nuestra convivencia que se mueve mucho mejor en el eje (por ejemplo) protegidos/precarios, el tradicional eje derecha/izquierda que muchos quieren dar por enterrado.

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