jueves, 9 de mayo de 2013

De la Caridad a la Ciencia, de Miguel Miranda

Lo primero que puedo decir del libro objeto de esta reseña es que me hubiera gustado tenerlo entre los de cabecera cuando estudié Trabajo Social hace ya... (vale me lo saltó que tampoco es cuestión de presumir de años)

El libro del profesor Miranda profundiza especialmente en el contexto historico, filosófico y científico en el que surge el Trabajo Social  como disciplina y como profesión.

Una historia apasionante y que, al menos a mí, ha conseguido atraparme. Debo reconocer que en esa primera mitad del libro estaba deseando leer más, como si fuera una novela en la que las protagonistas son las pioneras de mi profesión. De hecho creo que ahí hay materia más que suficiente para construir un auténtico best-seller. Si lo tuviera que escribir yo el personaje central del relato sería Jane Addams, una mujer de armas tomar, pacifista en medio de la primera guerra mundial, comprometida con la reforma social y los derechos de los trabajadores, sufragista, defensora de los derechos de los afroamericanos, defensora de los derechos civiles, en fin comprometida con todas las políticas de progreso norteamericano de aquellos años, pionera no sólo del Trabajo Social sino de tantas luchas que finalmente fueron enormes avances sociales. Recibió el premio Nobel de la Paz y tuvo una amplia influencia, hasta su muerte, en lo que luego fueron las políticas del New Deal, de hecho mantenía relación  con el matrimonio Roosevelt. En fín. Que aquí hay materia.


Todavía en esta primera parte el autor bucea en una amplia bibliografía para hacer un repaso por la historia de las pioneras de la profesión y las interacciones que establecen con los Departamentos e investigaciones en Ciencias Sociales que se van realizando en esos mismos años y con la propia realidad social a la que se enfrentan. De hecho rescata, al menos para mí, los nombres, semblanzas y experiencias de una auténtica pléyade de personas, la mayor parte mujeres, que nos precedieron y que son origen de lo que hoy hacemos.

En la segunda parte, que exige algo más de concentración en la lectura, el libro bucea en los orígenes científicos de nuestra profesión, en concreto en el pragmatismo y en el interaccionismo simbólico, conceptos ambos que forman parte del subtítulo de la obra. Detalla especialmente las influencias que Dewey y Mead tienen en los orígenes de la disciplina del Trabajo Social.

Por último en una tercera parte del libro Miguel analiza los origenes profesionales en Europa y en España.

Cabe advertir que esta clasificación en partes es puramente personal, consecuencia de la simple forma en que mi memoria, después de la lectura del libro, lo ha estructurado. Estamos ante un auténtico manual, editado por Mira editores (web editorial aquí) 479 páginas, en letra grande, bien editado. Debo señalar que existe otra edición realizada en Argentina por Espacio Editorial en dos volúmenes (web editorial aquí)

El libro, en su versión española, está dividido en seis capítulos:
  • Trabajo Social y Ciencias Sociales. 100 años de historia conflictiva.
  • Sobre los orígenes del Trabajo Social.
  • El desarrollo del Trabajo Social en los Estados Unidos. El contexto del proceso de profesionalización.
  • Pragmatismo, interaccionismo y Trabajo Social.
  • La faceta sociológica del pragmatismo: la Escuela de Chicago.
  • El Trabajo Social en Europa.
Y para finalizar otra posible novela. Esta vez alrededor del Toynbee Hall (página web aquí) un edificio situado en el distrito londinense de Whitechapel y que tiene mucho que ver tanto con los orígenes del Trabajo Social como con los del Estado de Bienestar.

Toynbee Hall fue fundado por un pastor  en 1884 en un barrio obrero. Un espacio en el que fue a vivir con su mujer y en el que puso en marcha una experiencia de desarrollo de las personas y de la comunidad partiendo de su propio espacio y realidad. Esta idea fue copiada por algunos norteamericanos que conocieron la experiencia y fueron fundando, en diferentes ciudades, lo que se conoce como Settlement Houses. Una de las más importantes sería la Hull House fundada por Jane Addams en Chicago en 1889 después de visitar en 1888 la sede de Londres.

Pero ¿Sabéis quien dejó de estudiar derecho en 1902 para ir a trabajar al Toynbee Hall, un lugar en el que formó su personalidad y, sin duda, le influyó para sus posteriores aportaciones? Nada menos que William Beveridge, el conocido autor de los informes de su mismo nombre y que sirvieron de base para el programa político de los laboristas, que con Atlee a la cabeza, dirigieron el Reino Unido de la segunda posguera mundial, alcanzando un indudable éxito y una más que apreciable influencia en el desarrollo del Estado de Bienestar europeo.

Una última idea. El Trabajo Social surge como respuesta a intentar conjugar dos pulsiones: la necesidad de cambiar las estructuras sociales y la necesidad de ayudar a las personas a sobreponerse a sus circunstancias personales y sociales. A menudo se nos plantea que hay que elegir entre una y otra. No se trata de elegir, se trata de conjugar lo que son dos facetas de una misma realidad.

3 comentarios:

  1. Joaquín,
    Los Gobiernos que pusieron en marcha las conclusiones de los informes Beveridge fueron laboristas pero no nos podemos olvidar que Beveridge era liberal. Que no todos los liberales son de la estirpe conservadora tipo Thatcher o Reagan...

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  2. Tienes toda la razón. Conozco la adscripción ideológica de Beveridge, sólo que referirlo hubiera supuesto una derivación en el discurso que podía despistar del contenido que quería transmitir. Si no recuerdo mal señalo esta anécdota concreta en El Cuarto Pilar.

    Lo más curioso, si no me traiciona la memoria se lo he leído a Tony Judt, es que el encargo de los informes es del Gobierno de Churchill y que luego no son asumidos por el partido conservador y sí por los laboristas. Esta es una de las claves por la que el líder británico que sacó victorioso al Reino Unido de la Segunda Guerra Mundial no consiguiera ganar las elecciones posteriores al conflicto mundial.

    Ciertamente el liberalismo político es una corriente ideológica muy amplia que no se puede reducir a lo que hoy es el ultraliberalismo. La construcción del Estado Social no forma parte exclusivamente del programa político socialdemócrata, aunque sí en su formas más avanzadas, al menos esa es mi opinión, forman parte sustancial de su desarrollo los planteamientos democristianos, con una importante representación en países como Bélgica, Alemania o Italia.

    Y por último también estoy de acuerdo en algo que lleva implícito tu comentario: Necesitamos otra derecha.

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  3. Joaquín, no voy a entrar en lo que necesitamos a nivel político porque vengo del medio rural de secano y aquí pasamos el arado hundiendo bien las hojas para que toda la tierra se remueva y renueve hasta bien abajo, y eso en política no se estila demasiado, la verdad.

    Bien, a lo que quería ir: Me encanta la puerta que dejas abierta en el último párrafo, porque seguro que algún día profundizarás entre esta dicotomía estructura social / necesidad personal.
    La espero con ganas, je je je.

    Muy buen artículo sobre nuestra querida historia profesional.
    Un saludo,
    David.-

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