lunes, 27 de enero de 2014

Por qué escribir, para qué escribir.

Ayer me dediqué a leer algunos de los artículos del tercer número de la nueva revista La maleta de Portbou (web aquí) Entre ellos me llamó poderosamente la atención una entrevista que le hacen al nobel de literatura  Imre Kertész.

De Kertész me atrae no solamente su literatura sino su personalidad, su vivencia. Como señala en la entrevista entró en un campo de concentración nazi con 13 años, en 1944, sobrevivió. Siempre me ha inquietado esa parte de la historia europea. Cada cierto tiempo leo a los autores que pasaron por la experiencia y sobrevivieron: Primo Levi, Jorge Semprún, Stephane Hessel. Igualmente me intereso por los autores, literarios y filosóficos del antes, del durante y del después: Harendt, Marc Bloch, Camus y un larguísimo etcétera. Tengo la sensación de que ahí, en esa experiencia que vivimos como relativamente alejada, se oculta, escondida entre los muros de un laberinto, algunas de las verdades que definen al ser humano y algunas de las claves para entender el hoy y proyectar el futuro.

Kertész reúne, además, otra característica que aumenta su interés para los europeos de este lado del continente: era del Este, vivió bajo el régimen comunista, un régimen que condenó a muchos de los supervivientes de los campos de concentración porque los consideró traidores (si te interesa este tema no te pierdas este reportaje sobre Francesc Boix, un republicano español, fotógrafo, el único español que declaró como testigo en el proceso de Nuremberg, enlace you tube aquí)) que ocultó y enterró durante varios decenios la experiencia en los campos de concentración.

Pero vayamos al asunto. Kertész es un autodidacta, cuando salió del campo, buscando lo que quería hacer, decidió que quería pensar, pero, según él, pensar no es una actividad que se pueda hacer sin más. Bueno, todos pensamos, pero hay maneras y maneras de pensar. El escogió la filosofía porque le obligaba a pensar sobre algo concreto, a elaborar desde algo. 

Escribir, especialmente escribir para publicar, es un ejercicio que exige esfuerzo, pero es un esfuerzo que se ve recompensado porque centra y concentra el pensamiento en un objeto determinado. No es lo mismo leer por leer que leer porque estás buscando algo aunque no sepas exactamente que es eso que estás buscando. Cuando encuentras un asunto concreto sobre el que pensar, las lecturas y los acontecimientos alcanzan un sentido especial, se enriquecen, se hacen más interesantes.

Escribir un blog, un libro, un artículo, un informe, un lo que sea exige una disciplina, un qué, un porqué, un
paraqué, estructura el pensamiento, alienta la búsqueda. Si encuentras un elemento alrededor del qué pensar, mucho del resto de lo que haces cobra un sentido especial, distinto, como más agudo, más inquietante. Una lectura te lleva a otra, un interés sucede a otro, muchas cosas se enlazan sin haberlo previsto, salta la chispa inesperada, descubres las conexiones que antes sólo estaban intuídas. Si, además, te obligas a escribirlo, te obligas a estructurarlo, a ordenarlo, a darle sentido, a explicarlo, a hacerlo útil, cobra una nueva dimensión, al menos para tí, que ya sea interesante para otros es harina de otro costal.

Nunca hasta hace muy poco tiempo pensé que me podría dedicar a escribir, ni este blog, ni los libros que llevo escritos, pero el hacerlo le ha dado una dimensión distinta a lo que leo, a lo que pienso, a lo que busco.

No pretendo con estos párrafos compararme con Kertész, sería un atrevimiento imperdonable, lo que pretendo es compartir contigo esta intuición espléndidamente expresada por Kertész: se piensa mejor si el pensamiento se centra en la búsqueda de un objeto concreto, si te interesa tanto un asunto que sientes la necesidad de escribir sobre él. 

Cuando encuentras un objeto sobre el que reflexionar la escritura, al menos después de experimentarlo, es una necesidad vital, te ayuda a articular y organizar aquello a lo que le estás dando vueltas y no acaba de cobrar sentido. En muchas ocasiones lo buscado sólo cobra forma cuando lo has escrito, cuando no lo hace acaba desechado como una intuición subyacente que a veces vuelve reiteradamente hasta que cobra forma definitiva, a menudo porque, como un personaje pirandelliano, tiene vida propia y se te impone por la via de la casualidad.

Escribo esta entrada en parte porque necesito dar razón de lo que hago y por qué lo hago, pero también porque siento que en el ámbito de los Servicios Sociales y del Trabajo Social hay mucha capacidad de escritura oculta, desaprovechada, porque siento que necesitamos investigar más, escribir más, "pensar más". Se que hay muchos intereses concretos sobre asuntos concretos y que no se da el salto a pensarlo en profundidad y escribirlo porque no nos hemos acabado de plantear que necesitamos escribirlo. Creo que, si hay algo que te interesa, escribir sobre ello es una magnífica forma de darle forma, de concretar una búsqueda que pueda acabar resultando una aventura más que interesante.

4 comentarios:

  1. Buen artículo Joaquín. Al grano y muy concreto en las ideas (positivo como bien dices en el post).
    Personalmente me he visto reflejado en casi todos los aspectos de lo que sucede al escribir y el porque escribir. De hecho siempre recuerdo mi primera experiencia, el TFG. Me paso tal y como dices, que leí mucho buscando algo, eso que quería contar al escribir y que estaba en mi cabeza pero necesitaba asentarlo sobre teoría. Y de pronto lo descubrí. Y cuando lo descubrí vino un proceso apasionante de ir encontrando justo lo que quería, descubría las conexiones que intuia (en mi caso unión entre Teatro y Trabajo Social), me ayudo a estructurar mis ideas sobre el tema y poder plasmar y defender eso que había descubierto en la práctica y no tenía una base teórica. Incluso me llevo a aprender más y mejor esa teoría que, supuestamente, había aprendido durante la carrera.
    Después de aquello, vi claro que quería tener un blog, por eso me lancé a la aventura. Y, más de un año después de aquello me ha demostrado que no fue para nada una elección equivocada, aunque lleve mucho curro a veces.

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    1. Gracias por tu comentario. Lo curioso, para mí, es que muchas veces cuanto más alejado estás teóricamente de tu tema de interés las chispas que saltan son más creativas. Por cierto, ando escribiendo algo nuevo y en uno de los aspectos estoy enredado con el teatro ;)

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  2. Los que no disponemos de la destreza y el tesón para ordenar, estructurar y plasmar las ideas por escrito como tú lo haces disfrutamos mucho de blogs como el tuyo. La puesta en común de tu esfuerzo, que podrías haber decidido que quedase en tu privacidad, gana su verdadero sentido al compartirlo con nosotros.

    Tu espacio de reflexión es para mi salir de la tertulia de "barra de bar" y encontrar un espacio de participación sereno.

    Gracias Joaquín

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