viernes, 18 de noviembre de 2011

En defensa del sistema público de servicios sociales y de la Ley de la Dependencia.



La entrevista que concedió ayer el Sr. Rajoy al diario El País ha generado una enorme inquietud  en el Sistema Público de Servicios Sociales. Las personas protegidas, especialmente los cientos de miles de personas que han mejorado su calidad de vida gracias a la Ley de la Dependenciaentre, y los miles de profesionales que trabajamos en el sistema, ya sea en Administraciones Públicas, ya sea en entidades sociales, ya sea en  empresas privadas sienten la amenaza cierta en el horizonte.

Ha costado mucho esfuerzo y mucho tiempo poner en marcha este nuevo sistema de protección. Es sencillamente una locura plantear su desmantelamiento. Llevo el suficiente tiempo trabajando en servicios sociales como para recordar lo que había en el marco del sistema de servicios sociales antes de la Ley de la Dependencia: Para la inmensa mayoría de los ciudadanos nada, absolutamente nada.

La Ley no se ha desarrollado equilibradamente en todas las Comunidades Autónomas, como viene a demostrar el trabajo desarrollado por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales desde hace varios años a través del Observatorio de la Dependencia. Pero eso no le quita mérito a la Ley, a sus posibilidades, ni a sus logros.

La desaparición de los espacio públicos de protección nos hace menos libres ya que estamos sometidos sin ningún límite a las normas de un mercado controlado por los poderosos. Nos devuelve a una especie de neofeudalismo social en el que desaparecen los espacios públicos, los espacios de convivencia, los espacios de construcción de la comunidad. Sin Estado de Bienestar volvemos a ser meros siervos dependientes de los poderosos y de los accidentes de la vida humana.

La desaparición de la Ley de la Dependencia hace desaparecer las posiblidades de creación de empleo, la posibilidad de construir una sociedad más igualitaria y más justa.

Creo que no debemos permanecer mudos ante los riesgos que se presentan en el horizonte. Debemos, al menos, tomar la palabra para manifestar la necesidad de la defensa de este todavía débil sistema de protección. Por eso utilizo la imagen de la mosca que se ha convertido en el símbolo de esta pelea. Creo y propongo que estemos atentos y atentas a los movimientos que se vayan produciendo en el futuro para defender que sea un futuro de esperanza

Si clicas aquí vas a la noticia
Al margen derecho de esta información puedes encontrar la noticia que da origen a este comentario puedes acceder clicando debajo de la imagen de la portada de El País.

Y a continuación recojo la opinión de la Asociación remitida a los medios de comunicación. (Más abajo voy recogiendo enlaces que voy actualizando de la evolución en los medios de comunicación)


Opinión de la asociación enviada a los medios de comunicación:

Es inviable abandonar a su suerte a cientos de miles de ciudadanos en situación de dependencia.
Es insensato poner en peligro 200.000 puestos de trabajo.
Es insostenible abandonar la protección social.

Resulta muy preocupante la afirmación que realiza el Candidato a la presidencia del Gobierno, Sr. Rajoy, de que la Ley de la Dependencia no es viable. Sería muy interesante conocer en qué basa esa afirmación. La protección a las personas en situación de dependencia tiene un coste. Como toda política social y, en consecuencia, todos quienes tenemos alguna responsabilidad en estas políticas, como gobernantes o como gestores, estamos obligados a procurar tanto la calidad en la atención, como la eficiencia para se lleve a cabo con el menor coste posible.

Considerar inviable la protección a las personas en situación de dependencia que la Ley les reconoce como derecho, representa un paso atrás de dimensiones históricas en el concepto constitucional de Estado Social, trasladando la cobertura de algunas de las necesidades más básicas de los ciudadanos y ciudadanas a las iniciativas caritativas y solidarias de la propia ciudadanía, en lugar de asumir la responsabilidad pública mediante la garantía de derechos ciudadanos. Sería retornar a las prácticas benéficas y asistenciales pre-democráticas ya superadas y que hasta hace unas décadas marcaban el retraso de España respecto al resto de países europeos en protección social.

Podíamos esperar una cierta insensibilidad pero, dicho sea sin ánimo de ofender, no alcanzamos a entender la insensatez.

Si se cuestiona la viabilidad de la Ley de la Dependencia, se cuestiona el futuro de casi 200.000 puestos de trabajo actuales y un potencial de creación neta de otros tantos. Somos plenamente conscientes de que hay muchas cosas mejorables en esta política y una de ellas –de enorme calado económico- es que se articule correctamente, a base de servicios que descarguen efectivamente al esforzado sistema de salud del lastre que supone el gasto en atención a personas con enfermedades crónicas.

Pero el fondo del asunto es más preocupante. España goza de un tesoro que heredará el próximo gobierno (aún): unos niveles de cohesión y paz social sorprendentes. Pero esa cohesión se compadece muy mal con los escatológicos datos de la economía real: un millón y medio de hogares con todos sus miembros activos en paro; más de doscientas mil familias en situación de desahucio de su vivienda; uno de cada cinco Españoles viviendo por debajo del umbral de la pobreza; un índice de desigualdad entre ricos y pobres que nos coloca en el puesto 24 de la Europa de los 27; ocho millones de personas que acudieron a los servicios sociales en 2009 (dos millones más que el año anterior)…

Profesionales del sector de los servicios sociales y todas las entidades solventes en materia de análisis de la pobreza y de la exclusión social llevamos tiempo alertando sobre las consecuencias obvias de esos datos si no se potencian políticas de servicios sociales inteligentes. Las bolsas de pobreza y marginación emergente no van a esperar a la quimera que se cree empleo rápido por la sola confianza del mercado en los nuevos gobernantes. Si se inicia el deterioro, se volverá imparable y quienes caigan al pozo de la exclusión forzada (hablamos de millones de personas) tardarán décadas en salir y a un coste humano inimaginable. Este es el momento para racionalizar y reforzar sin duda los servicios sociales que eviten esas pérdidas que nuestro país no se puede permitir.

Si el Partido Popular gana las elecciones y se recortan –como ya han desvelado- los servicios sociales, tarde o temprano se tendrá que gastar mucho más en seguridad ciudadana para vigilar la extensa frontera entre ricos y pobres.

Deberían, por coherencia, recordar una vieja máxima liberal algo menos insensata: no wellnes, no business.

COMUNICADO DEL CONSEJO GENERAL DE TRABAJADORES SOCIALES

LA NOTICIA EN LOS MEDIOS:

Día 16 (previo)
El drama de los demás no mueve su voto: Artículo de respuesta en el País.

Día 17 (día de la noticia)
Parar la dependencia es un paso atrás de dimensiones históricas: artículo en el País
Noticia en Europapress
Noticia en Diario de Navarra.



Video El Intermedio: 


Día 18:
Los dependientes salen a la calle contra los recortes de Rajoy. Diario Público
Rajoy deja a su suerte a 20.000 dependientes.
Diario información de Alicante.
Crónica de Badajoz (Monago cuestiona la Ley de Dependencia)
Diario Progresista
El País (No podemos permitir que anulen nuestros derechos)
Levante (Los dependientes protestan ante la sede del PP en Valencia)


No hay comentarios:

Publicar un comentario

A continuación puedes dejar tu comentario sobre esta entrada.