lunes, 24 de septiembre de 2012

Hay que recuperar la cultura de la dignidad

Llevo meses intentando ir con los oídos atentos a las conversaciones por entre las que discurre mi vida diaria y me doy cuenta del daño enorme que las frases tóxicas del ultraliberalismo nos están haciendo como personas y como pueblo.

Escucho a muchas personas encerradas en las encerronas de esas frases. Nos convencen de que tenemos la culpa de lo que sucede y nos alejan de la vista a los verdaderos responsables y culpables.

Por ejemplo nos están convenciendo de que no nos esforzamos lo suficiente (la frase es "hay que recuperar la cultura del esfuerzo") o de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, ayer lo discutía con una amiga que en realidad lo que quería decir es que habíamos vivido por encima de nuestras necesidades, lo que es algo bien distinto; por cierto, como dice José Luis Sampedro, es literalmente imposible vivir por encima de las posibilidades.

Para demostrar que esto no es verdad basta con analizar algunos datos. Sin ir mas lejos os recomiendo los que Eduardo Garzón señala en su entrada de blog: "No todas las familias se endeudaron, ni lo hicieron al mismo nivel, ni para los mismos propósitos", que demuestra que no es verdad que, en general, hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades. Sólo algunos lo han hecho, pero las consecuencias las estamos pagando todos, y en la mayor parte de las ocasiones no los que causaron el problema.

Pero por desgracia sólo los datos no nos sirven para desmontar la fe en la verdad de estas frases. el psicólogo y premio nobel de economía Daniel Kahneman lo analiza en su libro Pensar rápido, pensar despacio. Una vez que hemos dado por buena una frase porque nos encaja con nuestras creencias no nos cambia nuestra postura ni el dato más claro. Así lo expresa Kahneman:

"Confiamos cuando la historia que nos contamos a nosotros mismos viene a la mente con facilidad y no hay en ella contradicciones ni escenarios que se opongan.  Pero ni la facilidad, ni la coherencia garantizan que una creencia mantenida con confianza sea verdadera"

Un hecho que Kahneman ilustra en su libro señalando algunas investigaciones y experiencias en las que, incluso personas con formación como investigadores científicos, incluso él mismo, después de recibir pruebas de un error con datos, persistían en sus creencias previas. Digamos que somos peor que Santo Tomás que ni tocando físicamente las evidencias cambiamos nuestras creencias.

"Lo que sucedió fue algo notable. La evidencia global de nuestros fracasos previos debía haber minado nuestra confianza en nuestros juicios (...) pero no fue así"

No podemos oponernos al aluvión ultraliberal y neoconservador sólo blandiendo datos. La batalla no es de datos, es ideológica, es moral y la respuesta debe producirse en el mismo terreno de juego, tenemos que responder también con el lenguaje, hablando desde nuestros valores, como señala, acertadamente, George Lakoff, quien acaba de publicar, en inglés, un nuevo libro que precisamente hace hincapié en esta idea. Se trata de The little blue book. The esential guide to thinking and talking Democratic (El pequeño libro azul (el azul es el color del partido demócrata) La guía básica para pensar y hablar como un demócrata) Que se encuentra, de momento, sólo en inglés. (algunas de estas ideas las puedes encontrar en el blog de Lakoff The little blue blog)

Lakoff explica en sus libros que esa preponderancia de las creencias sobre los datos es utilizada por el lenguaje neocon. Lanzan frases con un poquito de verdad, con algo con lo que podemos estar de acuerdo, nos atrapan en su propio campo cognitivo, y ya no ponemos en cuestión las consecuencias ideológicas de esas frases. Estamos atrapados. Ya podemos argumentar lo que queramos, poner datos, explicar la realidad de otra manera. El debate está perdido, como bien señala en su última entrada mi amigo Pedro Celimendiz en su blog.

La única forma de contrarestar estas frases es con otras frases que incorporen un marco cognitivo distinto. Por eso propongo la frase con la que titulo esta entrada para empezar a contrarrestar la que nos llevan machacando meses y que nos propone recuperar la cultura del esfuerzo. Frente a esta idea yo creo que lo que tenemos que recuperar es la cultura de la dignidad. Nuestras vidas están perdiendo dignidad porque nos están robando muchas de las cosas que hacen nuestras vidas dignas: unas mínimas condiciones laborales, una red de protección social para todos, un espacio de convivencia común público donde podemos relacionarnos sin miedo.

En esa cultura de la dignidad el esfuerzo está más que presente. Construir todo esto nos exige muchos esfuerzos: cotizar a la Seguridad Social, pagar impuestos, luchar por nuestros derechos. Y lo hacemos muy duro. Quien no lo está haciendo es precisamente quien quiere quitarnos esos derechos que nos permiten una vida digna.

La idea de esfuerzo es tramposa. El esfuerzo no siempre es positivo. El esfuerzo de los esclavos, de los siervos de la gleba, de los obreros de la revolución industrial no era otra cosa que explotación. La dignidad contiene esfuerzo, pero contiene un elemento más importante, justicia. Hay esfuerzos injustos, que producen desigualdad, que explotan a las personas. Lo que hay que reclamar es la cultura de la dignidad.

En Aragón la marea naranja, apoyando a la marea verde y en conlaboración con las federaciones de padres de alumnos, sindicatos y asociaciones de consumidores, entre otros, hemos comenzado una campaña por esa dignidad con una acción concreta. Hemos organizado veinte oficinas en Zaragoza capital, y muchos compañer@s lo hacen igualmente en el resto del territorio, para durante 15 días, elaborar y recoger recursos contra la denegación de las becas de comedor por falta de recursos económicos de la Administración Autonómica. 33.000 familias han visto denegadas esas ayudas. La mayor parte de ellas cumplen los requisitos para recibirlas y simplemente se les ha denegado por falta de fondos. (noticia periodística en el blog de la marea naranja Aragón)

70 compañer@s se han ofrecido voluntarios, van a esas oficinas por las tardes, después de salir de trabajar, para ayudar a sus conciudadanos. ¡Que les digan a ell@s, un@s y otr@s que tienen que recuperar la cultura del esfuerzo! ¡Ell@s están recuperando la cultura de la dignidad!

Creo que la lucha por un sistema de servicios sociales digno, por la dignidad de las personas para las que trabajamos pasa por comprometerse con ellas. Hay que recuperar la cultura de la dignidad

Y como propina, si tienes tiempo, si entiendes inglés, y si te interesa algo la política USA este video de 5 minutos te puede resumir algunas de las ideas fundamentales de George Lakoff.




Una vez escrita la entrada mi amiga bloguera Belén Navarro ha colgado este video en facebook que va más o menos de los mismo. A modo de curiosidad os dejo con él. Un par de minutitos.


El poder de las palabras from K4IS3I2 on Vimeo.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena, me encanta cuando hablas de cuestiones relativas a los discursos y la influencia de filtrar y tenér espíritu crítico. Es lo que a mí me sugiere.

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  2. Totalmente de acuerdo en todo lo que dices y enhorabuena por cómo lo dices, con tu permiso comparto.

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