domingo, 16 de septiembre de 2012

¡Llevas tres meses escribiendo desgracias!

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"¡Llevas tres meses escribiendo desgracias!

Esta es la frase que, a modo de saludo, me propinó uno de los muchos amigos y amigas con los que me encontré en la manifestación de Madrid.

Es verdad. No me había dado cuenta. Pensándolo mejor, puede que sí, de hecho lo último que escribí era un poema, no es que sea poeta, bueno, nunca creí que pudiera serlo, pero necesité decir las cosas de otra manera, sentí la necesidad de gritar de otra forma.

En una conversación imaginaria con mi amigo y conmigo mismo me digo que vale, que está bien, que por más que la actualidad me llevaría a comentar eso que El Mundo dice de que me "acarrearon" a Madrid; o lo que otros opinan, con poco fundamento, respecto a quien pagó el viaje y supongo que el bocata y la cerveza (sí, los protestones bebemos cerveza después de las manís); o eso de que el Gobierno de Aragón se va a gastar 5.000 € de vellón o de vergüenza, en una bandera para la Guardia Civil, me voy a contener. 

Voy a volver por donde solía y recomendaros un libro. Un libro y un autor magníficos, para leer pausadamente, para disfrutar cada página. Es muy posible que sea eso lo que necesitamos, un poquito de belleza, un poquito de calma, un bálsamo para nuestra maltratada mirada.

Una forma de resistencia es un libro bello, con una escritura bonita, tan bonita que su lectura nos levanta por encima del asfalto que pisamos. Está compuesto de trocitos de unas tres páginas de extensión en los que Luis García Montero toma los objetos que inadvertidamente nos acompañan en el transcurrir de la vida para, con esa excusa, compartir con el lector unas reflexiones que no te dejan indiferente.

Y ya que las cosas buenas, como el vino, se catan antes de comprarlas, os dejo unas breves pinceladas para que las ganas incontenibles os lleven a leer la versión completa. 
Portada del libro.

"Alguien con capacidad de mirar atentamente al otro, es menos dócil, más peligroso que un conspirador profesional"
"Las verdades del barquero, a cierta edad, se vuelven borrosas si nos acercamos demasiado a ellas, pierden aristas, perfil, nitidez, osadía, y hace falta buscar con cuidado una mirada recompuesta, unos cristales que nos permitan redondear las letras con nuestros ojos"
"Sólo cuando empezamos a perder las gafas nos atrevemos del todo a mirar dentro de nosotros mismos, para ver la rebeldía que hay agazapada en el interior de las rutinas, o el espíritu conservador que se esconde en algunas disidencias"
"Somos una lista de precios, una moneda al aire. Y no tenemos derecho a quejarnos del diablo cuando se aprovecha de nuestra bajeza, de nuestra estupidez, de nuestra indignidad. Lo que más me asusta de los compradores es la confianza que tienen en su idea infalible de la realidad. Consideran que el mundo está habitado por seres dispuestos a venderse. Sus razones tendrán. Y sus preocupaciones"
"No es lo mismo defender la libertad individual que negarse a pensar en las ilusiones colectivas" 

Y ahora una de mis favoritas
"Conviene que seamos leales con los recuerdos que nos atan al futuro. La memoria se parece más a una partitura que a un desván" 
Siempre he considerado que el trabajo en los Servicios Sociales necesita de la visión del poeta, la belleza que sobre la vida aporta el literato. En medio de las dificultades de la vida diaria de las personas se encuentra la belleza. La belleza de la dignidad humana, del esfuerzo por vivir una vida mejor.

El trabajo en los servicios sociales, si es auténtico, es bello. Siempre he pensado que la ética es la estética del compasivo y que en la pelea por la justicia se encuentra tanta belleza como en los amaneceres más resplandecientes. Leer cosas bellas, como este libro de García Montero, nos entrena para descubrir la belleza que todos los días tocan nuestros dedos, aunque, a menudo, sea en la miseria del alma y de la realidad humana.

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