martes, 4 de septiembre de 2012

Leer a Tony Judt

Imágen del Tony Judt
Este blog comenzó dedicando más espacio a los  comentarios de libros que a las reflexiones. En los últimos meses, quizá  debido a los acontecimientos, me he dejado llevar por  lo que me estaba apretando en los zapatos de lo emocional. Pero, claro, no todo son apreturas.

La mayor parte de lo que escribo surge porque antes he leído a otros. Unos libros y unos autores que acaban siendo parte de la vida cotidiana y que te explican no sólo lo que vives sino también lo que eres. En esas lecturas surgen los hilos que luego necesito trenzar en este blog, así que porqué no contar aquí alguna de mis historias con ellos. Esta entrada se la voy a dedicar a Tonu Judt.

Las casualidades siempre aparecen en las historias sobre libros y lecturas. En este caso, como si esta historia perteneciera al género romántico, me encontré con una portada y tuve un flechazo "Algo va mal" ¿Cómo no iba a leerlo? Ciertamente algo iba mal cuando se publicó allá por 2010. Además, el índice era más que  tentador, había que lanzarse a la aventura.

Ya se sabe, el roce hace el cariño y el flechazo, página a página,  se convirtió en enamoramiento. Esa relación, que con los libros siempre es temporal aunque siempre te queda el recuerdo, me dejó  inquietudes y la necesidad de seguir dándole vueltas a una idea que no me ha abandonado desde entonces: si la socialdemocracia tiene futuro tiene que abordar el problema del miedo.

Me quedé, evidentemente, con el nombre del autor y seguí a lo mío, que es lo que hacemos todos los lectores porque no nos queda otro remedio. Al fín y al cabo vivimos en mundos paralelos que sólo ocasionalmente constituyen uniones temporales. Eso sí, en el caso del lector la relación es interesada, siempre saca algo. Y en el de los escritores. ¡Vete a saber porqué escriben!

Pasó el tiempo. Buscaba algo que me explicara algunos aspectos concretos de la historia del siglo pasado. Le pregunté a mi librero de cabecera en la librería Cálamo de Zaragoza.  No se vosotros pero a mí un librero de cabecera me parece algo así como imprescindible. ¿Cómo vas a ir por el mundo sin librero de cabecera? Si caes en las garras de los despachadores de libros te pierdes una parte imprescindible del trato con los libros. Necesitas una celestina. Ya se que muchas veces ya sabemos lo que queremos y cómo conseguirlo. Pero a veces necesitas un correveidile que te haga el trabajo sucio y te lo ponga en bandeja.Y eso me pasó con  Postguerra. Una historia de Europa desde 1945, (editorial aquí). Claro, sus dimensiones asustan. 920 páginas prometen una relación que puede ser algo más dilatada de lo que solemos buscar. Vale que Judt fuera estupendo pero 920 páginas ...

A ver si mi celestina me iba a fallar. No me falló. Me entusiasmó. No suelo leer libros de historia y huyo de la novela histórica como de la peste (cosas mías) pero este no hizo otra cosa que sorprenderme. Me sorprendió lo que no conocía de nuestra historia reciente, me sorprendió lo que había vivido y había olvidado y me sorprendió descubrir la cantidad de cosas que hemos vivido y que no había situado ni en su contexto ni en su significación.

No se vosotros pero yo fui uno de esos niños que, en el "cole", cuando nos acercábamos a los años más recientes de la historia veíamos como los temas se alargaban en el tiempo y nunca llegábamos a las cercanías de lo que vivíamos, cosas de la dictadura. Después no me había dado por recuperar el tiempo perdido en este aspecto, tampoco me parecía para tanto, nunca había leído una historia que comenzara en 1945 y menos que llegara hasta 2005. Vamos, hasta anteayer.

Postguerra se puede leer a cachitos para que no empache. De entre las muchas cosas destacar una que creo básica para entender la Europa de hoy y de ayer: El este existe. Si no entendemos la historia del siglo XX del este de Europa no podremo reconstruir una alternativa de izquierdas que de respuestas al siglo XXI europeo.

Me parece que me estoy alargando demasiado, pero es que las historias de amor son así, que en el fondo no acaban nunca.

Deciros para acabar que he seguido leyendo a Judt, comentar todos los libros aquí sería demasiado prolijo, pero no me resisto a comentaros el último: Pensar el siglo XX. Un libro en parte inesperado aunque se había anunciado su publicación con anterioridad. Un libro póstumo. Un libro fruto de las conversaciones con otro historiador, Timothy Snaider, que es quien lo acaba escribiendo. Unas conversaciones que se transcriben, y que muestran un Tony Judt más personal. 

El libro repasa su trayectoria humana pero está trufado de opiniones y reflexiones muy valiosas. Quizá una de las más representativas es que no podemos encarar el siglo XXI, nuestro futuro, sino repensamos lo que nos ha pasado en el siglo pasado. 

Judt es uno de esos autores que no puedes saltarte para entender el mundo actual. Puede que no estés de acuerdo en todo, ¿Acaso lo estamos con alguien? 



2 comentarios:

  1. Gracias por tus "amorosas" recomendaciones, Joaquín. En cuanto a los libreros de cabecera, creo que los están recortando, como los médicos de cabecera a los inmigrantes. Un abrazo.

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  2. Justo me compré el mes pasado el de "Algo va mal", en cuantito acabe con lo que tengo entre manos (Almudena Grandes), me pongo a ello y te cuento. Muchas gracias!. Nacho

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