domingo, 17 de febrero de 2013

Tras la estela del doctor Shigetô

Kenzaburo Oé
El doctor Fumio Shigetô llegó a su nuevo destino laboral en Hiroshima en agosto de 1945, justo una semana antes del día de la explosión de la bomba atómica
"Estuvo expuesto a la bomba y resultó herido mientras esperaba en la cola del tranvía. Sufrió heridas leves provocadas por el intenso destello: En cualquier caso no pudo guardar reposo como hicieron el resto de las víctimas. En el espacio abierto que hay frente a su hospital, se apilaban cada día miles de cuerpos muertos y allí mismo los incineraban. Tuvo que continuar con su trabajo dirigiendo a los médicos y enfermeras, afectados todos ellos por la bomba, encargados de atender a los moribundos. Por si fuera poco, el edificio del hospital sufrió graves daños. El doctor Shigetô es un hombre de acción, (...) Tuvo que trabajar de forma asombrosa e inagotable durante los primeros días que siguieron a la explosión de la bomba. A pesar de todo, encontró tiempo para estudiar los efectos aún desconocidos de la bomba atómica"
Estimado lector. ¿Te imaginas la situación, la experiencia? Absolutamente arrolladora. La Hiroshima de la bomba es una de esas fronteras traspasadas por el género humano durante el siglo pasado. Hiroshima  nos pone ante algunas de las preguntas más significativas sobre quienes somos y quienes queremos ser, tanto individual como colectivamente. Creo que es una obligación ética y una escuela imprescindible visitar los espacios de horror creados por el género humano.

El texto anterior (el entrecomillado) está tomado del libro Cuadernos de Hiroshima escrito por el premio Nobel de literatura, el japonés Kenzaburo Oé (wikipedia aquí). Cuadernos de Hiroshima recoge una serie de artículos periodísticos redactados por Oé en los años 60 del siglo pasado como consecuencia de sus viajes a Hiroshima. El libro recoge sus experiencias y reflexiones. 

Oé escribe reiteradamente sobre la figura del doctor Shigetô en la mayor parte de los artículos que componen el libro y que fueron escritos a lo largo de varios años (de 1962 a 1965). Está claro que esta persona causó una honda impresión en nuestro autor. No le faltan motivos para ello. 

Creo que el doctor Shigetô y su actitud ante la desgracia de la bomba atómica, es un ejemplo para todos los profesionales de los diferentes sistemas de protección social: sanitarios, sociales, educativo. En realidad para todo aquel que vea en la actitud de esta persona un modeló ético de referencia.

Pero sigamos dando datos de la figura de Shigetô utilizando las propias palabras de Oé
"Cuando Hiroshima fue atacada por la radiación, la plaga de la era moderna, la ciudad no estaba preparada para afrontarla. Desde aquel día el doctor Shigetô se encerró en ella por voluntad propia. Inmediatamente después del bombardeo atómico, él, al igual que muchos otros médicos, socorrió a los heridos y comenzó a luchar contra las consecuencias producidas por aquella extraña bomba(...)
El doctor Shigetô asumió la inmensa responsabilidad que suponía intentar paliar el sufrimiento en Hiroshima durante los últimos veinte años. ¡Qué tenacidad la suya! A pesar del esfuerzo realizado, en ningún momento durante esos veinte años los médicos han tenido la sensación de tener un control completo sobre el mal producido por la bomba atómica. (...) El doctor Shigetô es, creo, uno de esos típicos médicos de Hiroshima que han hecho frente al sufrimiento y continúan luchando contra él con paciencia. Para él la batalla no se circunscribe al terreno de la atención médica; tiene que ver con todos y cada uno de los aspectos difíciles de la vida, incluyendo la política"
Recuerdo que de adolescente  el miedo a un conflicto atómico, que no ha desaparecido en absoluto, hacía que la reflexión ante la barbarie que supuso la detonación estuviera presente en nuestras reflexiones. Superado el conflicto ruso-americano esta parte de la historia de la humanidad ha sido arrancada de nuestro mundo emocional y de nuestras reflexiones.

Ayer tuve la fortuna de acudir a la entrega de los premios Cálamo en Zaragoza, entregados por la librería del mismo nombre (página web aquí). Santiago Auserón, Joaquín Berges y Gervasio Sánchez. Un acto entrañable y emotivo. Hablaron todos los premiados. Pero hubo una frase de Gervasio Sánchez que me ha ha traído a la memoria la experiencia del doctor Shigetô: "En los conflictos la verdad siempre está del lado de las víctimas" 

Creo que esta frase recoge, sin lugar a dudas, el único lugar desde el que profesionalmente se puede trabajar con ética. La actual crisis está dejando muchas víctimas por el camino. Sólo estando de su lado no nos equivocaremos. Cierro esta entrada con una reflexión de Kenzaburo Oé
"La bomba atómica se conoce en todo el mundo, sí. Pero sólo por su poder. Lo que no se conoce todavía suficientemente es la clase de infierno por el que tuvo que pasar la gente de Hiroshima, ni sus sufrimientos, diecinueve años después del bombardeo, derivados de las enfermedades provocadas por la radiación."
Curiosamente las víctimas suelen ser la grandes olvidadas de todos los conflictos y sin embargo es el espacio desde el que descubrir muchas de las verdades de la vida humana. 

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