lunes, 25 de febrero de 2013

¿Hacia dónde camina el Sistema de Servicios Sociales? La igualdad de resultados debe ser nuestro objetivo.

El conjunto del Estado de Bienestar se encuentra en una especie de "estado de sitio". Poniéndonos algo dramáticos, tal vez no tanto, estamos seriamente rodeados por aquellos que lo quieren demoler, en la mayor parte de las ocasiones con disimulo y cada vez más sin ningún tipo de recato. Y en este contexto hay que destacar que los que nos rodean tienen  mucho, mucho poder, no sólo político, también y sobre todo, económico y mediático.

En ese mismo marco el Sistema de Servicios Sociales español, que había cogido alas gracias a la Ley de Dependencia -es una de las tesis de El Cuarto Pilar- está seriamente amenazado. Ya lo he comentado en otras entradas anteriores: La demolición controlada de la Ley de Dependencia, la desaparición del plan concertado, el proyecto de Ley de Administración Local y muchas actuaciones concretas de gobiernos autonómicos y locales, están llevándonos atrás más de 40 años. Esta es una alarma compartida por muchos, pero quiero destacar las opiniones de mis compañer@s de la blogTSfera Nacho Santás (aquí), Pedro Celimendiz (aquí).
De cualquier manera esta entrada la escribo no por esto, que ya he reiterado suficientemente, sino porque tengo la sensación de que en nuestro propio ámbito están comenzando, también, a surgir algunas amenazas internas, quizá fruto de la desazón y la confusión del momento. Estoy comenzando a escuchar frases, preguntas y reflexiones que critican no la demolición del Sistema sino al Sistema mismo, planteando que ahora estamos pagando la forma en que lo estábamos construyendo y proponiendo que debe ser construído desde otro paradigma, aunque no alcanzo a comprender cual pueda ser.

He tenido la sensación de que esa reflexión es fruto -al menos en parte-  de un cierto enfrentamiento teórico -que nunca he comprendido ni compartido- entre las tareas del trabajo social y el Sistema de Servicios Sociales. He llegado a escuchar cómo se achaca a las estructuras del sistema las ineficacias o ineficiencias de nuestras tareas profesionales.

Soy de la opinión contraria, nuestro problema es que necesitábamos más y  no menos Sistema de Servicios Sociales, que esta era demasiado débil y no demasiado fuerte. No se si con esta entrada estoy abriendo un debate o simplemente es una impresión mía con poco fundamento. De lo que estoy seguro es de que sólo una fuerte estructura organizativa de carácter público puede garantizar, por un lado los derechos de ciudadanía de las personas, por otro el espacio público necesario para que se produzca una adecuada convivencia social y finalmente unas posibilidades de desarrollo de los proyectos singulares de cada una de las personas, grupos y comunidades.

Creo que hay que trabajar para estar en condiciones de volver a levantar lo que están destruyendo. Seguramente será necesario levantarlo mejor de lo que es y de lo que ha sido. Creo que podemos corregir errores cometidos y que será necesario adaptarlo y actualizarlo de acuerdo con las nuevas condiciones sociales en las que se tenga que desarrollar. Pero de lo que estoy seguro es de que necesitamos un Sistema, una estructura y una Estado de Bienestar que garanticen derechos de ciudadanía para evitar que seamos súbditos, para garantizar nuestra libertad. Comparto que el Sistema a construir debe ser mejor y más fuerte de lo que era, pero creo en la necesidad de más Estado y de más estructuras y no menos.

Creo que la  clave de la construcción del Sistema, ahora y en el futuro, tiene un importante contenido de carácter ético y político. El Sistema debe orientarse hacia la concreción práctica de los valores de la Modernidad. En este caso la igualdad, que debe ser entendida no como el resultado de una carrera sino, en el caso de los sistemas de proteccion social, como igualdad de resultados. Si los sistemas del Estado de Bienestar no se orientan hacia la consecuención de la igualdad de resultados mínimos de todos los ciudadanos, no estaremos cumpliendo cabalmente las funciones que deben ser propias del Estado Social.

En España el modelo en este sentido es nuestro propio sistema de salud. En este sistema -quizá ahora lo están atacando con saña por esto mismo- todas las personas que entran son tratadas por igual e independientemente de sus condiciones personales y sociales, el único objetivo del sistema es curarlas. Y se hace todo lo posible para conseguirlo

Ese es justo el valor que guía al sistema educativo finlandés, como ya señalé en la entrada dedicada a un libro que lo describe y que puedes consultar aquí. Este sistema, ahora popularizado por Jordi Evole, y que debería ser nuestra envidia, se basa en esta manera de interpretar el valor de la igualdad. En Finlandia no hay fracaso escolar porque el objetivo del sistema es conseguir que todos los niñ@s, absolutamente tod@s, alcancen los objetivos educativos planteados. Entienden que eso es un objetivo de Estado, que no se pueden permitir el lujo de no conseguirlo. También es cierto que tienen una sociedad con unos valores sociales que la mantienen mucho más cohesionada que la nuestra. ¿Deberíamos aprender algo de esto?

El Estado de Bienestar español, el de Servicios Sociales en particular, debería plantearse este objetivo. Si queremos ser verdaderamente una comunidad, una sociedad, simplemente decente, no podemos dejar a nadie atrás y debemos facilitar que todos alcancen unos resultados mínimos.

En conclusión: necesitamos más sistema, no menos.

5 comentarios:

  1. Joaquín, tu entrada me resulta muy sugerente. Comparto en general las sensaciones que describes en ellas, en especial que los t.s. hemos atribuido muchas de nuestras carencias a dificultades estructurales del sistema. Nos ha faltado autocrítica en algunas ocasiones. Lo que es un poco más ajeno en mi experiencia son esas críticas y amenazas internas al Sistema de Servicios Sociales. Te agradecería que las desarrollases y concretases un poco más, pues creo que debemos contraargumentarlas. Saludos.

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    1. Asumo el reto Pedro. De momento son sensaciones, frases escuchadas aquí o allá. Creo que puede ser muy polémico, pero intentaré en una próxima entrada concretarlo algo más. De momento decir que creo encontrar un punto de encuentro entre las posiciones ultraliberales y las de algunas personas que se mueven en los movimientos más críticos en torno a la idea de la sociedad del bienestar contrapuesta a la del Estado de Bienestar. Lo desarrollaré.

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  2. Muy buena. La firmo, y estoy contigo en que en ocasiones, se escucha un discurso crítico alejado de la autocrítica. Es más, cuando se hacen propuestas, a veces recibes una contestación que coloca la solución "fuera" de uno mismo (luego criticamos a los usuarios si lo hacen), cuando hay muchas cosas que tienen que modificarse desde el propio profesional.

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  3. Valores, mision, objetivos, estructura.... Se necesita un Sistema para lograr la integración Social????? O se puede lograr transversalmente desde otros sistemas. (salud, vivienda, educación....????

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    1. La respuesta necesitaría mucho más espacio. Pero dejo algunas breves ideas. El sistema de servicios sociales no es el sistema de la integración social, al menos no únicamente y ciertamente todos los sistemas de protección se encargan de integración social, es todo el Estado de Bienestar. Es mucho más, se ocupa de elementos que no cubren el resto de sistemas, que los profesionales de los otros sistemas sienten que están sin cubrir y no son suyos.

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