martes, 15 de julio de 2014

El espíritu de la Ilustración. De Tzvetan Todorov

En El cuarto pilar señalaba que una de las causas de la actual crisis del Estado de Bienestar, en realidad de la crisis económica, se podía encontrar, a mi juicio, en una crisis de los valores de la Modernidad. Señalaba que estos habían visto modificado sus contenidos a través de una nueva interpretación de los mismos que en realidad nos devolvía a una situación pre-moderna.

Esta premisa era fundamentalmente una intuición. Desde entonces he sentido la necesidad de documentarla, de continuar la reflexión dedicándome a estudiar, leer y escribir sobre el origen y contenido de estos valores.

En esta búsqueda me he encontrado con un librito muy interesante, fácil de leer, 132 páginas de texto con letra grande, publicado por Galaxia Guttemberg (página web aquí). Su autor es Tzvetan Todorov, al que ya he reseñado en este blog y del que me suele gustar su prosa y su claridad de exposición.

El espíritu de la Ilustración es un ensayo sobre este periodo del pensamiento occidental y que está en el origen de nuestra forma actual de entender el mundo y la vida. Una visión interesante de un periodo que como señala el autor ya en las primeras páginas no lo fue de consensos sino de debates intensos. Un periodo que abrió la obligación de enfrentarse a la realidad desde el uso de la razón y la argumentación sin aceptar verdades dogmáticas, ni siquiera las del propio pensamiento ilustrado. Un periodo que da forma a cuestiones que siguen siendo centrales en nuestro pensamiento: la autonomía del ser humano, la posibilidad de llegar a establecer postulados universales y la necesidad de darle forma a la búsqueda del fin último de nuestra especie que es la felicidad. 

Autonomía, emancipación, laicismo, verdad, humanidad, universalidad son los conceptos en torno a los que se estructura el desarrollo de un libro que aborda también los rechazos y desvíos: el cientifismo, el individualismo, la desacralización radical, la pérdida de sentido el relativismo generalizado. Por último se dedica a analizar la vinculación y deuda que la idea de Europa mantiene con esta raíz de su ser esencial.

Me quedo con el último párrafo del libro en forma de conclusión de su contenido y de esta entrada de blog:
"Cuando preguntaban a Kant si vivían ya en la epoca de la Ilustración, en una época realmente ilustrada, contestaba: "No, pero sí en una época en vías de ilustrarse" Esa sería la vocación de nuestra especie: retomar cada día esta labor sabiendo que es interminable"

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