jueves, 3 de julio de 2014

¿Rebajas fiscales?

Uno de mis autores favoritos, George Lakoff, dedica sus libros a analizar algunos de los procesos fundamentales en materia de comunicación política. Entre otras cosas sus libros explican las claves del éxito del lenguaje neoliberal para justificar las medidas políticas de los gobiernos que siguen esta filosofía politica.

Uno de los elementos que Lakoff ejemplifica con maestría tiene que ver con la fiscalidad. 

Las palabras que se utilizan para hablar de este ámbito son: carga fiscal, esfuerzo fiscal, obligación fiscal, impuestos (y muchas otras similares). Las hemos oido tantas veces que no nos damos cuenta. Vuelve a leerlas despacio. Son metáforas que implican un contenido negativo. Estamos nada menos que ante un "impuesto" (algo a lo que somos obligados), una carga, un esfuerzo, algo que cuesta. Algo que no nos gusta. Son palabras que se remiten continuamente a un marco cognitivo neoliberal: la intervención del Estado nos resta libertad. Por lo tanto es negativo y, por lo tanto, cualquier noticia relativa a la disminución de los impuestos se presenta como positiva. Por eso se habla de "rebajas fiscales" (justo ahora que llegan las rebajas de verano, algo que siempre vemos como positivo, pagamos menos). Se habla de disminución de la "factura fiscal" (siempre que te rebajen una factura es positivo), de alivio fiscal, etc.

El ámbito progresista ha asumido este lenguaje sin rechistar, sin capacidad de inventiva para pensar y hablar de este asunto desde otra perspectiva. Como señala Lakoff por eso nos resulta tan difícil explicar nuestro punto de vista. ¿Cómo vamos a explicar con estas palabras, en medio de este marco cognitivo, que los impuestos son imprescindibles para sufragar el Estado de Bienestar, una convivencia que nos lleve a la cohesión?

Hace unos días un buen amigo, hablando precisamente de esto, ponía el dedo sobre la yaga y me decía ¿Por qué no hablamos de contribuciones en vez de utilizar la antipática palabra impuestos? Contribución es un término que está también en el acervo popular, que se ha utilizado tradicionalmente para hablar de este ámbito. Estamos contribuyendo al bien común, a la parte de obligaciones que comporta el hecho de ser ciudadano. Entre todos nos cuidamos de todos. Todos contribuimos al bien común porque somos una comunidad. Si no hacemos contribuciones, si no aportamos algo a la caja común no podremos construir nada como país. En realidad no hay mayor patriotismo que el de quien construye un proyecto común con sus compatriotas. ¿Podemos construir algo sin aportar, sin poner de nuestra parte? Es más ¿Podemos ser libres sin una estructura colectiva que garantice unos mínimos de protección social que impidan que los poderosos se nos coman por los piés? Las contribuciones fiscales son la garantía de nuestras libertades.

La cosa, como podrás imaginar, da para mucho más. En estos días en los que se está debatiendo sobre fiscalidad me ha parecido que este punto de vista, algo distinto al que estamos acostumbrados a pensar, puede resultar interesante. Tenemos la obligación de pensar en el marco cognitivo en el que queremos inscribir nuestros discursos, nuestras propuestas y en este caso creo que el marco tiene que ver con el bien común. La rebaja de las contribuciones a la caja común nos impiden construir un proyecto de país. Ni más, ni menos.

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