lunes, 8 de abril de 2013

Historia para leer y pensar. Comentario de dos libros de Julián Casanova

La casualidad quiso que el historiador Julián Casanova (wikipedia aquí) acabara dándome clases de Historia Contemporánea allá por los primeros años 80 del siglo pasado. Yo estudiaba 3º de Filología Hispánica y la asignatura, una cuatrimestral, formaba parte del currículum de la carrera. Debía darnos clases otro profesor pero, finalmente, por esos azares tan frecuentes, recaló en el aula el profesor Casanova. La experiencia me resultó arrolladora. Fueron unas clases inolvidables. Supongo que será algo exagerado pero no me movería mucho de la silla a la vez que intentaba recoger en los apuntes el máximo contenido posible. Si no recuerdo mal (dicen los científicos que estudian la memoria que tendemos a recrearla y reinventarla) se centró en la historia del movimiento obrero europeo. Desde entonces sigo con interés sus escritos, artículos y últimamente he leído sus dos últimas publicaciones.

Hace un año asistí a la presentación, en una absolutamente abarrotada sala del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, del libro Europa contra Europa 1914-1945 (enlace editorial aquí), presentado por Almudena Grandes. El acto resultó vibrante. Adquirí el libro en el stand de la librería Cálamo (página web aquí) y lo leí con absoluta fruición. Pensé en comentar el libro en este blog pero, posiblemente arrastrado por otros comentarios y textos o quizá porque me parecía que la temática se alejaba excesivamente del tema central de este blog, no lo traje hasta estas líneas.

Pago ahora esa deuda. El libro se lee muy fácilmente, de 258 páginas, letra grande y tamaña mediano, está magníficamente editado por la editorial Crítica.

Después de un año de su lectura, la idea principal que me quedó y que me merodea por la cabeza es
que el texto desmiente completamente esa idea tan extendida de que la guerra civil española era un proceso exclusivamente nacional, fruto de nuestra particular excepcionalidad histórica como nación, al margen de las corrientes de la historia europea, una idea muy del gusto del franquismo que aún habita entre nosotros. Julián Casanova desmonta a lo largo de libro este error de apreciación. España tanto entonces como ahora forma parte, plenamente, de la historia europea y nuestro conflicto no fue otra cosa que un episodio de un conflicto europeo primero y global después, entre varias corrientes y fuerzas políticas. Europa se encaminó tras la Primera Guerra Mundial hacia una cultura del enfrentamiento cuyas consecuencias desembocaron en el segundo conflicto mundial.

A lo largo de esas páginas el profesor Casanova va desgranando los principales procesos históricos que desembocaron en una Europa absolutamente destrozada tras esas décadas de nuestra historia.

Hace tan sólo unos días compré y acabé de leer España partida en dos. Breve historia de la guerra civil española (página editorial aquí). Nuevamente otro estupendo libro divulgativo. Soy consciente, porque a menudo he escuchado a amig@s de todas las edades, del cierto cansancio que provoca en muchas personas este tema y a la vez, soy igualmente consciente, de que es un periodo del que muchísimos conciudadan@s desconoce casi todo. 

Durante muchos años se echó tierra sobre este periodo de nuestra historia y se expresaba la imperiosa necesidad de pasar página, no volver sobre estos acontecimientos, la necesidad, incluso de olvidarlos, primero obligatoriamente y después por conveniencia. Sin ir más lejos los que tienen mi edad saben perfectamente que el estudio de la Historia nunca se adentraba demasiado en el siglo XX, incluso una vez fallecido el dictador. Posteriormente fuimos testigos de cómo el proceso de transición se produjo en medio de la sensación generalizada de que "era mejor no menear el asunto" y que "agua pasada no mueve molino"

En los últimos años se han producido al menos, son los que me resultan más llamativos, dos procesos. Uno primero de justificación histórica del golpe militar que condujo a la Guerra Civil y el menosprecio del posterior periodo de terrible represión política y uno segundo de intento de recuperar esa parte de nuestra memoria silenciada y la reivindicación de la recuperación de la memoria histórica no con ánimo revanchista sino como mera recuperación del conocimiento objetivo de los hechos acaecidos, no sólo durante el conflicto armado sino también en los largos años posteriores en los que continuó la eliminación física y psicológica de los vencidos.

Sensación de que ya nos lo sabemos y voluntad de olvidar esa parte de nuestro pasado son, pués, dos características muy extendidas, a la hora de analizar ese periodo tan influyente de nuestra historia.

Es posible que muchos de los lectores de este blog ya hayan profundizado en este tema. Yo mismo he leído varios volúmenes sobre ese periodo de nuestra historia, sin embargo siempre hay datos novedosos y puntos de vista distintos. El libro objeto de esta reseña aporta una visión que me parece objetiva, una característica que por más que se empeñen algunos, nunca debe ser sinónimo de equidistante. La equidistancia puede ser, y a menudo lo es, una postura propia de quien ya ha tomado partido y quiere ocultarlo bajo una capa de aparente alejamiento científico de la realidad. 

El libro, publicado igualmente por Crítica, tiene las mismas características formales que el anterior y tiene 242 páginas.

De entre todo el texto voy a destacar para finalizar la entrada una frase que me ha llamado especialmente la atención y que, si no me arrepiento por el camino, comentaré en una próxima entrada porque encuentro que su contenido tiene una amplia relación con alguno de los procesos que estamos viviendo en la actualidad. El general Queipo de Llano declaró en noviembre de 1936, cuando la limpieza de ciudadan@s vinculad@s a la República iba ya muy avanzada, lo siguiente: "España no podrá reconstruirse mientras no se barra a escobazos a toda la canalla política"

En conclusión: Dos libros muy recomendables para analizar un periodo de la historia europea y española que sigue teniendo una amplia influencia sobre nuestra vida actual. Como ya dije en una entrada anterior: "Hay que estudiar historia porque somos historia"

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