miércoles, 2 de octubre de 2013

Del color de la leche. Una novela de Nell Leyshon.

Nell Leyshon
Ya sabéis los lectores de este blog que de vez en cuando dedico una entrada a alguna de las novelas que más me han gustado, que creo que tienen contenido y que van más allá del puro entretenimiento; que se leen con gusto, incluso con mucho gusto, pero que no te dejan indiferente; que recuerdas después de pasado un tiempo. Es el caso del libro que ocupa este comentario: Del color de la leche de Nell Leyshon. 

La autora crea su obra alrededor de un personaje central que atrapa inmediatamente tu interés: Mary, una muchacha de quince años que vive su previsible existencia en la campiña inglesa en el año 1830. Una muchacha que sufre una discapacidad y que manifiesta una profunda fuerza existencial pese a las circunstancias. Una vida dura, caracterizada por un trabajo manual y agotador que se desarrolla, indefectiblemente, todos los días, de sol a sol. El único cambio que modifica la rutina diaria tiene que ver con el avance del año climatológico y la sucesión de las estaciones. El tiempo cobra una dimensión distinta, premoderna, apegado al ritmo cadencioso de la naturaleza. Un mundo previsible, absolutamente predecible y brutal sin acabar de parecerlo.

Tuve la fortuna de asistir hace unos días en la librería Cálamo de Zaragoza a la presentación del libro (recomendación lectura blog cálamo aquí) y poder escuchar de boca de la autora alguno de los misteriosos procesos que se esconden en el proceso de creación literaria, al menos los que tienen que ver con este libro.

La autora explicaba cómo la fuerte e intensa protagonista de la novela le va revelando la propia historia mientras la va escribiendo. Por lo tanto primero fue el personaje, quien cobra vida propia casi desde el principio eligiendo, en la práctica, su propio camino a través del proceso de escritura. Mary es un personaje poderoso, sencillamente carismático, injustamente determinado por unas circunstancias ante las que se revela y rebela a la vez que parece que se doblega ya que las asume con inusitada naturalidad.

Mary sorprende por su talento natural para decir verdades como puños de una forma inesperada, unas
Portada del libro
verdades que desmontan, con una sinceridad que resulta simpática y sorprendente, las dobleces e hipocresías que caracterizan la vida social burguesa en la que se envuelta a lo largo de su peripecia vital y, en cierto modo, la nuestra propia que la observamos como lectores, que descubrimos con frecuencia como la sonrisa nos viene a la boca al ver cómo sus interlocutores de ficción resultan desbordados por sus reflexiones y respuestas.

Formalmente la novela está escrita por la propia muchacha, una vez que ha aprendido a leer y escribir. En este sentido es una narración retrospectiva que explica una vida y los porqués de las circunstancias que han llevado a Mary a dar cuenta de su verdad.

Estamos ante una historia situada hace casi doscientos años, pero resulta profundamente universal. Uno de los elementos protagonistas del relato, y que permite esa capacidad de conexión con todo tipo de lectores, es la rígida tela de araña social en la que se desarrolla la historia y que muchísimas personas, si no todas,de una forma u otra, encontramos a lo largo de nuestra vida. El de la protagonista de esta novela no deja de ser extremo, pero hay muchas peripecias vitales actuales que no dejan de estar caracterizadas por unas aplastantes circusntancias sociales. Los que nos dedicamos al ámbito de los Servicios Sociales podremos encontrar no pocos ejemplos, que salvadas las distancias, se verán retratados en la experiencia de Mary.

Llama también poderosamente la atención  el prólogo, obra de otra autora, esta vez mexicana, Valeria Luiselli, que claramente sorprende con tres páginas de una fuerza narrativa y expresiva innegable.

El libro es un bello regalo de la editorial mexicano-española Sexto piso (web aquí)

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