jueves, 17 de octubre de 2013

El Minotauro en su laberinto

Escuchaba ayer el programa de radio que Angels Barceló dedicó al   día internacional para la erradicación de la pobreza (por cierto es hoy jueves 17 de octubre) y hubo algo que creo que necesito traer a este blog. (Si quieres escuchar el programa de radio lo tienes aquí)

Angels entrevistó (entre otros) a varias personas que viven, con sus familias, con menos de 300 euros al mes (cobran el subsidio de 426 pero una parte del mismo está comprometida antes de ingresarlo). Hubo una pregunta, en especial, que, para mí, destacó entre todas.

- ¿Le ves salida a tu situación?
(silencio largo)
- No.

El silencio te cortaba el alma y sabías o intuías, lo que iba a contestar el entrevistado. Es lo mismo que vengo oyendo y diciendo en los últimos meses. No vemos salida.
Por eso he ido a parar al mito del Laberinto, al Minotauro. Estamos encerrados y no vemos salida. No acabamos de entender lo que sucede y si lo entendemos no sabemos como resolverlo. Es como si hubieran abierto la Caja de Pandora, pero de ella hubiera extirpado previamente la esperanza.

Ya señalaba hace unas entradas que ando leyendo Vidas desperdiciadas de Zygmunt Bauman. Lo tengo sobre la mesa, colocado en un atril junto al ordenador en el que escribo esto. El rostro de la foto me mira, interrogativo. Es el rostro del minotauro, de uno de los millones de minotauros que estamos encerrados en el Laberinto. 

En el mito clásico se pìntó al Minotauro como un ser horrendo que se alimentaba de carne humana. Es lo que están haciendo ahora con todas las víctimas del austericidio, criminalizarlas, aplicarles la máquina del fango a la que me he venido refiriendo en varias entradas del blog. Un día tras otro nos señalan con el dedo acusador, comedores de carne, medio millón de parados indeseables que cobran en negro, miles de perceptores de rentas básicas que ocultan datos y defraudan...

En 1949 Julio Cortázar le dió la vuelta al mito clásico, en una obra de teatro que se titula Los reyes, el autor franco-argentino, rompiendo los moldes de la leyenda, escribió un relato en el que el Minotauro era la víctima y los reyes que lo encierran y acaban con su vida los opresores. Me gusta esta versión del cuento. Como vengo defendiendo el neoliberalismo lleva 30 años dándole la vuelta al relato en el que se fundamenta el Estado de Bienestar, incluso el Estado Democrático. Para recuperar el espacio habrá que darle la vuelta a los relatos.

El objetivo político ineludible de los próximo decenios es salir del laberinto ultraliberal, construir un hilo lo suficientemente fuerte como para sacarnos de prisión. Creo que el objetivo del combate no es la lucha contra la pobreza o, al menos, no únicamente, es la lucha contra la desigualdad y la injusticia social. La pobreza es escandalosa, pero su origen es la estructura de esta sociedad que tiene cada vez más ricos, y unos ricos cada vez más ricos; esta es, desde mi punto de vista, la verdadera piedra de toque del problema. Un problema que como una cuerda tiene dos cabos. Si hay pobres es porque hay ricos. Eso es lo escandaloso, eso es lo que hay que remediar.: las terribles desigualdades sociales y la insensibilidad hacia el sufrimiento ajeno. Un sufrimiento que no se puede combatir exclusivamente con buena voluntad y apoyos puntuales, requiere de una modificación sistémica.

En una sociedad decente la riqueza se produce para el beneficio del común, los que nos metieron en el laberinto son de la opinión de que la riqueza es para ellos. Mientras estemos encerrados y nos creamos monstruosos no podremos hacerles frente.

MATERIALES COMPLEMENTARIOS

Video que narra la diferencia entre los relatos clásico y Cortazar (en menos de 2 minutos)



Video en el que Cortazar cuenta su versión del Minotauro (2 minutos



2 comentarios:

  1. Qué pena que el mito que mejor refleje esta situación sea la del Minotauro: monstruo ignominioso encerrado, echado del mundo, menospreciado y humillado por los "valientes hombres de bien".

    Felicidades por la entrada.

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    1. Gracias por tu comentario. Digamos que a la manera de Cortázar para mí el Minotauro no es el monstruo, los monstruos son los que lo encerraron y los que lo matan. Sigo el hilo del relato al que se le ha dado la vuelta. Los mitos los cuentan y transmiten, a menudo, para asentar las posiciones de los poderosos. La fuerza del relato de Cortázar es que le da un nuevo punto de vista al mito. El laberinto fue construído para reprimir al distinto, al poeta...Bueno, seguiré con el asunto en otras entradas porque el mito da mucho de sí como paradigma de la situación actual.

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