viernes, 18 de octubre de 2013

El Rey Minos gobierna sobre el mundo con indiferencia


fotografía que ilustra las declaraciones del Sr. Botín
Ayer, día internacional para la erradicación de la pobreza, uno de nuestros ricos más notorios, el Sr. Botín, (digo nuestro porque compartimos nacionalidad aunque como veréis no intereses) hizo unas declaraciones que prefiero calificar de sorprendentes por eso de quedarme a este lado de la ralla. Son estas:

"Es un momento fantástico. A España le está llegando dinero para todo" (noticia en El País aquí)

Aquí me tenéis, pegado a la pantalla del ordenador, frotándome los ojos para ver si he leído bién e intentando entender si está sacada de contexto, si lo que quiere decir es otra cosa, pero va a ser que dice lo que quiere decir. Digamos que el Sr. Botín se suma a la teoría del Sr. Montoro de que somos el prodigio del mundo. De hecho la noticia se produce en este contexto:

  • “Es un momento fantástico porque a España le está llegando dinero para todo, para la Bolsa, la deuda pública y las inversiones directas. Ha habido un cambio drástico de la percepción de nuestro país en el extranjero en los últimos meses. Existe una confianza en España como no se pueden imaginar”, afirmó ante un grupo de periodistas españoles.
  • El banquero admitió que este entusiasmo no se refleja en el paro y en la sequía de crédito. “Es cierto que tenemos un paro del 26%, pero llegarán mejorías. Respecto al crédito lo que puedo decir es que estamos deseando que llegue oferta solvente. A la insolvente no vamos a prestar, que bastante mal lo hicimos en el pasado con el ladrillo”, concluyó.
Lo que parecen afirmar es que España vuelve a ser la bicoca para todos los ricos del mundo, que pueden volver a invertir aquí para forrarse hasta unos niveles inimaginables para cualquiera de los mortales que habitamos estas tierras, mientras varios millones de españoles viven en la pobreza más indignante.

La frase me la regaló un amigo, que conocedor de mi gusto por las frases, especialmente las indignas, me la envió no sin cierto entusiasmo (por el hallazgo, no por el contenido): ¡Esta se lleva la palma! Y ¡Por el Minotauro que se la lleva! Es una frase propia del Rey Minos en medio de su propia indiferencia hacia su medio hijo (en realidad lo era de su mujer), mitad humano, mitad toro. Si no fuera porque ya están lanzadas las candidaturas del premio corazón de piedra, esta debería, sin duda, formar parte de las mismas (información premio El Diario.es aquí). De hecho podemos otorgarle el premio a la frase del año.
Ya decía en la entrada de ayer que hay pobres porque hay ricos. El problema es que los pobres no acaban de percibir que existen ricos y que estos son causantes de su situación, y los ricos, directamente, no ven a los pobres, les resultan invisibles, los han encerrado, de hecho, en un laberinto-cárcel de frases ultraliberales, pensamiento único, toneladas de "no hay alternativa", preocupaciones cotidianas y sensación de sinsalida.

Creo que en nuestra sociedad muchos estamos ciegos, como el Minotauro que no veía porque en el Laberinto no había luz. Y lo que pasa es que aplicamos  a la política y la sociología la teoria de Florentino (el presi del Real Madrid) de los zidanes y pavones. Entre la clase media están los zidanes y los pavones, los ricos-ricos son zidanes (el propio Florentino, el Sr. Botín) y los menos ricos son pavones. Esta forma de ver las cosas nos permiten pensar que todavía estamos en primera división, con nuestro flamante salario de ¿1000- 1500 €? jugando en el primer equipo, junto a los zidanes. Es verdad que ellos se forran, pero preferimos vernos más del lado de los ricos que de los pobres. En este planteamiento sociológico lo que hay es clase media y pobres. Por eso cuando a alguna gente le preguntan en la calle para el programa del Wyoming lo primero que dicen es "Yo soy de clase media"

Los ricos no ven la pobreza desde su indiferencia y los de "clase media" no los queremos ver no vaya a ser que el siguiente seamos nosotros mismos, si sigo en el equipo con los zidanes lo mismo sigo jugando. ¿O no? como dijo uno de "nuestros más insignes intelectuales que se caracteriza por no saber si va o viene". Sólo desde esa invisibilidad y, sobre todo, desde la indiferencia más impresionante, se puede afirmar lo que el Sr. Botín afirmaba en sus declaraciones y que los demás nos quedemos tan anchos con esa y otras frases de similar calado.

En la imagen que encabeza esta entrada, que es la misma que la de la noticia, aparece el Sr. Botín junto al alcalde de la capìtal del mundo: Nueva York, el Sr. Bloomberg (os sonará su apellido porque es el fundador de la compañía de información financiera del mismo nombre) Dos importantes representantes del poder financiero que gobierna el mundo hombro con hombro.

Debe ser cierto que  llega el dinero para todo.... lo que a él le interesa, pero ningún dinero a dónde nos interesa a los ciudadanos, los minotauros, los invisibles, los encerrados en el Laberinto

Por eso, siguiendo mi reflexión torno al mito del Minotauro, creo que el Sr. Botín sería un buen candidato a ocupar el puesto del Rey Minos.
 
El Rey Minos, según el mito clásico, fue hijo de Zeus y Europa. Consiguió el trono de Creta, la ciudad que en esos momentos dominaba el Mediterráneo prometiendo a Poseidón que si le enviaba un toro lo sacrificaría en su honor.

Llegó el toro, Minos quedó prendado de él y decidió sacrificar otro menos perfecto. Poseidón despechado decidió vengarse enviando otro toro del que se enamoró la esposa de Minos, Pasifae. El hijo que nació de la unión de ambos fue el Minotauro.

Un ser que fue horrendo a sus ojos, según la reinterpretación de Cortázar del mito, el poeta, el distinto. Minos le pidió al ingeniero de la época, Dédalo, que construyese el laberinto para encerrarlo, y a partir de ese momento no se preocupó más de él salvo para utilizarse en su interés, un arma psicológica, una amenaza (se dijo de él que devoraba carne humana) para dominar al resto de ciudades, a las que se amenazaba con soltarles al Minotauro para subyugarlas.

En la versión de Cortázar Minos es el símbolo del poderoso, del privilegiado, del opresor, que encierra al distinto, en un laberinto-carcel. Lo cierto es que el poder financiero, representado perfectamente por el Sr. Botín, nos ha encerrado en este laberinto al que no vemos salida, aunque el esté encantado de haberse conocido. Sin duda, su afán de dominar el mundo, no se ve afectado, en estos momentos, por los problemas que nos acucian a los mortales minotauros.

Ayer Iñaki Gabilondo le puso voz a esa vivencia. Os recomiendo encarecidamente que veáis esta entrada de su video-blog: Lo siento amigos, me importáis un pito.


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