lunes, 28 de octubre de 2013

Esclavos de nuestros silencios

Somos esclavos de nuestros silencios
La semana pasada participé en el XX Congreso de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales. Dos días intensos, muy intensos.

Presentamos el 2º Informe sobre el Estado Social de la Nación (enlace para descargarlo aquí) del que soy coautor y en el que, entre otras cosas, damos cuenta del inaceptable aumento de las desigualdades en España, un proceso en el que nos destacamos con respecto al resto de países de la OCDE, un proceso en el que somos, sin lugar a dudas, campeones del mundo. Va a ser eso lo que algunos pretenden convertir en modelo para propios y extraños y de lo que se enorgullecen los que dicen que esto va genial

Con Raúl Burillo, Inspector de Hacienda, analizamos nuestro sistema fiscal, una de las claves ocultas de nuestra desigualdad. Con Esteban Beltrán, de Amnistía Internacional, nos dimos cuenta de que al hablar de recortes nos podemos estar equivocando. La mayoría de estas políticas son, en realidad, violaciones de los derechos humanos, un concepto que nos abre la puerta a otra forma de luchar por la dignidad de las personas. 

La Asociación dió también a conocer los últimos datos en la evolución de la aplicación de la Ley de Dependencia y su práctica demolición, su parálisis y su retroceso. Muchos de esos datos aparecen hoy en el diario El País ("La Dependencia acelera su caída" aquí) También presentamos las consecuencias que para el Sistema de Servicios Sociales va a tener la aprobación de Ley de Reforma de la Administración Local, un auténtico desastre para el Sistema ya que la consecuencia inmediata, que se detecta, especialmente, si se leen los documentos que se remiten a Bruselas y nos los que elabora "La Dirección General de Control de Daños y Narracciones Neoliberales", se advierte que la intención última, si se quiere ahorrar todo lo que se comprometen a ahorrar, no es la privatización de los servicios, sino su supresión.

¿Cual es mi conclusión de estos dos días de trabajo? Dejadme dar, como es habitual, un pequeño rodeo por las frases que nos conforman.

Hay un adagio que pasa por paradigma de la prudencia y del equilibrio, incluso de la inteligencia política: "Somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios". La he oído en múltiples ocasiones y diríase que D. Mariano Rajoy se la aplica en carne propia.

Es un hecho que buena parte de la táctica de la agenda política del presidente se basa en la estrategia de D. Tancredo. Esta suerte del toreo consiste en una estrategia distinta de enfrentarse al astado, en esta ocasión lo que el burlador hace para "torear" es "no torear", simplemente hay que colocarse sobre una peana en el centro del ruedo y quedarse completamente parado (es sabido que el toro acude al movimiento y no al color rojo)

La pregunta pertinente en este caso no es cual es la estrategia del Sr Rajoy ante los problemas sino la nuestra. ¿Utilizamos también la suerte de D. Tancredo para enfrentarnos a la situación actual? ¿Miramos para otro lado? ¿Esperamos a que escampe? ¿Participamos del desastre aplicando a los demás lo que no nos gustaría que nos aplicasen a nosotros?¿Nos quedamos en casa porque entendemos que no hay nada que hacer?

Creo que la única conclusión posible, la más importante, es que, en realidad, somos esclavos de nuestros silencios. Si permanecemos callados y pasivos ante lo que estamos viendo somos corresponsables y cómplices de las violaciones de derechos humanos que se están cometiendo. La postura de D. Tancredo nos hace sentir seguros, mientras no nos movamos, el toro no nos va a embestir, el problema es que no estamos en un ruedo y las metáforas no siempre reflejan la realidad. Ahí fuera se están dando verdaderas cornadas mortales de necesidad y es a nosotros y a los nuestros a quienes están corneando, esperar a que el toro se detenga u otro nos quite al animal de encima, no va a ser suficiente, somos responsables de nuestras palabras, de nuestras acciones, de nuestros silencios y de nuestras inacciones. 

No hace demasiado decía que "En tiempos de zozobra, moral de resistencia", pero resistir no es quedarse parado sino combatir con las herramientas que tengamos a mano.

6 comentarios:

  1. Excelente. Me ha encantado como trata la situación del miedo y del tancredismo.
    Felicidades.

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  2. Yo interpreto que la pasividad de los ciudadanos está provocada por la perdida de la confianza democrática, por el sentimiento de haber sido engañados por el propio estado en el que habíamos depositado nuestra confianza, por el fraude electoral, por la obsolescencia de las herramientas clásicas de participación y protesta, por la falta de independencia del poder judicial, y por muchos factores más.

    Necesitamos una regeneración democrática, más garantías constitucionales, legislar contra el fraude programático de la clase política, implantar nuevos sistemas de participación ciudadana, etc., que nos permitan salir del laberinto. El problema va a ser encontrar el catalizador que ponga en marcha todos esos procesos de renovación y regeneración.

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    1. Gracias por tu aportación. Comparto que tenemos un importantísimo reto en conseguir profundizar en nuestro funcionamiento democrático. Susan George propone en su último libro que el verdadero riesgo a futuro no es ya el Estado de Bienestar sino el propio Estado Democrático. La participación política, con todas sus dificultades y en los más variados niveles, estructuras y organizaciones o movimientos, es hoy, es mi punto de vista, una exigencia cívica.

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  3. Creo que es un magnífico artículo y que aborda uno de los principales problemas de nuestra sociedad y es la incapacidad para reaccionar ante todo lo que ocurre a nuestro alrededor que termina convirtiéndose en sumisión al sistema. De otro lado no se si estoy muy de acuerdo con este mismo argumento, dado que considero que no solo nos limitamos a ver como caen cornadas a otros; en el momento actual estamos como D. Tancredo mirando sin hacer nada o en realidad estamos intentando esquivar las docenas de cornadas que no vienen a cada uno y que en la mayoría de los casos nos agotan los recursos para interceder por otros o al menos levantar nuestra voz. En un momento en el que los informativos abren todos los días con ruinas de empresas, desahucios familiares, despidos masivos, desnutrición infantil (si señores, hablamos de España en el siglo XXI), es complicado desarrollar la perspectiva de ayuda al prójimo y aún así existe. Solo es otro punto de vista.

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    1. Gracias por la valoración. Creo que tienes razón. Digamos que he jugado con la metáfora pero esta me quedaba escasa. Somos D. Tancreo y a la vez corneados, sólo que, a menudo, seguimos parados ante las cornadas, inactivos, sin saber qué hacer. Lo cierto es que no es fácil encontrar el hueco. La entrada simplemente buscar apelar a la conciencia de cada cual.

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