miércoles, 11 de septiembre de 2013

Hoy hace cuarenta años

Para los que tenemos una cierta edad y nos consideramos de izquierdas el 11 de septiembre, tiene un significado especial: es el aniversario del golpe de Estado en Chile, el final de la presidencia y de la vida de Salvador Allende. Hoy hace cuarenta años y este recuerdo cobra hoy un extraño valor de actualidad. Con esta ocasión recupero algunos materiales en forma de homenaje que espero que os puedan resultar de interés para recordar esta efemérides

1.- El artículo firmado por Ricardo Lagos, ex-presidente de Chile (enlace aquí), creo que tiene un contenido interesante. Destaca la cita de una frase de Pablo Neruda en su discurso de aceptación del premio Nobel de literatura. Es la siguiente.

“Solo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres”.

2.- Un video homenaje que me ha gustado:



3.- Doce días más tarde fallecía Pablo Neruda Así que sumando homenajes os dejo con el poema V de veinte poemas de amor y una canción desesperada, del que recojo la declamación del propio poeta y luego una versión musicada y cantada por Carmen París. (en medio el poema)




Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.


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