miércoles, 18 de septiembre de 2013

La economía de la criminalidad

Roberto Saviano
Soy de la opinión de que los humanos necesitamos articular algún tipo de relato narrativo que estructure, organice y explique la realidad que nos rodea y la sociedad en que vivimos. El acontecer de la vida aparecería como profundamente incoherente sin estos cuentos que nos contamos. Si os dáis cuenta no hacemos otra cosa que hablar con nosotros mismos, y a través de esas conversaciones nos llegamos a convencer de las cosas más increibles (es la única explicación que encuentro, por ejemplo, para que la gente acabe votando contra sus intereses)

En mi caso, el hecho de escribir este blog, entre otros escritos e intervenciones habladas, me obliga a ser más consciente de las narraciones explicativas en las que me muev, lo que no quiere decir que no me engañe, pero intento mantenerme al quite de mis propios excesos literarios.

El problema de cerrar un determinado relato es que te puedes acabar sujetando a él sin abrirlo a modificaciones, y luego llega un dato nuevo y te lo "embolica" (palabra aragonesa que significa complicar, enredar) todo y tienes que volver a empezar a replantearte elementos de tu esquema.

Eso me sucedió hablando con Patrocinio Lasheras tras una de mis conferencias sobre la crisis actual. Tomando un café, entre otras cosas, me señaló, que había un factor a tener en cuenta en la crisis actual y era, en términos propios y no suyos, lo que vengo a denomnar la economía de la criminalidad. O lo que es lo mismo todo el dinero que mueven las diferentes mafias que trafican con todo lo ilegal: drogas, mujeres, armas, extorsiones, etc. 

Entonces, aunque no se lo dije a Patro, me pareció un elemento al que daba exagerada importancia, pero como Patro es Patro, me lo quedé en la cabeza para madurarlo. Algunos meses más tarde (puede que dos años) he dado con un libro que explica y corrobora, con profusión de datos y reflexiones, la opinión de Patro, y ha sido de la mano de otro de esos autores a los que sigo porque me parece que tienen mucho que decir, que son una referencia ética en medio de este desastre de referencias en el que vivimos. Me refiero a Roberto Saviano, un periodista italiano, que tras la publicación de su libro Gomorra (es más conocida la película del mismo nombre), debe vivir custodiado y protegido por las fuerzas de seguridad italianas.. Su único delito: desvelar el inmenso poder de la mafia calabresa, la N´drangheta.

Saviano es conocido en España pero, quizá, no tanto como debería. Ha publicado hace pocos meses el libro Zero, zero, zero, que he leído en italiano y que todavía no ha sido traducido al español, o no he sido capaz de encontrarlo pese a consultar incluso el ISBN (página web del libro en italiano aquí) y digo esto porque ha sido publicado en 18 países a la vez y cuando comencé a leerlo estaba seguro de que existía una traducción española (lo mismo se me ha pasado, pero...)

La frase de contraportada de Saviano viene a decir. "Mira la cocaína y verás polvo blanco, mira a través de la cocaína y comprenderás el mundo". En el libro recorre la geografía mundial y humana para explicar los muchísimos asuntos que manejan los grupos que trafican con la cocaína y como se están haciendo, cada vez más, con pedazos más grandes del pastel económico. Sin ir más lejos durante los momentos de escasez de liquidez y de inversión, los grupos vinculados al tráfico de cocaína, eran los únicos que disponían de dinero líquido que, además, necesitaban mover para blanquear. Han aprovechado esos momentos para entrar en grandes ámbitos de la economía regular, incluso en la propia banca.

Portada del libro en italiano
Los grupos mafiosos se aprovechan de la globalización para realizar sus movimientos y están presentes en todo el globo. Y están
presentes en España aunque no reparemos demasiado en ello. Ocupan importantes espacios económicos y utilizan nuestro país como plataforma de tránsito y como espacio de inversión y blanqueo, entrando, como en el norte de Italia y en otros países, cada vez más en el juego de influencias en los ámbitos regulares, para facilitar la mejora de la marcha de "sus negocios".

El libro pone en guardia ante una realidad que nos rodea sin que nos demos cuenta. Las mafias, en países como el nuestro, evitan en lo posible la violencia física y las muertes, para pasar más desapercibidos, pero siguen ejerciendo la violencia selectiva cuando es preciso y van ocupando espacios cada vez más importantes del poder real. La propia drogadicción desaparece de la vista porque ya no se producen los tipos físicos y las tragedias propias de la heroína que eran habituales en los años 80 del siglo pasado, La cocaína es más silenciosa, pero está presente a nuestro alrededor, tejiendo una madeja que puede acabar resultando muy peligrosa para la democracia y para la convivencia.

Conviene escuchar a Saviano y tener en cuenta este factor en nuestros análisis de la realidad, es una realidad que está oculta, que surge tan sólo en los medios en las noticias de sucesos, pero que tiene mucha mayor importancia de la que le damos. Espero que el libro llegue pronto a las estanterías de las librerías españolas, si es así, me parece una lectura muy recomendable. 

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